lunes, 23 de diciembre de 2013

Para ser hipócrita se necesitan cualidades

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Por Esto!
¡Hipócritas nacionalistas!
Benito Taibo

Manlio Fabio Beltrones, que se ve rarísimo sin bigote, en un arranque de lucidez místico- mágico- cómico-musical, ha insultado públicamente a aquellos que se oponen a la reforma energética que su partido y aliados han sacado adelante contra viento y marea, y a contracorriente de los ciudadanos que dicen representar.

¡Hipócritas nacionalistas! Los llamó ¿Nos llamó?

Y yo, me quedé pensando en cómo sería un de bases sólidas, como la inefable Real Academia de la Lengua.

Empecemos por el principio.

Hipócrita: adj. Que actúa con hipocresía. ¡Ya lo decía yo! La preclara academia sirve para poco. Y sin embargo… Sigo buscando.

Hipocresía: (Del gr. ὑποκρισία). 1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

¡Ya caigo!

Nacionalista no merece ser ni siquiera ser averiguado, queda clarísimo.

Los hipócritas nacionalistas deben ser aquellos quemientos patrióticos contrarios a los que verdaderamente tienen o experimentan.

Puestos en ello, me imagino cuales serían las diez cualidades esenciales de un verdadero hipócrita nacionalista y las comparto, con el único fin de dar más argumentos a todos en este fin de año movidito:

1.- Un hipócrita nacionalista que se precie de serlo, bebe whisky pero lo hace en caballitos tequileros. Y en vez de decir cosas como “Salud”, “Chin,chin”, o “Cheers”, cuando brinda, suelta un sonoro “¡Ajua!”

2.-Cuando tocan el himno nacional en ceremonias, partidos de fútbol o izamientos de bandera escolares, lo canta aparentemente con enjundia, pero realmente, lo que tiene en la cabeza es el último éxito de Milley Cyrus o Lady Gaga. Se nota pese a todo, porque lleva el ritmo con uno de los pies.

3.- Un verdadero hipócrita nacionalista se la pasa hablando bien del cine mexicano, alabando a directores y guionistas y quejándose de que nunca pasó la famosa iniciativa del peso en taquilla. Pero lo compra “pirata” y en privado se burla de él.

4.- Manda a sus hijos a escuelas oficiales y se jacta de ello. Pero, puertas adentro del hogar, llama “nacos” a los directores, maestros y condiscípulos de sus retoños.

5.- Los fines de semana dice que se va a “pueblear” con su familia. Habla maravillas de las tradiciones mexicanas, su artesanía, su comida patrimonio cultural de la humanidad y la riqueza arqueológica, histórica, arquitectónica de nuestro país. Pero la neta, es que se va al “Outlet” y come hamburguesas.

6.- Se dice juarista, pero admira a Maximiliano de Habsburgo, no lo dice, pero secretamente piensa que Maxi era mucho más liberal que Don Benito. Tiene pasaporte mexicano, pero anda buscando en Internet su árbol genealógico para ver si de rebote, por la tía de un primo de su madre, puede ir a pedir la nacionalidad española. alguien lo confronta con el tema, responde: “es solamente para evitar sacar la visa gringa”.

7.- Pone banderitas mexicanas en la ventana de su casa cada 15 de septiembre, pero lo suyo, lo suyo, es celebrar en privado el “thanksgiving”, con su pavo con arándanos y su pay de calabaza.

8.- Va a cantinas y juega dominó, pero se imagina a mismo como ganador del máximo torneo de “Scrabble”

9.- En navidad le pide a la tía que haga romeritos, pero realmente los detesta (¿a quién chingaos se le ocurrió mezclar mole con camarones?). Y a pesar de ello se los come frente a todos, en tacos y hace ¡mmmmmmm!

10.- Habla maravillas de la expropiación petrolera. Llama “Tata” a Lázaro Cárdenas. Cuando dice petróleo, dice siempre “nuestro” petróleo. Pero está ansioso, esperando el día en que pueda llenar su tanque con “V-Power” de Shell.

¿Se identifica usted con alguna de las anteriores descripciones de un hipócrita nacionalista?

Lo dudo mucho…

Parece ser que todo aquel que disienta, es el enemigo.

Yo, antes que “hipócrita nacionalista”, una vez más, disiento.
(SINEMBARGO.MX)

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