viernes, 18 de mayo de 2012

México sufre un militarismo a lo gacho

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
“¡Quita tu bota de mi cuello!”, y el teniente golpista
Álvaro Cepeda Neri 


Los mexicanos con todo y nuestro derecho constitucional para viajar por el territorio nacional, es decir, el derecho al libre tránsito (hoy violentamente mancillado por delincuentes y militares) hemos sufrido abusos y arbitrariedades en los retenes a manos de marinos, soldados y policías en virtud de la “seguridad”. Hay lugares donde, además de ellos, se han apropiado de rutas los matones, taladoresquienes asesinaron ya a unos campesinos de Michoacán que cuidaban sus árbolesy otros, que obstaculizan el ir y venir por el territorio de nuestra República cada vez más degradada; y donde el mal gobierno de Calderón nos tiene entre el Fujimori que disolvió el Congreso en Perú y Pinochet o Victoriano Huerta. O tal vez en vísperas de suspender las elecciones presidenciales mediante un golpe de Estado mediatizado con el nombramiento de un presidente interino que designe el Congreso…

Y es que, estos funcionarios con uniforme, militares con la metralleta lista para disparar o la pistola al alcance de la mano, agreden a quienes han de usar carreteras y caminos. Abusan con altanerías y amenazas de atacar (y a veces sin previo aviso, atacan), detienen a cualquier ciudadano, atemorizan a los niños y exigen, como si ya fueran los tiempos del golpismo, que se bajen de sus transportes para revisarlos arbitrariamente. Infunden miedo, como que es la consigna del calderonismo a través de las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina y de Seguridad Pública. Pues saben que gozan de impunidad pese a las denuncias y quejas que se hagan ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y los ministerios públicos, que en su mayoríacomo lo sabemosson sus cómplices.

Estuvieron de visita en nuestro país defensores de los derechos humanos, del Centro para la Justicia Robert F Kennedy, y cuando iban por la carretera de Ayutla (nombre éste de enorme historia, por lo del Plan de Ayutla y la Revolución de Ayutla de 1854, parteaguas histórico de la nación entre la Independencia y la Revolución), Guerrero, un prepotente teniente al mando, detuvo al automóvil en el que viajaban Kerry Kennedy, presidenta del Centro, Abel Berrera y un equipo de abogados del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. Fueron, pues, detenidos para ser revisados con “hostigamiento y amenazados por ocho soldados en un retén militar”, nos cuenta en un artículo periodístico la misma Kerry Kennedy, publicado en el diario Reforma el 10 de abril de 2012.

En dicho artículo intitulado “¡Quita tu bota de mi cuello!”, nos relata ese abuso militar. Y que cuando le referían a este teniente los mandatos constitucionales que estaba pisoteando, a boca de jarro les escupió un: “¡Yo soy la autoridad! ¡Yo tengo el poder!” (¿Se referirá acaso al poder del golpe que estaba en marcha, el golpe militar, el golpe de Estado?) La nación mexicana está padeciendo, de hecho, un militarismo que transgrede los derechos más fundamentales, a la par de una delincuencia de por abusadora. Ambos matan, agreden y atropellan a los ciudadanos, a los niños, a las mujeres, a los indígenas… Y a los defensores de los derechos humanos.

*Periodista

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