domingo, 25 de agosto de 2013

Quién podrá contra la valentía de Chelsea

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Homozapping
El curioso caso de Chelsea Manning antes conocida como Bradley

Texto publicado originalmente en Revista Esnob.

Chelsea Manning es una joven soldado de veinticinco años con cuerpo de hombre; más que de hombre, de un delicado adolescentecon acné—, que a sus veintidós años, llamándose Bradley aún, ya había puesto de cabeza al gobierno de los Estados Unidos. Acaba de ser sentenciada a treinta y cinco años de prisión acusada de traición y, al día siguiente de ser condenada, anunció su deseo de cambiar de sexo; no para eludir el castigo que dice dispuesta a enfrentar, sino porque así se ha sentido desde pequeña. Con este anuncio, Chelsea ha logrado, una vez más, desquiciar a la institución más poderosa que existe. Chelsea pinta para rockstar de la disidencia, ícono LGBTTTI y alguien por cuya libertad se va a presionar de manera enérgica a Estados Unidos.

Siendo Bradley aún, Chelsea filtró documentos clasificados del ejército estadounidense. Fue informante de Wikileaks, la organización que dirige el también perseguido Julian Assange. Sólo que Julian vive en una embajada hospitalaria, mientras Chelsea sobrevive desde hace tres años en una prisión militar. Entre lo que filtró Bradley está “Collateral Murder, un video en el que desde un helicóptero del ejército de EE.UU. ataca a un grupo de personas supuestamente armadas pero que, al parecer, no lo estaban en Irak. También filtró otro video, el cual nunca se hizo público, sobre un ataque similar en Afganistán (masacre de Granai) en el que murieron alrededor de cien civiles. Manning filtró 250 mil cables diplomáticos y quinientos mil reportes militares; la filtración de documentos clasificados más grande de la historia, dicen. Esta informaciónvía Wikileakshizo al gobierno estadounidense pasar uno de sus momentos más bochornosos (como el Watergate, como los encuentros sexuales de Clinton con Lewinsky) pero, sobre todo, dio material a muchos medios en todo el mundo para evidenciar el actuar, no precisamente respetuoso de los derechos humanos, de dicho gobierno. Bradley ofreció a la ciudadaníaen el sentido que los nuevos movimientos sociales primaveras han dado al concepto de “ciudadanía”información sobre sus gobernantes; dio elementos para demostrar a los poderosos que los ciudadanos y el internet son una combinación a temer. Sin embargo, quien ahora enfrenta una larga condena es la joven Chelsea, no los responsables de atacar a la población civil.

Como todo soldado, Chelsea tuvo que hacer un juramento para entrar a la armada. El juramento indica que la primera lealtad de un soldado nortamericano es hacia la Constitución. La constitución estadounidense, como toda constitución que se respete, “protege los derechos humanos”. Entre los que protege de manera explícita está el derecho a la libre expresión, derecho del que evidentemente no goza Manning ni los demás estadounidenses que tratan de informar y enterarse sobre las atrocidades de su gobierno. Por otro lado, los valores del ejército estadounidense se organizan en el acrónimo LDRSHIP (lealtad, deber, respeto, servicio desinteresado, honor, integridad, coraje personal). En efecto, los valores son ambiguos y se pueden interpretar como se nos dé la gana, pero, en cualquier caso, es argumentable que Chelsea ha sido más fiel a estos valores que los superiores que hoy la condenan. Me permitiré abundar en este sentido: Su deber con los estadounidensesantes que con sus superioresla obligó a hacerles saber lo que sucede en Irak (en supuesto beneficio del país). Chelsea respeta más a sus paisanos que ese gobierno que los trata como idiotas. Ella probablemente sabía las consecuencias de sus actos; de ahí lo desinteresado de sus acciones. El valor del desinterés radica, según la explicación del mismo ejército, en poner el bienestar de la nación (luego el del ejército) antes que el propio. Para Manning, el bienestar de la nación está en informar sobre los abusos militares¿Qué mayor muestra de integridad que no callarse ante las atrocidades que presenció? En el valor de integridad, el ejército precisa que hay que hacer lo que sea correcto legal y moralmente. Filtrar, en este caso, parece más aceptable moralmente que no hacerlo.

El coraje de Manning lo llevó, aún como Bradley, a ser detenida en Bagdad, en 2010, luego de que la delatara el hacker colombiano-estadounidense Adrian Lamo. A partir de entonces, ha vivido un proceso de terror: estar detenida, todavía sin cargos, en Kuwait; luego en una prisión militar en Virginia, completamente aislada (sin sábanas, almohadas ni objetos personales, como el Conde de Montecristo). Se le obligó a dormir primero en ropa interior, luego completamente desnuda: no se fuera a suicidar. Suicidio que, argumentó su abogado, no había indicios de que fuera a sucederEl gobierno la quiere viva y quiere que escarmiente. Durante este periodo, Chelsea Manning esperó una sentencia que pintaba para más de cincuenta años de cárcel; pena de muerte incluso, si hubieran sostenido la acusación de alta traición y cooperación con el enemigo.

A diferencia de las tendencias suicidas, lo que sí diagnosticó un psicólogo al joven Manning, fue “desorden de identidad de género”, inclusive antes de que fuera detenido. Chelsea sufría el ambiente masculino propio del ejército, y desde entonces buscaba la manera de conseguir el tratamiento para cambiar de sexo. Su detención entorpeció esta posibilidad.  Finalmente, llegó el juicio militar de Manning. A pesar de las exigencias de que fuera liberada, la sentenciaron a treinta y cinco años de cárcel (restando el tiempo que ya cumplió). Los años podrían reducirse si cumple con buena conducta. Chelsea aceptó con resignación la sentencia, pero al día siguiente de que ésta se anunciara, volvió a colocarse un paso adelante del ejército estadounidense. Esta vez, declarando que ella es mujer; que ya no desea ser Bradley sino Chelsea. Ha pedido un tratamiento hormonal para lograr la transformación. No parece probable que esto suceda, pero abrirá un debate que incomodará a muchos. Uno de los grandes logros de los que se jacta la administración de Barack Obama es haber acabado el Don’t Ask, Don’t Tell, prohibición que impedía que los soldados homosexuales expresaran abiertamente sus preferencias. Ahora tendrán que ver qué hacer con los soldados transgénero, quienes, de momento, son considerados “no aptos” para el ejército. El debate es necesario porque el desorden de identidad de género es una condición delicada que tiene que ser tratada. Chelsea está atrapada en el cuerpo de Bradley y si el ejército no le proporciona el tratamiento, lo estará por muchos años más. Pero claro, el sistema carcelario moderno se basa en apropiarse del cuerpo del presoChelsea está atrapada en un cuerpo con el que no se identifica y el cual, en este momento, no le pertenece a ella sino a esa institución que desafió.

Chelsea pone en entredicho al gobierno estadounidense: lo avergüenza y exhibe. ¿Tiene ese gobierno, que espía e invade la privacidad de la gente, calidad moral para condenar a Manning por “contraespionaje”? Su proceso, se denuncia, ha estado lleno de irregularidades. Distintas organizaciones de derechos humanos han protestado por el trato que han dado a Chelsea, trato que se revivió de paso la discusión sobre Guántanamouna prisión impresentable que avergüenza al gobierno estadounidense y que Obama no ha tenido el valor de cerrarManning, como Snowden, es gente joven, inteligente, que forma parte de un sistema al que ha cimbrado desde dentro con su “desobediencia”. El gobierno de Estados Undios utiliza un discurso poderoso para controlar las conciencias de sus ciudadanos; está claro que estos ya no están dispuestos a ser controlados. Se condena a Manning por poner en riesgo la seguridad de Estados Unidos, en realidad a quien pone en riesgo es a sus dirigentes. Chelsea pedirá un indulto a Obama y éste se enfrentará a una decisión fundamental, que podrá demostrar, nuevamente, que lo suyo sólo es discurso e imagen buenaondaSerá responsabilidad de la sociedad civil gringa y del mundo apoyar a Chelsea, una chica valiente y admirable.

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