Jenaro Villamil
Desde el inicio de la guerra entre Televisa y Telmex por el control del mercado del triple play (servicios
convergentes de voz, datos y video) en México, el cablero Alejandro
Puente Córdova se convirtió en el vocero más aguerrido y continuo de la
empresa de Emilio Azcárraga Jean.
Lo mismo ha publicado desplegados en
contra de periodistas críticos, como el reciente contra Carmen
Aristegui, que contra la ex subsecretaria de Comunicaciones,
Purificación Carpinteyro, que contra Telmex-Telcel, contra MVS y Grupo
Dish e, incluso, contra Ricardo Salinas Pliego, antes de que el
concesionario de TV Azteca aspirara a ser socio de Televisa a través de
Grupo Iusacell.
En tono por demás grosero, en el
desplegado contra Aristegui, Alejandro Puente acusa a la conductora de
MVS Radio de utilizar su entrevista del viernes 11 de mayo con Enrique
Peña Nieto, el candidato presidencial del PRI, para “dedicarse a la
defensa y promoción de intereses corporativos del señor Carlos Slim”.
No es nuevo en la historia de Puente.
Ese ha sido su estilo. Convertirse en un crítico unilateral a
Telmex-Telcel y a los periodistas o analistas que plantean una
competencia en el mercado de la televisión abierta o a los legisladores
que buscaron regular el must carry o el must offer, las dos reglas principales para permitir una sana competencia en los contenidos de televisión restringida.
Puente va a cumplir casi una década al
frente de la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por
Cable (Canitec), un organismo que representaba a cerca de 200
concesionarios de este servicio de televisión restringida.
Su poder e influencia se acrecentaron de
la mano de la estrategia de Televisa para ir apropiándose de las
empresas de televisión por cable más grandes del país. Televisa, además
de ser propietaria de Cablevisión México y Cablevisión Monterrey,
adquirió Cablemás, TVI (Milenio TV) y, además, armó un cártel del triple play con Megacable, de la familia Yamuni, con quienes formó la empresa Yoo.
“Canitec se convirtió en el
representante del cártel Yoo. Televisa es Yoo”, afirma Salomón Elías
Padilla, representante legal de la Asociación de Redes de
Telecomunicaciones de México (ARTM), grupo que se separó de la Canitec, y
presentó una demanda ante la Comisión Federal de Competencia en contra
de la política de concentración y creciente dominio de Televisa en la
televisión por cable.
En la propia página de Canitec, se
afirma que Alejandro Puente vendió sus redes “como consecuencia de la
consolidación de la industria del cable en 2008”, pero “continúa siendo
socio de la empresa Cablemás, segundo operador de cable más importante
en el país, con cerca de un millón de suscriptores de televisión, 310
mil suscriptores de internet en banda ancha y más de 150 mil en
telefonía digital”.
Al tiempo que la concentración de
Televisa en el terreno de la televisión por cable fue avanzando, Puente y
la Canitec se convirtieron en enemigos abiertos a la posibilidad de que
la Secretaría de Comunicaciones y Transportes cambiara el título de
concesión de Telmex para que la empresa del magnate Carlos Slim pudiera
ofrecer también servicios de triple play.
Puente se convirtió en el más adelantado
en la cruzada “anti Telmex”, al grado que en la guerra abierta desatada
en febrero de 2011 entre Telmex y Televisa la Canitec demandó a las
empresas telefónicas de Slim, al tiempo que criticó la sociedad entre
MVS y Telmex para crear la empresa Dish, la primera compañía de
televisión por satélite de bajo costo que ha representado una dura
competencia para Sky, la segunda compañía más importante de Grupo
Televisa.
Los ataques de Puente, a través de
sendos desplegados, también se dirigieron en algún momento contra
Ricardo Salinas Pliego y su empresa HiTV, por presunta
violación a su título de concesión al ofrecer servicios a varios canales
de televisión, utilizando los llamadazos “canales espejo” que la SCT
les otorgó para la transición al modelo digital. Canitec le demandó a la Cofetel que suspendieran este servicio de televisión restringida de Salinas Pliego.
En mayo de 2009, Salinas Pliego acusó a
Canitec y a Televisa de preservar “prácticas monopólicas”. Incluso,
mandó a publicar un duro desplegado, el 14 de mayo, con estas
afirmaciones:
“La empresa Televisa, Sky y Cablevisión,
así como sus socias Cablemás y Televisión Internacional, y las empresas
que forman parte de la Canitec, han hecho todo lo posible para impedir
que se rompa el monopolio de TV de paga, para impedir que bajen los
precios al consumidor, para impedir que haya una mayor oferta en esta
industria.
“Por eso, ahora TV Azteca reta al
monopolio de TV de paga, igual que en 1993, cuando retó y rompió el
monopolio de Televisa en la tv abierta”.
Dos años después, los presuntos
adversarios se unieron. En mayo de 2011, Grupo Salinas y Televisa
anunciaron que iban de la mano juntas en la empresa Total Play. La Canitec y Alejandro Puente no volvieron a atacar al nuevo socio.
Puente ha sido también un personaje con
amplios contactos en otros ámbitos informativos. Fue consejero patrono
del Consejo de Administración del periódico El Universal, es
presidente del Consejo de Administración de EfektoTV, empresa en la que
tiene el 75 por ciento de las acciones. Es miembro del patronato del
Museo Nacional de Antropología.
En febrero de este año sustituyó al
suegro de Emilio Azcárraga Jean como integrante del Consejo de
Participación Ciudadana de la PGR, por un periodo de dos años.
Curiosamente, se convirtió también en
candidato a senador, por la vía plurinominal, por el Movimiento
Ciudadano, partido que antes fue Convergencia, y que forma parte de la
coalición de izquierda que postula a la presidencia de la República a
Andrés Manuel López Obrador.
La posición de Puente, como segundo en
la lista plurinominal, representó el desplazamiento del actual diputado
federal del PT, Porfirio Muñoz Ledo.

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