jueves, 13 de agosto de 2015

Las cosas no van por el buen camino

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Por Esto!
Economía bipolar y jóvenes
Ricardo Monreal Ávila

Nuestra economía parece estar enferma de bipolaridad. Por un lado tenemos desempeños positivos, que dan la impresión de que las cosas empiezan a marchar bien. Pero de inmediato surgen los indicadores en rojo que nos alertan de que las cosas no van por el buen camino.

Por ejemplo, entre los síntomas de mejoría tenemos el número de empleos creados entre julio del 2014 y julio 2015, que asciende a 753 mil nuevas plazas formales. En el mismo sentido están los reportes del incremento en las tiendas de autoservicio, que en el último mes reportó un 6%, el mayor en los últimos meses. De la misma forma, el incremento del 45% en la recaudación fiscal en los últimos dos años ha permitido a las finanzas públicas amortiguar la devaluación del peso y las obligaciones de la deuda pública en dólares. El mayor número de venta de autos tanto en el exterior como en el interior del país y el anuncio de nuevos proyectos de inversión extranjera directa

Sin embargo, el optimismo dura poco cuando vemos los indicadores de riesgo. La devaluación del peso del 24% en el último año, que empieza a impactar a los productos e insumos importados (desde manufacturas hasta granos); el repunte inflacionario de la canasta básica, en un 4.52%, cuando se esperaba fuera del 3% máximo anual; la recaída en los precios del petróleo de exportación a niveles de 40 dólares por barril, que obligará a un recorte presupuestal mayor a los aplicados hasta el momento; la inyección de 4 mil 500 millones de dólares de la reserva en las últimas semanas para apuntalar el peso; la pérdida del poder adquisitivo de los salarios mínimos y el crecimiento de la población en pobreza con dos millones de nuevos pobres en los últimos dos años.

Si hubiera que poner en una balanza los síntomas de mejoría frente a los indicadores de alerta, pesarían más estos últimos. De hecho, la sexta reducción de expectativa a la baja que realizó ayer el Banco de México, respecto al crecimiento del PIB en 2015, de un intervalo de 2.0 a 3.0 a uno entre 1.7 y 2.5 por ciento, confirman esa percepción.

Otro referente de la precaria situación económica del país, que impacta sobre todo su futuro social, se acaba de difundir con motivo del día internacional de la juventud. Tres encuestas revelan la preocupante situación de la juventud mexicana.

De acuerdo a la empresa reclutadora de personal por internet, OCCM Mundial, alrededor de 60 por ciento de jóvenes profesionistas mexicanos no tienen trabajo, 46 por ciento se apoyan económicamente en sus padres y 20 por ciento en sus parejas, además de que uno de cada dos invierte tiempo diariamente en busca de un empleo, según su encuesta anual

Expone que seis de cada 10 de estos profesionistas aceptarían que se aumente su jornada laboral para conseguir un nuevo o mejor trabajo. Incluso, están dispuestos a emigrar a otra ciudad o país, trabajar en forma temporal o en un área de especialidad diferente a la que tienen

OCCMundial, que recluta personal vía Internet, en enero pasado aplicó el sondeo a más de mil 200 profesionistas mexicanos, según el cual hay un importante nivel de desempleo entre los profesionistas. Destaca que, en promedio, 60 por ciento de los jóvenes que terminaron su carrera no cuentan con un empleo, 54 por ciento tienen hasta tres meses sin trabajar y 17 por ciento no laboran desde hace más de un año

Además, 15 por ciento tienen de cuatro a seis meses sin empleo y 14 por ciento ya cumplieron más de medio año buscándolo. En cuanto a la manera en que afrontan sus gastos, 50 por ciento dijo que utilizan sus ahorros, 46 por ciento se apoyan económicamente en sus padres y 20 por ciento son respaldados por amigos o parejas

La información señala que incluso seis de cada diez profesionistas mexicanos aceptarían aumentar su jornada laboral o bien trabajar de forma temporal, para conseguir un nuevo o mejor empleo. De esta forma, para conseguir trabajo o uno mejor, 78 por ciento manifestaron estar dispuestos a laborar en una área de especialidad diferente a la que tienen actualmente; 76 por ciento incluso señala que podría estudiar algo diferente, 67 por ciento podrían emigrar a otra ciudad y 58 por ciento están en posición de residir en otro país si se requiriera

Entre los que tienen trabajo, 68 por ciento están buscando otro que le ofrezca mejor sueldo y 41 por ciento uno con mejores prestaciones. La encuesta revela que también ha cambiado la forma de buscar empleo, ya que 65 por ciento manifiestan que para ello recurren a sitios web o aplicaciones móviles de bolsas de trabajo en línea; 54 por ciento a buscadores en Internet, 43 por ciento a sitios web de empresas, 38 a redes sociales y uno de cada dos a recomendaciones de amigos o familiares (Nota de Patricia Muñoz Ríos, La Jornada, 12 de febrero de 2015).

Por otra parte, la Encuesta Nacional de ocupación y Empleo (ENEO) del Inegi señala que menos del 4 por ciento de los jóvenesque trabajanganan más de 10 mil pesos al mes, ya que sólo 508 mil personasde entre 15 y 29 añostienen ingresos por arriba de los cinco salarios mínimos, mientras que menos de una tercera parte de empleos formales, creados en el último año, fueron para jóvenes.
Datos de la ENOE indican que de los 14 millones 539 mil jóvenes, que conforman la población ocupada al primer trimestre de 2015, una minoría de 508 mil 354ó 3.5 por cientotiene percepciones de más de cinco salarios mínimos que son 10 mil 515 pesos al mes.

El bloque de jóvenes con ingresos superiores a los cinco salarios mínimos aumentó apenas 1.7 por ciento, es decir, 8 mil 646 jóvenes más respecto al mismo trimestre del año pasado.

Por útimo, de acuerdo con la Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia (Ecopred), con cuestionarios diseñados por la Secretaría de Gobernación y el Inegi, en México diez por ciento de jóvenes de 12 a 29 años tiene amigos que han ganado dinero con un grupo criminal. Siete por ciento se ha unido a pandillas violentas y tres por ciento ha vendido drogas. Hay 16.5 millones de jóvenes que iniciaron la secundaria y no la terminaron.

Así nos podríamos extender para identificar cómo el tendón de Aquiles de la economía es la marginación y el abandono a la que está condenada casi la mitad de la población que se encuentra en pobreza y, dentro de ella, el segmento de los jóvenes. El sector que debería ser el futuro del país y su capital demográfico, podría terminar convertido en un pasivo y una pesadilla social.

ricardomonreala@yahoo.com.mx
Twitter: @ricardomonreala

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