Bours ya le puso precio al Panal (con todo y abeja reina)

por Álvaro Cepeda Neri
Dentro y en los alrededores de los partidos ya electoreros, más que disputa en grado de competencia, se escenifica una riña entre provocadores de toda ralea donde prevalecen los insultos, las mutuas acusaciones embarradas de narcotráfico y apenas uno o dos discuten ideas. En el Partido Acción Nacional (PAN), Calderón no encuentra la forma de someter a los rebeldes (La Rebelión en la granja, de George Orwell) e imponer a Cordero (los corderos son mansos, pero el favorito es menso) al peor etilo del autoritarismo.
En el Partido Revolucionario Institucional (PRI) los de Peña Nieto, están al borde del despeñadero porque salen a flote la mala administración mexiquense, los feminicidios, lo de la niña Paulett, la sospechosa muerte de la esposa del desgobernador, sus más de 100 millones de pesos en propaganda (y otro “ahorro” para la campaña) y más etcéteras, que anuncian su caída del ranking o popularidad televisiva.
Al parecer hay muchos Peña Nieto; por ejemplo, Sabines, el de Chiapas, que no cesa de aparecer en los medios de comunicación cacaraqueando sus obligaciones, mientras arremete contra los indígenas; o en el Partido de la Revolución Democrática, Ebrard, quien mueve sus piezas con asesoría de Manuel Camacho para, entre los dos, traicionar a López Obrador, la única carta perredista para competir.
El Partido del Trabajo, Convergencia y el Partido Verde ni siquiera pintan. Pero esa caricatura de partido del Panal (Partido Nueva Alianza), brazo electorero de Elba Esther Gordillo, pone en venta 1 millón 200 mil credenciales para votar a quienes más ofrezcan. Por eso el Panal a veces es aliado del PRI, otras del PAN y, por intermedio de éste, con el PRD de Ebrard, los Chuchos (ayer Jesús Ortega, el más grande transa, ahora con Jesús Zambrano, el de “tómate esta botella conmigo”, letra y música del clásico José Alfredo).
Por cierto, el bribón de los huevos y los pollos (es familiar de los dueños de Bachoco: los Robinson-Bours) quien fuera priista y desgobernador de Sonora, José Eduardo Robinson-Bours Castelo, ya le puso precio al Panal. Lo quiere comprar para autonombrarse su presidente y participar con ese título o de plano ser el candidato presidencial. La dueña del partido ha sido cómplice de Bours (éste le prestaba su jet para sus viajes a Miami) y ya entrada en gastos, y dado que su partido ni fu ni fa, estaría dispuesta a entregarle las siglas al millonario (mucho más rico tras la salida del gobierno).
Bours quiere el Panal, pero con todo y la abeja reina de la Gordillo, ya que así tendría al menos 1 millón 200 mil votos. Lo único que lo tiene fuera de onda es que con su responsabilidad en los homicidios y lesionados de la Guardería ABC, teme que el Movimiento del 5 de junio, formado por los padres de esos niños que siguen en pie de lucha, se convierta en una piedra en su zapato.
Pero juran sus empleados que Bours es un bravucón como Lozano Alarcón,
echado pa’delante y con tal de enfrentarse al PRI y estar en el protagonismo (pues hoy se la pasa en Cajeme y su cabecera Ciudad Obregón, engordando en su hacienda El Quiriego), le atorará al Panal para regresar a la politiquería que, con la corrupción, es su mero mole.
Así que Bours está de regreso.
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