¡¡Exijamos lo Imposible!!
La Arena Ciudad de México, todo a los Salinas PliegoFinalmente Marcelo Ebrard inauguró en Azcapotzalco la Arena Ciudad de México, propiedad de Guillermo Salinas Pliego, hermano del dueño de TV Azteca, quien de paso también se benefició con el proyecto. Para la construcción del magno centro de espectáculos el gobierno capitalino ignoró las protestas de los vecinos, sepultó un viejo proyecto de su predecesor, López Obrador, y le dio al empresario regiomontano facilidades y exenciones sin fin.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Con la construcción del fastuoso centro de espectáculos Arena Ciudad de México en el espacio que antes albergó al rastro de Ferrería, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, sepultó uno de los proyectos más ambiciosos de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien pretendía erigir ahí un parque industrial de alta tecnología.
Además Ebrard robusteció el poderío empresarial del clan Salinas Pliego al otorgarle ventajosas concesiones tributarias, así como todas las facilidades administrativas para la operación y explotación comercial de ese centro.
Desde su llegada al Gobierno del Distrito Federal (GDF), López Obrador concibió la creación de un parque tecnológico en el predio de poco más de ocho hectáreas ubicado en Avenida de las Granjas número 800, colonia Santa Bárbara, Azcapotzalco, y cuyo valor comercial sobrepasa los 800 millones de pesos. Hoy es asiento del centro de espectáculos “más importante de América y Europa”, como lo presume su dueño, el empresario Guillermo Salinas Pliego, cuyo hermano, Ricardo, es el segundo mexicano más rico, con una fortuna de 17 mil 400 millones de dólares, según Forbes.
Previa licitación, en noviembre de 2001 el GDF adjudicó el proyecto de parque industrial al Grupo Industrial Diéboqui que entonces ofreció invertir 323 millones de pesos. Sin embargo la empresa de Rodolfo Pichardini retiró su oferta al no ponerse de acuerdo con el gobierno capitalino sobre la compraventa del terreno.
Decidido a darle vida a ese enorme espacio urbano que en el pasado fue destazadero de reses, un año más tarde, en 2002, López Obrador licitó la obra y el Tecnológico de Monterrey, a través de su filial, la Universidad Tec Milenio, ganó el concurso.
Con una inversión inicial de 150 millones de dólares, el Tec Milenio se comprometió a sacar adelante el centro de alta tecnología especializado en la producción de software y ofreció capacitar a dos mil ingenieros y poner los recursos humanos necesarios para la operación del proyecto que incluía obras complementarias: un hotel de cinco estrellas, restaurantes, salas de cine y bancos.
Igual que ahora, el único espacio que el GDF prohibió tocar es la nave de matanza del rastro porque está catalogada como patrimonio cultural por el INBA.
Del proyecto original, los inversionistas Pablo Tortoriello, Antonio Novoa y Gilberto René Moriel Sánchez, cabezas de las empresas Tortoriello y Asociados, SA de CV/Universidad Tec Milenio AC, sólo construyeron un plantel del Tec; el resto quedó en el limbo.
Cuando las autoridades capitalinas advirtieron que los empresarios comenzaron a especular con el resto del predio de 81 mil 487 metros cuadrados, decidieron entablar un juicio civil para recuperar el terreno. El 2 de julio de 2008 el GDF logró hacerse de la posesión jurídica y material del inmueble.
Por esas fechas Ebrard supo que el presidente del Grupo Avalanz, Guillermo Salinas Pliego, buscaba un predio para construir un centro de espectáculos en el Estado de México, con la idea de romper la hegemonía que tenían hasta ese momento Operadora de Espectáculos Ocesa, que dirige Alejandro Soberón, y la trasnacional Ticket Master.
Ebrard convenció al empresario regiomontano de visitar el predio de Ferrería y ese fue el comienzo de una serie de negociaciones que culminaron el 24 de octubre de 2008 con la constitución del Fideicomiso Privado de Administración de Inmueble para el Desarrollo de una Arena Polivalente.
A través de una figura legal poco usual conocida técnicamente como Sistema de Actuación por Cooperación, Ebrard cedió –sin ningún costo y con opción a compra– el predio de más de ocho hectáreas a Grupo Súper Espectáculos SA de CV, una de las filiales de Guillermo Salinas Pliego.
Dicho predio tiene un valor comercial de 816 millones 404 mil 851 pesos, según el avalúo AT(OS)-08820-M, progresivo 22/10/08-00006, realizado el 22 de octubre de 2008 por la Dirección General de Avalúos de la Dirección General del Patrimonio Inmobiliario del Distrito Federal.
Adicionalmente Ebrard otorgó a Salinas todas las facilidades administrativas y concesiones fiscales posibles para echar a andar el proyecto, amén de garantizarle la explotación del predio hasta cien años.
Todas las facilidades
De acuerdo con el contrato del que Proceso tiene copia, el fideicomiso es irrevocable, tendrá una vigencia de 50 años y al término de dicho plazo, Grupo Súper Espectáculos tendrá la opción de “compra preferente” para adquirir el inmueble.
No obstante quedó abierta una segunda opción: Grupo Súper Espectáculos podrá optar “unilateralmente” por la prórroga del contrato por un período similar de 50 años. Las responsabilidades de cada una de las partes quedaron definidas en el contrato del fideicomiso de la siguiente manera:
Grupo Súper Espectáculos se encargará por sí mismo o a través de empresas subsidiarias o de terceras personas físicas o morales de todo lo concerniente a la construcción, operación, mantenimiento, funcionamiento y explotación comercial de la arena.
El GDF, a su vez, realizará las obras de infraestructura urbana y de servicios complementarios que garanticen la viabilidad del Plan Maestro Ferrería, que además de la arena incluye la rehabilitación de la Alameda Norte y la modernización del Deportivo Reynosa.
Originalmente el plan consideraba también la construcción del Foro Estadio en el mismo sitio donde se encuentra ahora la Alameda Norte, pero la oposición vecinal logró echar abajo dicho proyecto, en el que Salinas Pliego tendría también una fuerte injerencia.
En el contrato de fideicomiso privado protocolizado por los notarios 92 y 145 del DF, José y Francisco José Visoso del Valle, respectivamente, se concibe a la arena como un “proyecto estratégico” para el desarrollo urbano y cultural de la zona de Ferrería.
Con base en ese criterio, el GDF liberó a Salinas Pliego del pago del impuesto predial y de derechos de instalación, reconstrucción o cambio de lugar de tomas para el suministro de agua, así como por la expedición de licencias de obras, programas de cultura, esparcimiento y deporte, provisión de servicios de infraestructura urbanos y fomento del empleo y la productividad.
El GDF se comprometió también a otorgar subsidios al empresario en impuestos sobre taquillas.
En el caso particular del predial, el contrato establece que dicho gravamen será pagado por el GDF mientras no se realicen mejoras a la arena. Cuando esto suceda, dicho tributo será cubierto a partes iguales por el empresario y la administración capitalina.
Según los términos del contrato, la única contraprestación económica que Salinas Pliego otorgará al GDF por la operación de la arena es la aportación de un millón de pesos anuales; dichos recursos deberán canalizarse al mejoramiento de la infraestructura y de las vialidades de la zona circundante del foro inaugurado el pasado 24 de febrero por Salinas Pliego y Ebrard… en el más absoluto sigilo para evitar las protestas vecinales.
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