¡¡Exijamos lo Imposible!!
Las giras proselitistas de Calderón (y el pago de 38 mil pesos)
Álvaro Cepeda Neri
Muy apurado Felipe Calderón va a las
entidades a “inaugurar” obras federales e invita al jerarca mayor del
Vaticano, Benedicto XVI, y a la comunidad católica, esperando que el
Partido Acción Nacional (PAN) obtenga más votos, que la candidata
Josefina Vázquez Mota supere a Enrique Peña Nieto y que el todavía
inquilino de Los Pinos (ya debe estar haciendo maletas para irse a
una mansión que le consiguieron los estadunidenses en calidad de
testigo protegido), no entregue el poder presidencial al Partido
Revolucionario Institucional (PRI) que odia, pues juró ante la tumba de
su padre Luis Calderón Vega, que a ningún precio le devolvería el cargo.
Así que anda de aquí para allá buscando apoyo electoral y manipula con obras para conquistar simpatías.
Don Felipe de Jesús estuvo en las vísperas de las elecciones para
gobernador en Michoacán, donde los Calderón Hinojosa nacieron de padre y
madre panistas, y su hermana María Luisa fue derrotada, según ellos
porque hubo mano negra de los narcotraficantes; pero para consolarla su hermanito
la puso en la lista de los “pluris”, para que obtenga una curul en el
Congreso. Ha regresado a la entidad para entregar lo que el gobierno,
cuando menos desde 1940, adeuda a quienes se fueron de “braseros” o
“espaldas mojadas” (hoy inmigrantes en calidad de una minoría legal y la
mayoría indocumentados) y no recibieron la indemnización estadunidense,
ya que el gobierno federal se la embolsó y “jineteó”, no obstante que
esos campesinos, de varias entidades, constantemente reclamaban su
dinero. No pocos de ellos han muerto en la miseria y sus herederos han
solicitado su pago.
Como son tiempos electorales, Calderón les entregó una miserable
parte: 38 mil pesos. Desde el entonces presidente Ávila Camacho a la
fecha (1946-2012… ¡66 años os contemplan!) les retuvieron esa cantidad
que en pesos actuales pudieran ser 1 millón. Pero Calderón también le
entró a la estafa. Los campesinos seleccionados aceptaron, a sabiendas
de que no era la cantidad debida. Aunque, como en el chiste de cuando el
diablo buscaba un alma perdida y no encontraba, al ver una monjita
exclamó “algo es algo”. Así los campesinos michoacanos urgidos de dinero
lo recibieron. Calderón creyó quedar “bien” y se alejó, al suponer que
esos ciudadanos votarán por el PAN y más cuando, algunos de ellos, vean
de cerca al pastor alemán Joseph Ratzinger, quien dirá misa en
Guanajuato, en el Cerro del Cubilete. Vázquez Mota y Calderón asistirán y
comulgarán, al avisar Alejandra Sota (coordinadora de Comunicación
Social de la Oficina de la Presidencia de la República) de antemano a
los reporteros de la fuente de Los Pinos, para que hagan la crónica y
tomen placas del panista purgando sus pecados mientras que en la
impunidad están sus delitos por abuso de poder. Y el “no matarás” del
decálogo católico le fue perdonado por su confesor, al permanecer
vigente el delito que sanciona los homicidios del Código Penal Federal;
pero el PAN está sentenciado a perder las elecciones presidenciales por
su desprestigio, el mal gobierno de Calderón y porque el Partido de la
Revolución Democrática y el PRI (éste con su pasado y aquél con su
presente) son las dos mejores opciones, entre las que los ciudadanos (y
los campesinos que no recibieron los 38 mil pesos) elegirán.
*Periodista
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