viernes, 23 de agosto de 2013

Quieren todo el pastel las tranacionales

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Presionan trasnacionales
Lilia Arellano

Estado de los ESTADOS

Petroleras van por concesiones en México
Medios de E.U. impulsan la privatización
Salinas-Aspe-panistas, estrategas del mal
Peso se deprecia; economía sigue cayendo
Persecución magisterial contra legisladores
Comprobado: reforma laboral explotadora
Rugido priísta de Nuevo León a Solidaridad


“Los desposeídos tienen un mundo que ganar”.- Karl Marx

Mientras el peso sigue depreciándose frente al dólar, hasta llegar a un nuevo máximo de casi ocho semanas ubicándose en 13.1486 pesos por la divisa verde, y la economía continúa en caída libreBancomer y Banorte bajaron su previsión de crecimiento del PIB de de 2.7 % a 1.4 % y de 2.4 % a 1.7 %, respectivamente, para este año-, las trasnacionales presionan abiertamente para privatizar Pemex, a fin de forzar al gobierno de Enrique Peña Nieto a abrirles el negocio petrolero, por lo que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, les responde empujando su propuesta de reforma energética para “quitarle el freno al crecimiento”, cuando el principal obstáculo para éste ha sido la ineficiencia en el ejercicio del presupuesto y las políticas económicas y monetarias de Estados Unidos, lo que es omitido por el gabinete económico.

Los principales diarios estadounidenses, voceros del gran capital trasnacional y los intereses económicos internacionales del gobierno de Barack Obama, como The Washington Post, The Wall Street Journal y The New York Times, presionan para privatizar Pemex, abrir a sus inversiones el negocio petrolero, reducir la dependencia del presupuesto federal de las ganancias petroleras, y establecer un sistema tributario justo, como “la única opción” para sacar a la paraestatal de su deuda de 60 mil millones de dólares, acabar con la corrupción en la dirigencia y estructura del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) e impulsar la producción petrolera y generar un crecimiento económico en México.

La cuestión de fondo es que las tres propuestas de reforma energética presentadas por el gobierno federal, el PAN y el PRD, no plantean la privatizaciónventa a privados- de Pemex; en las tres se propone que Pemex continúe como una empresa pública y que el Estado mexicano mantenga la propiedad de los hidrocarburos. La propuesta del gobierno de Peña Nieto para reformar el sector energético, que se basa en contratos de utilidad compartida para explotación de hidrocarburos entre el Estado y la Iniciativa Privada léase grandes compañías petroleras, principalmente estadounidenses-, no atrae a tantas empresas con la experiencia técnica y el poderío económico que se espera, toda vez que éstas se inclinan abiertamente por las concesiones o los contratos de producción compartida.

De hecho, las empresas petroleras estadounidenses y otras trasnacionales están evaluando la invitación a participar en el sector energético mexicano, con base a los detalles de los contratos ofrecidos, sobre todo si permiten la posibilidad de incluir en sus estados contables las reservas bajo explotación, y no sólo las utilidades a compartir. Todas las empresas petroleras están esperando el fine printlos detalles que se definirán en las leyes secundarias para su implementación- antes de externar su decisión, ante la invitación del gobierno mexicano a participar en su sector energético.

De ahí la presión ejercida, a través de los medios de comunicación estadounidense. Ayer, The Washington Post sostuvo en un editorial que “la mejor opción para los gobernantes mexicanos es abrir el negocio petrolero (a la competencia), reducir la dependencia estatal de los ingresos petroleros y privatizar Pemex, forzando a la compañía a competir con empresas extranjeras más ágiles, sujetas a reglas coherentes e impuestos razonables”. Para ese diario, Pemex es un “monopolio apático, con una burocracia impenetrable y cuyo estatus es sustentado sobre un sentimiento de soberanía y orgullo nacional”.

Subraya que es una empresa plagada de deudas, con una infraestructura caduca, a lo que se suma el hecho de la decadencia de las reservas petroleras. Critica que “el Estado toma enormes cantidades de dinero para financiar un tercio del presupuesto nacional y la compañía no se las ha arreglado para usar el resto para abrirse paso en la extracción de petróleo bajo aguas profundas o para incrementar la extracción de petróleo y gas natural de los exquisitos en tierra firme”. Sostiene que a pesar de Pemex sigue produciendo grandes cantidades de crudo, dicha producción se ha reducido a una cuarta parte y actualmente la deuda de la paraestatal asciende a unos 60 mil millones de dólares.

El periódico más importante e influyente de la capital estadounidense promueve que “las compañías extranjeras pueden proveer la tecnología y el conocimiento de cómo hacer las cosas y el capital necesario para los proyectos de Pemex en la exploración y explotación de las aguas profundas y de las formaciones de la roca lutita (de la que obtienen gas y petróleo Shale)”. Los escenarios catastrofistas difundidos por los medios estadounidenses y hasta por los propios funcionarios del gobierno de Peña Nieto, como el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, son refutados ampliamente por los propios diagnósticos preparados por funcionarios de la paraestatal para realizar la promoción de la participación de la iniciativa privada internacional en la exploración y explotación de los hidrocarburos.

Uno de esos últimos diagnósticos, dado a conocer por la revista “Proceso” en su último número, y que ilustra por qué el negocio de la explotación e industrialización de los hidrocarburos de México es un bocado sumamente apetecible para las trasnacionales, destaca a “Pemex como la empresa número 14 en el mundo por su nivel de ingresos (más de 100 mil millones de dólares anuales); en el número 13 por sus reservas en crudo y con un índice de utilidades anuales por 77 mil millones de dólares anuales”.

La revista difunde los aspectos sobresalientes del documento denominado Strategic FP&A in the Oil and Gas Industry… The Mexico Case”, en el que se destaca que Pemex aparece con un margen bruto de ganancias de 48 mil millones de dólares, mayor que los 16 mil millones de Exxon (la petrolera más grande del mundo), los 15 mil millones de dólares de la Royal Dutch Shell, los 18 mil millones de dólares de Chevron y los 41 millones de dólares de Petrobras. Sólo la noruega Statoil supera levemente dicho margen, pues registra 50 mil 490 millones de dólares de ganancias.

El margen FRITDA (indicador financiero del beneficio obtenido antes de intereses, impuestos. depreciaciones y amortizaciones) de Pemex es de 69 mil millones de dólares, cuatro veces más grande que los 16 mil millones de dólares de la Exxon, casi el triple de Petrobras, que tiene 25 mil millones de dólares, y superior a los 40 mil millones de dólares de Statoil. Estos datos explican por qué los inversionistas estadounidenses están presionando para lograr la figura de la concesión, no obstante que por cálculos políticos la administración de Enrique Peña Nieto no se atrevió a ir tan lejos.

Sin embargo, las presiones han hecho mella en el gabinete económico, que encabeza Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público, funcionario que cínicamente aprovechó los datos sobre el “crecimiento mediocre” del país, para impulsar las reformas incluida, por supuesto, la energética- que “habrán de quitarle el freno económico” al país, y advierte que “si no se hacen las transformaciones que requiere la economía mexicana, el crecimiento estará expuesto a los vaivenes de la economía internacional.

El funcionario apuesta a la recuperación de la economía de Estados Unidos y a la aceleración prevista del gasto público, para que el desempeño de la economía mexicana mejore en el segundo semestre de 2013. Pero sus esperanzas no son compartidas por los analistas económicos de los principales grupos financieros del país.

JALAN AL BURRO DE LAS OREJAS Y LA COLA

En tanto que las demandas de gran parte de la sociedad transitan por un camino, las intenciones gubernamentales van en sentido totalmente contrario. Tal sucede con las exigencias para que se transparenten los gastos públicos, se dé a conocer a todos los que aportan dinero a las arcas públicas hacia dónde van los recursos, los presupuestos y esto incluye a los tres poderes, a las entidades, a los municipios, a las paraestatales, a las filiales, etcétera. La respuesta a esta petición fue restar facultades al IFAI, ahondar en la opacidad y mantener ese círculo vicioso formado por la complicidad corrupta de funcionarios de todos los niveles.

Si la situación ha llegado a extremos no deseados, quizá ni siquiera son tan alarmantes como ahora los pintan, se tiene nombres y muchos de responsables que siguen enriqueciéndose al amparo del poder, sirviéndole a los hombres de poder. Una reseña de la conducción que sobre la paraestatal petrolera y en general sobre la energía se ha vivido en México, nos permite recordar que es a raíz de la llegada de Miguel de la Madrid al poder cuando se desploma toda la inversión que se había realizado en Pemex, tiempo en el que si bien hubo una baja en los precios del petróleo y se había endeudado al país para la construcción de refinerías y diversas obras, todas ellas de gran importancia, eran muchos los renglones, entre ellos las propias reservas, que creaban un campo propicio para garantizar todos los empréstitos e incluso, mantener el crecimiento de esta empresa que se traducía en la posibilidad de hacer mucha obra de gobierno.
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