miércoles, 26 de noviembre de 2014

Acciones sangrientas para reprimir

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Por Esto!
La represión no es la continuación de la política, sólo resucitaría a Huerta y a Díaz Ordaz
Alvaro Cepeda Neri

Conjeturas

I.- El asesor teórico y de la praxis de la política para conducir al Estado: Carl Von Clausewitz, en su magna obra: De La Guerra, defendió el ejercicio de la política de una manera pacífica; a menos que haya que defender la soberanía nacional y, agotadas las negociaciones y transacciones, sea necesaria la guerra. Acuñando además el concepto de que “la guerra es una mera continuación de la política por otros medios”. En toda su obra no hay un concepto que fundamente que los dirigentes usen la guerra para resolver problemas internos de sus Estados. Pero las autocracias recurren a las acciones sangrientas para reprimir a los pueblos que reclaman sus derechos y protestan contra los abusos e injusticias, y ejercen sus derechos contra los malos gobiernos. Así pues, sólo quienes carecen de formación por y para la política, utilizan sus ejércitos para someter a sus pueblos.

II.- Peña sobreestimó la crisis política, social y económica que recibió del PAN. Un desastre generalizado con más de 100 mil homicidios, al que añadió sus propios errores como proteger a su tío Montiel; que su esposa “compre” una mansión y use Los Pinos como set de Televisa para modelar; e imponer contra viento y marea sus contrarreformas, sin pedir la opinión de la Nación. Debía haber actuado políticamente, usando consultas populares, sondeos y encuestas para acotar un poco la democracia representativa de los partidos que se han divorciado de sus electores. Pero en lugar de eso, ha desenvainado la espada de la amenaza y la represión que precipitaría el golpismo a la Victoriano Huerta, y haría que las fauces del díazordacismo entren en acción. Es así que al bajar del lujoso avión que lo trajo del inútil viaje a China y Australia que hizo para alejarse de la crisis nacional, declaró: “Yo aspiro y espero que no sea el caso de lo que el gobierno deba hacer; que no lleguemos a este extremo de tener que usar la fuerza pública. Queremos convocar al orden, a la paz… no hacer de este momento de duelo y de dolor por el que pasan los padres de familia (de los jóvenes secuestrados en Iguala), una bandera de otras causas, una bandera que concite a la violencia y al desorden” (La Jornada: 16/XI/14).

III.- Peña quiere declarar la guerra a quienes salen a la calle a mostrar su indignación. Pero la Constitución mantiene en activo las libertades de expresión y de reuniones públicas para tomar parte en los asuntos del país, que no deben ser disueltas y menos con acciones de represión. Sostener que quienes protestan y critican los abusos de sus gobernantes son los enemigos, y a quienes los locutores de Televisa y TV-Azteca califican de vándalos, y por tanto hay que declararles la guerra de una represión, es creer que como dice Clausewitz: “la guerra es un pasatiempo”. La amenaza peñista es muy grave y demuestra que en lugar de resolver los problemas que agitan a los mexicanos, se está decidiendo por una solución sangrienta. La represión del malestar social llevaría a la Nación a una guerra interna, donde la fuerza pública aplastaría al pueblo; pero resistiendo la embestida éste saldría vencedor, pues está dispuesto a reaccionar si Peña suprime la política e impone la violencia represiva.

cepedaneri@prodigy.net.mx

Otros enigmas con tufo a corrupción

¡¡Exijamos lo Imposible!!
La Jornada
Astillero

Iguala y Casa Blanca, presentes
Senadores en fuga
Le guste a quien le guste
Represión y corrupción
(en alemán)
Julio Hernández López

La viva indignación por los casos de Iguala y la Casa Blanca no dan a Enrique Peña Nieto la escenografía deseada para el reformismo gatopardista que pretende presentar mañana a la nación. En las calles continúan las marchas y las protestas, la de ayer organizada en defensa de los 11 presos políticos que resultaron luego de la provocación montada en el Zócalo capitalino (una manifestación, ayer, para exigir justicia hacia los jóvenes que marchaban, el pasado jueves, en demanda de justicia para otros jóvenes hasta ahora desaparecidos, dos meses atrás, cuando boteaban para ir al DF a protestar por otra masacre contra estudiantes, la de 1968). Y en el Senado el priísmo huyó de los escaños para evitar que el escándalo de la mansión de telenovela tuviese más difusión e incluso se formalizaran mecanismos confiables de indagación del evidente episodio conyugal bajo sospecha de conflicto de intereses, cohecho y lavado de dinero, con las senadoras Dolores Padierna y Layda Sansores expresando crudas verdades y argumentos difíciles de rebatir por el oficialismo legislativo.
Senadores mexicanos oficialistas saliendo de cuadro mientras los estadunidenses, republicanos y demócratas, ponían un pie en el foro al pedir a la Casa Blanca original (en la que vive Obama) que ayude a México a indagar lo que realmente sucedió con los estudiantes de Ayotzinapa y a castigar a los culpables, preocupados esos legisladores gringos (eso han dicho) por las circunstancias de protesta social que se viven en nuestro país.

Peña Nieto preparándose para los malabares de teleprompter de este jueves (con dirigentes perredistas y panistas felices de volver a las andadas pactistas, pues se supone que los anuncios implicarán más negociaciones partidistas y camarales), con el acento puesto en que él seguirá trabajando con todo su empeño y capacidad por México (es decir, demandantes de su renuncia, absténganse) y en las nuevas medidas palaciegas con las que se busca (dice) que no se repitan casos como el de Iguala. Revigorizado mediante un baño de pueblo a cargo del priísmo de Hidalgo (tierra de caciques, con maestría en acarreos y simulación, con dos de sus anteriores gobernadores ahora en primera fila sexenal, Osorio y Murillo), el ocupante de Los Pinos afinaba sus reformas mientras jóvenes eran encapsulados y amagados en Pachuca por policías para que no se manifestaran en contra del atlacomulquense.

El entusiasmo represor está tan desbordado que incluso Jesús Rodríguez Almeida, el secretario de Seguridad Pública de una administración que en sus inicios fue tenuemente considerada de izquierda, la de Miguel Ángel Mancera, se permitió decir con gran alegría que felicitaba a su personal por el trabajo demostrado, por el gran valor, gallardía, responsabilidad y, sobre todo, porque restablecieron el orden público, le guste a quien le guste. La resurrección en el mancerismo del estilo calderonista sintetizado en la histórica haiga sido como haiga sido contrasta con las movilizaciones y el ánimo de quienes vieron en esa gesta policiaca de la noche del pasado 20 la confirmación salvaje del colaboracionismo del gobierno capitalino con el federal.

En otro tema: los gobiernos de México y Alemania tienen considerado firmar a finales del presente año un acuerdo de seguridad que será analizado y votado en 2015 en el Parlamento de ese país europeo. Millares de armas alemanas, con la venia exportadora del gobierno con sede en Berlín, han estado presentes en la escalada violenta que despuntó con Felipe Calderón y suguerra contra el narcotráfico e incluso se ha denunciado que fusiles G36, producidos por la firma Heckler & Koch, fueron usados en el ataque de policías a estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa en Chilpancingo, en diciembre de 2011, en el que quedaron muertos los estudiantes Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría (el periodista alemán Wolf-Dieter Vogel hizo llegar fotografías de las armas policiacas a especialistas de su país y, con base en esos resultados, aseguró que era más que probable que fueran G36).

A raíz de los sucesos de Iguala, también con estudiantes de Ayotzinapa, diputados, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos han insistido en que Alemania no debe firmar el citado acuerdo de seguridad (una discusión parlamentaria, en http://bit.ly/1teXhyH y una carta en busca de firmantes en www.no-alacuerdo.de/), pero el gobierno de ese país, en consonancia con el interés de los productores de armas, insiste en suscribirlo. Alemania debe cuidar que las armas enviadas a México no sean utilizadas para la represión política y la violación de los derechos humanos. Pero no cuida ese país el cumplimiento de sus condiciones. En 2006 se autorizó la venta de armas a México con la especificación de que no deberían llegar a manos de policías de Chihuahua, Guerrero, Chiapas y Jalisco, por las circunstancias locales de aquel tiempo. Carlos A. Pérez Ricart (@perezricart en Twitter) estudió a fondo el tema y escribió un texto esclarecedor, en el que apunta que tres de esos estados fueron, precisamente, donde aterrizaron más fusiles, para ser precisos 4796, esto es, 49.7 por ciento, prácticamente la mitad de ellos.

La historia de los rifles G36 alemanes en México (aquí, el texto de Pérez Ricarhttp://bit.ly/1thsFN4) es “un caso más, junto a Rápido y Furioso, de la complicidad entre autoridades y empresas de otros estados nacionales relacionado con la violencia en México, pero también un enigma con tufo a corrupción, pues las cuentas oficiales mexicanas no cuadran: en dos reportes oficiales de la Sedena en respuesta al Ifai, uno el 14 y otro el 15 de marzo de 2011, se reportaron mil 313 u 885 rifles menos de los consignados en otra información gubernamental, y con distintos precios.¿Por qué la diferencia de costos? ¿Por qué la diferencia en el número de armas exportadas? ¿Dónde están las armas faltantes-sobrantes?

Y, mientras la camaradería entre manifestantes es convertida en prueba judicial acusatoria, ¡hasta mañana, compas!

Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Fax: 5605-2099juliohdz@jornada.com.mx

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

¡¡Exijamos lo Imposible!!
La Jornada

La sublevación nacional del 20 de noviembre
Adolfo Gilly

Este 20 de noviembre vivimos en la República Mexicana la sublevación más grande de estos tiempos. En el Zócalo de la ciudad de México la multitud de estudiantes de todas las escuelas y universidades de la ciudad, sus amigas y amigos, sus padres y madres, desfilaron en tres inmensas columnas durante más de tres horas y convergieron para ocupar varias veces el Zócalo: los que iban llegando ocupaban el lugar de quienes se iban yendo, cuando ya los padres de Ayotzinapa habían hablado desde el templete. El Zócalo se renovaba sin cesar, y el desfile de la multitud ocupaba el espacio del tradicional desfile militar.

Era, tal vez, el mayor homenaje que el pueblo de esta ciudad haya hecho a Francisco I. Madero en este aniversario de su histórico llamado a la sublevación contra la dictadura porfiriana.

Pero no sólo en la ciudad de México. Toda la República, todas las ciudades grandes y medianas, aun las pequeñas, fueron escenario de estos desfiles por la vida y contra la muerte; esta rebelión nacional serena y aplomada de la juventud estudiantil y popular, sus padres y madres, sus amigos y maestros, todas y todos con muchos gritos de coraje y uno sólo que los resumía a todos: ¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!

Multiplicado por miles y miles de voces regresó el grito precursor de Rosario Ibarra de Piedra, su Comité Eureka y sus Doñas del Comité Eureka. Resonó en todo el territorio nacional, desde su ciudad de Monterrey, donde la hermana de Jesús Piedra Ibarra recordó a la multitud que éste fue desaparecido en 1971 bajo el gobierno de Luis Echeverría, hasta San Cristóbal de Las Casas, en ese Chiapas donde la represión y las matanzas no han tenido tregua.

Después de muchos años de desapariciones forzadas, secuestros, asesinatos, feminicidios, después del sexenio sangriento de Felipe Calderóncuyo gobierno colmó esta tierra de fosas clandestinas–, el crimen de Ayotzinapa, ejecutado por policías municipales uniformados en las cercanías del cuartel de la zona militar, hizo desbordar esa copa de sangre y sufrimiento. Las manifestaciones colmaron las calles y plazas de la República clamando justicia e interpelando al gobierno federal y a sus dependencias judiciales y legislativas con un solo grito: ¡Vivos los queremos! El Presidente y su gabinete, los jueces, todos los partidos del Pacto por MéxicoPRI, PRD, PAN y sus apéndices–, toda la estructura institucional y jurídica estatal fueron repudiados.

Este rechazo fue especialmente severo en las manifestaciones y la concentración final de la ciudad de México, donde convergieron las tres caravanas de los padres y madres de los normalistas de Ayotzinapa que habían recorrido el territorio nacional. Ninguna violencia, sino dolor y rabia, había en los manifestantes, movilizados contra la violencia bárbara de los asesinatos y las desapariciones forzadas.

Pero fue aquí, como todos vimos y como se ha venido haciendo costumbre, donde al final de la concentración pequeños grupos de enmascarados iniciaron acciones violentas cuyo resultadocomo también se ha vuelto habitual desde la inauguración del gobierno de Enrique Peña Nieto el primero de diciembre de 2012fue dar la señal para que se desencadenara la represión indiscriminada de las fuerzas policiales contra los manifestantes pacíficos, incluidos padres con niños en sus brazos, y así Televisa pudiera dar a todo el país la imagen mentirosa y perversa de que así había sido la manifestación del 20 de noviembre.

Ahora bien, esas fuerzas policiales granaderos con sus escudos, sus toletes y toda la parafernalia del casopertenecían al Gobierno de la Ciudad de México, esta ciudad que la lucha y las movilizaciones de sus habitantes habían conquistado para la democracia y el voto ciudadano desde 1997, pues hasta entonces su gobierno estaba en manos de las decisiones de la Presidencia de la Nación y del Regente desde allí designado.

Esa represión fue ejecutada por órdenes del Secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, quien en respuesta a las críticas ciudadanas felicitó a los granaderos por su gallardía y aprobó sus acciones, le guste a quien le guste, dijo. Desde aquel diciembre de 2012 en adelante, las autoridades de esta ciudad conocen perfectamente la matriz y los modos de acción de estas provocaciones, incluso reivindicadas por sus autores reales o simulados, cuyo resultado y cuyo fin es pudrir las manifestaciones populares a gusto y placer de Televisa y asociados.

Para completar la ilegalidad y la violencia, los manifestantes apresados han sido enviados a penales de alta seguridad en Veracruz y en Tepic, lejos de sus familiares y de sus defensores, una decisión cruel y además ilegal y contraria a las garantías constitucionales que a todos nos amparan.

Es grave que las fuerzas policiales del gobierno de esta ciudad se conviertan en ejecutoras de los métodos de mano dura anunciados por el presidente Enrique Peña Nieto a su regreso de China, ya puestos en práctica por el gobernador del estado de México hace años en San Salvador Atenco y reivindicados después como legítimos ante los estudiantes de la Ibero en la campaña electoral de 2012.

México entero se sublevó este 20 de noviembre en la persona de sus estudiantes, sus padres y madres, sus amigos, sus familias, contra la barbarie y el terror de Estado aliado al gran dinero de las finanzas y del narco. Mientras el gobierno federal siga tergiversando, ganando tiempo y ocultando las verdades que conoce y los hechos que su silencio encubre, esa sublevación de los cuerpos y los espíritus no cesará de extenderse.

Este 20 de noviembre de 2014, a 104 años precisos de su rebelión, el espíritu del presidente Francisco I. Maderoél creía en los espíritusdebe haber estado mirando con regocijo esta sublevación nacional. Y tal vez haya dicho para sus adentros aquellos versos que Pablo Neruda escribió, muchos años después, en Un canto para Bolívar:

“Yo conocí a Bolívar una mañana larga, / en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento. / Padre, le dije, ¿eres o no eres, o quién eres? / Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: / Despierto cada 100 años, cuando despierta el pueblo.

Hasta la madre de las políticas "Chuchas"

¡¡Exijamos lo Imposible!!
La Jornada

Desea mantener congruencia con sus principios, explica en carta al partido
Renuncia Cuauhtémoc Cárdenas al partido que fundó hace 25 años

No se arriesgará a compartir decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia, dice
Alma E. Muñoz y Georgina Saldierna

Casi siete horas después del encuentro público que tuvo con Carlos Navarrete, presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas presentó anoche su renuncia con carácter de irrevocable al partido que fundó hace 25 años, al señalar que no correría el riesgo de compartir responsabilidades de decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia. En su carta de dimisión puntualizó que esta medida obedece a su propósito de mantener congruencia con sus principios.

Previamente, en la reunión con Navarrete, en la que no se llegó a ningún acuerdo, el ex jefe de Gobierno capitalino lamentó que no se abordara la renuncia de aquél a la dirigencia del partido, como demandó en la carta del 17 de noviembre, y expresó su preocupación por la falta de credibilidad del instituto, su ausencia de los movimientos sociales y el interés por aliarse con el Acción Nacional (PAN), particularmente en Sonora.

A continuación, el texto íntegro de la carta que el ingeniero Cárdenas envió al presidente del consejo nacional del PRD, Ángel Ávila, quien hasta hace dos meses era secretario particular del ex dirigente Jesús Zambrano. No acusa copia para Carlos Navarrete ni el Comité Ejecutivo Nacional.

C. Presidente del Consejo Nacional.

Partido de la Revolución Democrática.

México, D. F.

Con esta fecha, de manera irrevocable, presento ante ese Consejo Nacional mi renuncia como miembro del Partido de la Revolución Democrática.

El pasado día 17 me permití hacer del conocimiento del Comité Ejecutivo Nacional del partido una carta abierta, en la que señalaba desacuerdos que encuentro con la forma de conducción del partido y respecto de decisiones tomadas por el nuevo Comité Ejecutivo; desacuerdos que, más allá de aquellos relativos a las coyunturas actuales, había manifestado públicamente ante instancias de decisión del partido, en diversas ocasiones, desde años atrás.

En las ocasiones anteriores, esperando que por lo menos se abriera un debate interno sobre los planteamientos hechos, la respuesta de las dirigencias del partido fue el silencio. Ningún cambio en los mecanismos de toma de decisiones al interior de la organización. Por el contrario, en sucesivas reformas estatutarias, fue consolidándose el sistema de cuotas y pesos relativos para tomar decisiones y abrir a partir de ellos las oportunidades de participación en procesos internos o externos a los propios miembros del partido.

La reunión que hoy sostuve con el presidente y el secretario general del partido, CC. Carlos Navarrete y Héctor Bautista, muy cordial en su desarrollo, lo que agradezco, considero llegó demasiado tarde, al poner de manifiesto, una vez más, que mantenemos profundas diferencias en nuestras visiones de cómo enfrentar los problemas internos del partido, en particular las medidas que deben adoptarse para recuperar la credibilidad de la organización y de manera especial de sus dirigentes ante la opinión pública, indispensables para lograr su reposicionamiento como una verdadera opción política de carácter y alcances nacionales, única forma en que le sea útil al país.

Al reiterar ante ese Consejo Nacional mi renuncia como integrante del Partido de la Revolución Democrática, quiero aprovechar para expresar a los militantes del partido que esta decisión obedece al propósito de mantener congruencia con mis principios, lo que sólo a mí corresponde, y no está para ser sometido a decisión ajena, individual o colectiva que lo haga en función de mayoría y minoría.
Quiero decirles también que ante la disyuntiva de correr el riesgo de compartir responsabilidades de decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia, en las que no haya tenido cabida la autocrítica, he preferido correr el riesgo de recibir críticas, válidas o no según se les quiera ver, y optar por decidir, de acuerdo a los principios que he sostenido y me han servido de guía en mi comportamiento público y privado.

Decirles, igualmente, que se trata de una decisión que corresponde sólo a mis circunstancias personales. Cualquier otro miembro del PRD estará en circunstancias diferentes y las decisiones que tome tendrán mi absoluto respeto. Quiero, además, expresar que en función de las condiciones de cada quien, reconozco que de apegarse a principios y compromisos públicamente reconocidos, tan válidas son las luchas que se libran desde dentro como desde fuera de las organizaciones.

Ha sido para mí un privilegio, en todos estos años, coincidir en lo fundamental y caminar, en circunstancias difíciles y no tan difíciles, con los militantes del partido. Continuaré activo en las causas con las que tengo compromiso y sé que en sus distintos procesos y desarrollos nos seguiremos encontrando y empujando en el mismo sentido.

Encuentro sin acuerdos

En la reunión de 35 minutos que pasado el mediodía sostuvo con Navarrete en el reducido auditorio Valentín Campa de la antigua sede del PRD, Cárdenas expresó que esta fuerza política requiere una reconstrucción para recuperar credibilidad y poder ser útil a las transformaciones que el país está requiriendo, condición que no veo en el momento actual.

Cuestionó que como institución el partido esté ausente de las movilizaciones por la localización de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrerocuando gobernaba el edil postulado por este instituto, José Luis Abarca–, y tampoco se ha pronunciado fuertemente en favor la liberación de los 11 detenidos en el Zócalo, pese a las evidencias de que fueron aprehendidos arbitrariamente. Ni lo ha hecho en el caso de Mario Luna y Fernando Jiménez, voceros de la tribu yaqui.

En respuesta, Navarrete señaló que esas preocupaciones las analizaría el CEN y adelantó que se rechazará la alianza electoral con el PAN en Sonora.

El ex jefe de Gobierno de la ciudad de México se mantuvo en todo momento inmutable, mientras el presidente del PRD desmenuzaba su análisis sobre la situación partidista; reconoció que hay errores, desviaciones, que no cuidan a sus gobiernos, que permitió el fortalecimiento de las corrientes en detrimento de la conducción institucional, pero no asumió medidas concretas para salir de la problemática.

Intento por retenerlo

Sin la asistencia de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, líderes de su grupo, Nueva Izquierda, Navarrete hizo un intento por retener a Cárdenas en el partido, al plantearle que esperaba contar con su experiencia, su autoridad y sus propuestas para corregir el rumbo.

Acompañado por el senador Alejandro Encinas, Ifigenia Martínez, Salvador Nava, Javier González Garza y Felix Hernández Gamundi, el ex candidato presidencial dejó el local del partido diciendo que reflexionaría sobre su permanencia en el PRD. La evaluación duró poco más de siete horas, pues trascendió que su renuncia fue presentada a las siete de la noche.

El "haiga sido como haiga sido" al...

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Al gusto-Hernández
La Jornada

martes, 25 de noviembre de 2014

Todo México está harto de su Gobierno

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Proceso
Estamos hartos de que los presidentes se den vida de virreyes: estudiantes de la UNAM
LA REDACCIÓN

MÉXICO, D.F., (apro).- Las declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto en el sentido de que detrás de las movilizaciones para exigir justicia por la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa existen grupos interesados en desestabilizar a su gobierno, encontraron respuesta en un grupo de estudiantes de posgrado de la UNAM.

“Dicen que los estudiantes queremos desestabilizar al país. No Enrique, lo que queremos es estabilizar al país”, dice uno de los estudiantes en un video de cuatro minutos que circula en el canal de YouTube de la Asamblea General de Posgrado UNAM a partir de hoy.

Se trata, dicen, de una respuesta a las declaraciones del presidente quien amenazó con utilizar la fuerza pública para reprimir la protesta social.

“Mientras el Estado mexicano se desfonda por la corrupción, los gobiernos en turno pretenden utilizar la política del garrote y la mordaza para mantener el control. México ya despertó.

“Los Estudiantes de Posgrado de la UNAM respondemos así a la responsabilidad social que tenemos y salimos a las calles para protestar contra el abuso sistemático al mismo tiempo que tratamos de construir una alternativa de país desde la academia”, señalan en un pequeño texto al margen del video.

En su grabación, los estudiantes responden también al “ya me cansé” del procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, cuando dio a conocer los avances de la investigación en la desaparición de los normalistas que, según la versión oficial, apuntan a que fueron asesinados y calcinados por el grupo criminal Guerreros Unidos.

La lista de los estudiantes es larga. Uno a uno dicen:

“Los estudiantes de posgrado de la UNAM estamos cansados. Cansados de que día a día crezca la cantidad de presos políticos, cansados del pacto de impunidad que existe entre las élites político-empresariales que controlan al país. Cansados de que la economía vaya en picada mientras se aferra el mismo sistema que ha enriquecido a los más ricos y empobrecido a los más pobres desde hace 30 años.

“Los estudiantes de posgrado de la UNAM estamos hartos de que en México los presidentes se den vida de virreyes cuando hay tanta pobreza en nuestro país; cansados de que los legisladores hagan leyes a modo para legalizar el despojo y el saqueo como hicieron con la reforma energética.

Dicen estar cansados de que el salario mínimo no alcance ni para comprar una canasta básica, de que la justicia sea sustituida por el ajuste de cuentas como sucede con las mafias y de que su única perspectiva de vida sea el desempleo o el narco.

También de que los políticos no representen a los ciudadanos, de la partidocracia que tiene secuestrada al país, de que la impunidad sea la regla, que las madres tengan que buscar a sus hijos en fosas comunes y que los ministros de la Corte cobren sueldos multimillonarios para beneficiar los intereses de los presidentes en turno.

“Cansados de que se trate de silenciar la verdad matando periodistas. Cansados de la manipulación informativa de los serviles medios de comunicación” y “de un gobierno impuesto por las televisoras y que está al servicio de mejor postor”.

“Cansados de ver cómo los políticos venden al país para llenar sus bolsillos. Cansados de que el gobierno de Peña Nieto condone 180 mil millones de pesos a sus cuates en impuestos, mientras que a la ciudadanía nos los sigue subiendo.

“Cansados de que tu no hagas nada por cambiar este país.

Estamos cansados de no hacer nada”.

Luego cuestionan:

“¿Quiénes están más cansados, ustedes el gobierno corrupto o la ciudadanía?”

Y advierten:

“Los mexicanos hemos empezado a romper el hábito de desesperanza para organizarnos y remediar el desastre de país que nos han dejado. Esto apenas comienza”.

¿Cuál derrama económica? ¿Cuál paz?

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Por Esto!

Las grandes mentiras del neoliberalismo
Jorge Canto Alcocer

El 11 de septiembre de 1973 el gobierno de los Estados Unidos culminó una serie de acciones de desestabilización del gobierno democrático de Salvador Allende con el golpe militar encabezado por Augusto Pinochet, estableciéndose de esta manera un régimen criminal que durante más de 15 años asesinó y desapareció a miles de chilenos. En ese contexto de barbarie, el economista Milton Friedman y sus alumnos de la Universidad de Chicago impusieron el primer modelo económico neoliberal, que planteaba como premisas la privatización y desregulación de la actividad económica, el abatimiento del gasto gubernamental en programas sociales, un férreo control de la inflación y, teóricamente, la supresión del déficit público, todo ello encaminado a reactivar el crecimiento económico, a lo que seguiría, según este modelo, la derrama de dicho crecimiento hacia todos los niveles de la sociedad.

Friedman y los economistas neoliberales argumentan que una economía libre no únicamente estimula el crecimiento económico, sino que impulsa también el liberalismo político. “El capitalismo sólo se puede desarrollar en plena y absoluta libertad”, señala la teoría. Pero la realidad ha sido, desde aquel septiembre de 1973, todo lo contrario: el modelo económico neoliberal ha sido impuesto EN TODO EL MUNDO en circunstancias similares a las chilenas: de la mano de brutales regímenes militares, o, como en el caso de México, defendido por políticas represivas y el manejo del terrorismo de Estado.

Guerra, represión, brutalidad y abusos contra los derechos humanos han sido el signo de la imposición neoliberal. Ciertamente Chile vivía en septiembre de 1973 una aguda crisis económica, pero dicha crisis era fundamentalmente responsabilidad de la política norteamericana de DESESTABILIZACION. Agentes de la CIA y sus aliados de la ultraderecha chilena estuvieron detrás lo mismo de huelgas laborales que de paros patronales y, por supuesto, del traidor levantamiento del ejército. Chile era un caos desde principios de 1973, pero todo de acuerdo al macabro plan autorizado por el presidente estadounidense Richard Nixon, quien utilizaba al país sudamericano como una frontera de la Guerra Fría, sobre todo porque en esos mismos tiempos su política imperialista había sufrido una espantosa derrota en Vietnam y en todo el Sudeste asiático.

Y desde aquella primera experiencia neoliberal, las premisas teóricas del modelo han sido suplantadas, pues en todos los países neoliberales, si bien el Estado ha abandonado la mayor parte de las actividades económicas y, sobre todo, sus responsabilidades sociales en educación y salud, LOS DEFICITS PUBLICOS SE HAN MULTIPLICADO con tal de sostener un INMENSO APARATO REPRESIVO, no para garantizar la seguridad y estabilidad de los pueblos, sino, por el contrario, PARA FRENAR LAS CRECIENTES PROTESTAS ante medidas económicas impopulares, injustas e inhumanas.

El crecimiento económico preconizado por el neoliberalismo ha sido otra absoluta falacia. En todo el orbe podemos observar el crecimiento pero de la DESIGUALDAD, el ensanchamiento del abismo entre una minoría cada vez más reducida y cada vez más poderosa, y las masas populares, cada vez más pauperizadas, marginadas y desoladas. Así, la faz de todas las ciudades neoliberales del mundo va dando testimonio del abandono, la destrucción, la miseria y la desesperanza, interrumpidos brevemente por gigantescos y lujosos centros comerciales, absolutamente inaccesibles para las mayorías.

A más de cuarenta años de la sangrienta imposición del primer neoliberalismo, el modelo ha resultado claramente un amasijo de grandes mentiras: en vez de crecimiento, miseria generalizada y recesión permanente; en vez de Estados austeros, inmensos aparatos represivos, utilizados para mantener en el poder a reducidas oligarquías corruptas y salvajes; en vez de libertad, gobiernos criminales y aterrorizantes.

Como parte de la agenda para transformar a nuestras naciones, devastadas por el salvaje neoliberalismo, es preciso develar las grandes mentiras que el gobierno estadounidense y sus súbditos repiten sin cesar. ¿Cuál crecimiento? ¿Cuál derrama económica? ¿Cuál paz? La ventaja de nuestro desastre es que las grandes mentiras neoliberales son tan obvias como las evidencias de corrupción de sus gobiernos. Y aquí en México abundan los “peñas” y las “gaviotas” como muestra.

La violencia oficial causa indignación

¡¡Exijamos lo Imposible!!
La Jornada
Gobierno delictivo
Pedro Miguel

Las tres marchas que el pasado 20 de noviembre convergieron en el Zócalo capitalino no fueron la columna vertebral, pero el epicentro de las protestas nacionales e internacionales para protestar por la barbarie perpetrada hace dos meses en Iguala contra los normalistas de Ayotzinapa, por la pésima manera en la que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha manejado el asunto y en demanda de la localización de los 43 muchachos aún desaparecidos. Las manifestaciones se desarrollaron a la altura: fueron masivas; fueron conmovedoras, comunicativas e impactantes para quienes las presenciaron; presentaron de manera ejemplar el dolor y la rabia por los agraviados pero también hicieron gala de creatividad y de imaginación. Y fueron pacíficas.

Al acto se encabalgó la arremetida de un pequeño grupo de embozados contra Palacio Nacional, un episodio del que la mayoría de los participantes en las marchas ni siquiera se enteró en el momento. Como ya es costumbre, las policías federal y capitalina cobijaron tras sus filas a los agresores, les dieron el margen de acción suficiente para que las cámaras televisivas del régimen tuvieran carne para sus noticieros y a continuación cargaron en contra de manifestantes inocentes y viandantes, golpearon y lesionaron a decenas, capturaron a 15 y se los llevaron como trofeo a las procuradurías General de la República y General de Justicia del DF. Allí les inventaron cargos, los consignaron antes del plazo legal sin darles oportunidad de llamar abogados y hoy 11 de ellos están internados en cárceles alejadas de la Ciudad de México.

Se cumplió así un ritual delictivo organizado desde el poder público que tuvo su función inaugural el 1º de diciembre de 2012 y que se ha repetido en forma regular desde entonces. Suman centenas los ciudadanos que han sido víctimas de las golpizas, los secuestros disfrazados de detenciónal rescate en estos casos se le llama fianza–, la construcción de testimonios policiales incriminadores y la prevaricación de jueces que emiten sentencias al gusto de las autoridades. La simulación de legalidad encubre una tarea sistemática de intimidación de la protesta ciudadana y las capturas y consignaciones no son producto de errores ni de falta de preparación de las corporaciones policiales (si así fuera ya hubo tiempo más que suficiente para corregir); por el contrario, los gobiernos federal y local han venido emitiendo el mensaje inequívoco de que no se debe participar en movilizaciones públicas y legales so pena de arriesgarse a ser detenido, lesionado, vejado y convertido en reo de algún delito inexistente. A menos, claro, que se participe en condición de agresor embozado.

Lejos de desalentar la barbarie policial, las autoridades federales y capitalinas las han aplaudido, han felicitado a los uniformados agresores, les han garantizado la impunidad y se han jactado de sus atropellos. Así, a contrapelo de los testimonios videográficos que documentan las violaciones a la ley por parte de los policías que agredieron a la ciudadanía el pasado 20 de noviembre en el centro de la ciudad, el secretario de Seguridad Pública capitalino, Jesús Rodríguez Almeida, los felicitó por el trabajo demostrado, por el gran valor, gallardía, responsabilidad y sobre todo (porque) restablecieron el orden público le guste a quien le guste. El cinismo de la declaración es inocultable porque lo que hicieron los uniformados fue más bien colaborar con los encapuchados (o los encapuchados colaboraron con los policías) en la destrucción del orden público y legal. Allí están los videos.

Con una evidente diferencia de grados y niveles la agresión policial contra ciudadanos que tuvo lugar en Iguala se replica en la ciudad capital y tanto Peña como Mancera empiezan a parecerse el uno al otro y ambos, a José Luis Abarca, el ex munícipe ahora preso que, según la versión oficial, ordenó la atrocidad.

En la jornada del 20 de noviembre se hizo visible la enorme energía social nacida de la exasperación ante la persistente conducta delictiva de las autoridades, pero también la condición incurable y progresiva de un régimen despótico y extraviado que hoy, le pese a quien le pese (como debió haber dicho Rodríguez Almeida en lugar del lapsus autogratificante le guste a quien le guste), ha terminado por contagiar al gobierno del Distrito Federal. Pero, tanto si pretendían arrastrar al grueso de los manifestantes a la violencia como si querían escarmentarlos y disuadirlos de que sigan ejerciendo sus derechos políticos, los gobernantes fracasaron: además de los seis asesinados y los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, hoy hay otras 11 víctimas de la violencia oficial y otras tantas causas de indignación; la acción de los violentos que sabiéndolo o no colaboran con la represión ha quedado abrumadoramente deslegitimada y las emboscadas policiales ya no producen miedo, sino rabia, a una ciudadanía que sigue queriendo vivos a los 43 que le faltan y libres a los 11 inocentes a los que la alquimia policiaco judicial ha transformado en culpables.

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Nadie cre en las mentiras del gobierno

¡¡Exijamos lo Imposible!!
La Jornada
Ayotzinapa y la voz de los padres
Luis Hernández Navarro

Pasan los días y sus hijos no aparecen. Un día las autoridades les dicen una cosa y al siguiente otra. Y las versiones que les dan no concuerdan con las evidencias disponibles. ¿Por qué los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa le van a creer al gobierno?

En un primer momento, los funcionarios aseguraron que los muchachos estaban escondidos como presión política. Afirmaron que se encontraban a salvo en algún lugar de la sierra o en un rincón de su escuela. Así transcurrieron días valiosos para encontrarlos con vida, sin que se les buscara en serio. Muy pronto quedó claro que eso no era cierto. Pero ninguna autoridad se disculpó con los padres por esa mentira. Nadie tuvo la humildad de confesar que se equivocó.

La noche del 5 de octubre la historia oficial cambió. Iñaki Blanco, procurador de Guerrero, informó que dos detenidos habían confesado el asesinato de 17 de los 43 normalistas. Según él, Martín Alejando Macedo Barreda, vendedor de narcóticos, y Marco Antonio Ríos Berver, sicario de Guerreros unidos, revelaron que ellos los ejecutaron por órdenes de un personaje apodado El Choky.

Días más tarde, los testimonios de los homicidas se filtraron a la prensa. El Gaby, uno de los verdugos, declaró ante el Ministerio Público: “Yo participé matando a dos de los ayotzinapos, dándoles un balazo en la cabeza, y no son de los que quemamos, están enteritos… la forma de matarlos fue ancados y les disparamos por un lado de la cabeza”. Estodijo otropor andar de revoltosos.

Uno de los homicidas, Martín Alejandro Macedo, reveló: “Recibí la instrucción de dispararles (a los normalistas) por parte del Choky; los disparos que les realizamos fue en el centro de IgualaEl Choky pidió apoyo a la policía municipal, por lo que supe que El Choky alcanzó a chingar a varios ayotzinapos, ya que se estaban poniendo muy locos; una vez que se comienzan a bajar los estudiantes comienzan a correr y logramos asegurar a 17, los cuales subimos a nuestras camionetas y los llevamos a la casa de seguridad donde los matamos inmediatamente ya que no se querían someter y como eran más que nosotros, El Choky dio la instrucción que les diéramos piso…”

Pero casi un mes después, mientras aparecían cadáveres y más cadáveres sin nombre en multitud de fosas clandestinas alrededor de Iguala y las autoridades buscaban que las cifras de los normalistas muertos cuadraran, la versión gubernamental de los hechos volvió a modificarse. Las autoridades nunca aclararon por qué quienes confesaron los asesinatos mintieron. Simplemente hicieron borrón y cuenta nueva.

El 7 de noviembre, en una conferencia de prensa, el procurador Jesús Murillo Karam informó que, según tres nuevos testimonios, los 43 jóvenes fueron conducidos al basurero del municipio de Cocula, ultimados, calcinados y sus cenizas arrojadas en bolsas de plástico a un río.

El nuevo relato gubernamental de la masacre presenta los resultados provisionales de una investigación en curso como si fueran casi definitivos. Pero, además, está lleno de huecos, explicaciones poco creíbles y contradicciones evidentes. En La Jornada, Telesur y Proceso se han documentado las opiniones de varios especialistas que ponen en duda la tercera versión oficial de los hechos, la última (hasta el momento).

Repasemos algunas de las críticas que se han hecho al informe oficial. Por principio de cuentas, no debió ser nada fácil para los sicarios someter a un grupo de 43 jóvenes, aguerridos y rebeldes, y trasladarlos dócilmente, sin dejar huella alguna, a varias decenas de kilómetros de distancia de donde fueron apresados por la policía. En la explicación se asegura que algunos se ahogaron en el camino. Sin embargo, los vehículos en que fueron transportados (un camión de 3.5 toneladas y una camioneta de carga) no tenían una cabina cerrada que impidiera la entrada de aire. ¿Por qué entonces se asfixiaron?

El basurero donde supuestamente fueron incinerados los estudiantes es un lugar al aire libre, en el que es muy difícil alcanzar las temperaturas necesarias para quemar sus cuerpos. Más aún en un día de lluvia, como fue ese. Evitar que la lumbre se propale a otros rincones del vertedero es tarea llena de riesgos. Sin embargo, los pistoleros manejaron la fogata magistralmente. Un incendio de esa magnitud y una peste como la que emiten los cuerpos al consumirse devorados por las llamas difícilmente habría pasado desapercibido en la región. Pero nadie se dio cuenta de lo sucedido.

Curiosamente, no se encontraron en el terreno quemado tiras de acero con las que se refuerzan los neumáticos que se usaron para alimentar el fuego. Tampoco hebillas de metal de cinturones y huaraches, cremalleras de pantalones y chamarras, relojes, medallas o amalgamas de piezas dentales de los alumnos. En cambio, se hallaron restos de vegetación que sobrevivieron milagrosamente a los calores infernales de la hoguera.

Sorprende también que, según la declaración de los detenidos, hayan podido destruir los huesos con pericia y recogido los residuos a escasas dos horas y media de que la pira fúnebre se extinguió. Las cenizas son un aislante térmico muy eficaz, que pueden conservar el calor durante muchas horas después de apagado el fuego. Es imposible meterlas en bolsas de plástico sin que se derritan.

Finalmente llama la atención la razón por la que los sicarios aventaron las cenizas al río en bolsas de plástico, cuando de lo que se trataba era de no dejar rastro del crimen. Y, más sorprendente aún, es que uno de esos empaques no se hubiese roto al chocar con el fondo pedregoso de un río de corriente vigorosa.

La negativa de los padres de familia de los desaparecidos a reconocer la versión gubernamental como válida proviene no sólo del natural rechazo a admitir un hecho tan doloroso sino, fundamentalmente, a que la consideran un torpe guión para dar carpetazo a la tragedia, y exculpar al Estado mexicano de su responsabilidad en el crimen.

Para esos padres ya pasó demasiado tiempo sin que sus hijos aparezcan. Están hartos de engaños, maniobras y del intento del gobierno de ganar tiempo.

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EsPurioN el principal problema de México

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Proceso

El principal desestabilizador del país se llama Peña Nieto: AMLO
ROSALÍA VERGARA

MÉXICO, D.F. (apro).- El líder del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, consideró que el principal desestabilizador del país se llama Enrique Peña Nieto e, insistió, debería renunciar a la presidencia antes del 1 de diciembre próximo.

En entrevista, luego de asistir al informe de labores del diputado federal de Movimiento Ciudadano (MC), Ricardo Monreala quien destapó como candidato a delegado por Cuauhtémoc–, el exjefe de Gobierno del Distrito Federal sostuvo que mantener a Peña Nieto en el poder generará más inestabilidad en México.

“Es muy irresponsable que Peña se quede para después del día 1 de diciembre. Lo mejor para enfrentar esta crisis es que se convoque a elecciones anticipadas, que sean los ciudadanos, que sea el pueblo el que elija de forma pacífica al nuevo gobierno. Hace falta una renovación total, completa del gobierno, y no tenemos por qué esperar hasta el 2018, indicó.

El principal problema del país, insistió, es la incapacidad y la corrupción de Peña Nieto.

“Y lo subrayo porque tengo la responsabilidad de decirlo: si no renuncia Peña antes del día 1, repito, de acuerdo con la Constitución, al sustituto lo nombra el Congreso, pero en el intervalo se va a generar mucha inestabilidad y se alienta la conspiración al interior del régimen. No hagamos a un lado eso porque son halcones y zopilotes”.

En opinión del tabasqueño, mantener a Peña Nieto con el uso de la fuerza es conspirar contra México. “Las bayonetas pueden servir para algunas cosas, pero no para sentarse en ellas”, agregó.

De acuerdo con López Obrador, el mexiquense no tiene autoridad moral ni política, y no se puede gobernar a un país como México si el Ejecutivo no puede enfrentar una crisis como la que se está padeciendo actualmente.

Luego inquirió: “¿Qué es eso de entregar todos los contratos de obra a sus socios, a sus amigos, a sus compadres? ¿Qué es eso? Comprar entre comillas una casa de 120 millones de pesos para ser exactos, o la que le compraron a Hinojosa por 85 millones de pesos. ¿Y quién es Hinojosa? El contratista que obtuvo obras cuando Peña fue gobernador del Estado de México, por 30 mil millones de pesos, y en el tiempo que lleva Peña mal gobernando se le han entregado (a Hinojosa) también miles de millones de pesos en contratos de obra, sin licitación, asignaciones directas”.

La compra de la llamada “Casa Blanca, dijo, fue un soborno. Y Peña, sostuvo, “elevó el moche a rango supremo. Nos sorprendía que hubiera moches en la Cámara de Diputados, que Manlio Fabio Beltrones maiceaba a los diputados, que Emilio Gamboa maiceaba a los senadores, pero no, aquí ya estamos hablando de hasta mero arriba. Entonces ya no se puede así”.

Sobre el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, el excandidato presidencial aseguró que en realidad no se ha querido hacer justicia.

“¿Cómo es que no hay información? ¿Qué Peña no sabe lo que sucedió? Yo creo que lo sabe, y si no lo sabe, pues también debería de renunciar. ¿Cómo el presidente no va a saber lo que sucedió? Entonces nada más con encarcelar policías, al presidente municipal, a la esposa, se soluciona todo, pues no. ¿Y arriba qué? ¿O fue una decisión que se tomó abajo? ¿Fue un asunto nomás del estado de Guerrero? ().

Lo que no sirve para nada es el EsPurioN

¡¡Exijamos lo Imposible!!
EPN anuncia cambios
Lilia Arellano

Estado de los ESTADOS

Sin mencionar el terreno económico
Promoción de la Ley Anticorrupción
Mujica y las verdades que no gustan
En Le Monde lanzan severas críticas


“En política, la coherencia ofende”Jorge Saldaña

Una entrevista telefónica hecha ayer al titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, hizo del conocimiento de los ciudadanos que durante el transcurso de esta semana, el titular del Ejecutivo Federal hará un anuncio importante que tiene que ver con cambios. Quienes pensaron que éstos se debían a que por fin se realizaría, entre otros, un concienzudo análisis de quienes están cumpliendo con su tarea dentro del gabinete, simplemente se equivocaron. Como también los que creyeron que éstos serían tanto de forma como de fondo y que, al señalarse que “se tiene que modificar lo que no se está haciendo bien”, la referencia era clara en relación con lo económico, pero también con la seguridad y con todos esos daños que han tenido como punto culminante lo sucedido en Iguala, se dieron su respectivo frentazo; la importancia de la próxima noticia tiene que ver con los municipios.

El ex gobernador hidalguense, convertido en vocero de la Presidencia, sostuvo: “Se tienen que hacer acciones, se tiene que modificar lo que no está caminando bien, y se tienen que tomar decisiones que modifiquen completamente este escenario respecto a donde hay debilidad del Estado mexicano, donde hay debilidad particularmente en los municipios. Habrá de tomar decisiones el Presidente respecto a lo que no ha funcionado, a lo que se tiene que renovar, cambiar, será un anuncio importante y será esta misma semana”. Como no hay claridad en estas expresiones, el entrevistador le preguntó si hablaba de un acompañamiento decidido a este proyecto, al Sistema Nacional Anticorrupción.

Y, como si no hubiese existido la denuncia de la compra de una gran residencia, como si realmente hubiesen empatado los número de sus declaraciones patrimoniales, de la presentada el año anterior sin montos y muchas donaciones y la que expuso hace unos días, como si tampoco se hubiese tenido que cancelar no solo la licitación, sino todo el proyecto del tren rápido DF-Querétaro a raíz de que se descubriera que había intereses que ligaban abiertamente a la familia presidencial con el ganador; como si tampoco se hubiese descubierto el entramado en las casetas de cobro en carreteras: como si no hubiesen paralizado al país al no entregar los recursos correspondientes para obra pública, el funcionario respondió:

, por supuesto que falta toda esa reforma, una reforma a este sistema, al sistema que no ha sido lo óptimo y no da la confianza necesaria a los mexicanos, el Sistema Nacional Anticorrupción tiene que ir adelante e irá acompañado del gobierno de la República”. Y estas frases sin considerar que a los gobernadores priístas denunciados por enriquecimiento inexplicable, por la acumulación de grandes fortunas como han sido los casos de un Humberto Moreira, o de Eugenio Hernández, no les han abierto siquiera una investigación que permita creer que ahora irán contra los corruptos y de ellos todavía se tendría que preguntar si ¿los de antes o los de ahora? Porque los hay en todos los tiempos.

Sobre el otro tema que está de actualidad y que se refiere a la violencia desatada el 20 de noviembre contra los manifestantes, señaló que “quien no haya hecho ningún acto violento no tiene que estar en ningún proceso legal” y con ello pretende borrar fotografías, denuncias, videos y hasta la corrida del general que se ha hecho famoso por encontrarse ebrio frente a la puerta de Palacio Nacional. Tampoco se ve que considerara Osorio Chong que entre lo que se aclara los metieron a la cárcel de alta seguridad, como si se tratara de peligrosos delincuentes cuando fueron, según se han presentado muchas pruebas, los agredidos.

“Lo que hay que dejar claro es que lo que ha venido sucediendo en la Ciudad de México y otros puntos, son agresiones a los cuerpos de seguridad que están para proteger a la ciudadanía y a las instituciones”. Le faltó añadir que tanta protección lleva a esos cuerpos de seguridad a secuestrar a jóvenes, retenerlos, que no se sepa dónde se encuentran, atacar como se ha visto que lo hacen incluso en céntricos restaurantes. Si hay animadversión de la ciudadanía hacia los policías es por las órdenes que deben cumplir; lo mismo ha pasado con los miembros del Ejército que abusan.

Las instrucciones que se les giran son las que los llevan a este repudio que ya se ha convertido en una violencia que se justifica por la defensa, ya que serán palos y piedras los que los inconformes porten, pero nada tienen que pueda compararse con los escudos, los toletes, las armas, los tanques y hasta las botas que calzan quienes reciben un salario producto de los impuestos que pagan esos a los que están atacando. Esas respuestas son a las que llaman “orden”. Ya veremos de qué trata el anuncio que tal vez busque retrocesos en la autonomía de los Ayuntamientos, que intervenga en las decisiones dentro de los municipios y bien puede empezarse por limitar los recursos y dejarlos sin el cobro del predial.

DENTRO Y FUERA

El Presidente de Uruguay hizo declaraciones que dibujaron a la perfección lo que sucede en nuestro país. En la página electrónica de una muy seria y reconocida revista, Foreing Affaire, en su edición para Latinoamérica, fueron difundidas sus palabras, mismas que se verán reproducir en el número impreso que sale a la circulación el mes de enero. Sostuvo que “la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa es terrible y visto a la distancia, parece que México fuese una especie de Estado fallido, carcomido por la corrupción. Un día después, cambió el tono de otras declaraciones emitidas después de un reclamo de la Cancillería mexicana.

Hay que tener en cuenta que fue el tono lo que cambió, nunca dijo que lo anteriormente expresado fue equívoco, aunque habrá que considerar que con o sin la expresión “Estado fallido, lo cierto es que son tantas las lagunas existentes en la buena marcha del gobierno, que enumerarlas o sintetizarlas es lo de menos. Lo grave, realmente, es lo que está sucediendo y que tal situación dé cuenta de lo profundo de la corrupción existente en el país y que aparece también en las encuestas y en los comparativos que se hacen en el Mundo. José Mújica podrá parecer para algún sector un hombre con características hasta de dictador, sin embargo ha sido durante su vida un luchador de la verdadera izquierda, de la que guarda principios, las que se dispone a servir y se antepone la honestidad que no se refleja solamente en un viejo vochito o en dos, sino en la forma cotidiana de vida.

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