¡¡Exijamos lo Imposible!!
Por Esto!
Granizada de preguntas sobre educación
Juan José Morales
Escrutinio
La campaña (des)informativa organizada por el gobierno y las
agrupaciones empresariales contra los maestros, los presenta como si
ellos fueran los únicos responsables de la calidad de la educación en
México y que la Ley General de Educación servirá para meterlos en
cintura y hacer que trabajen bien o se larguen a su casa.
Pero las cosas no son tan simples. En un reciente número del Boletín del
Movimiento Comunista Mexicano, el Prof. Fernando Alcocer Astudillo,
Subdirector de Diseño Curricular y Didáctica del Instituto de Educación
Media Superior del Distrito Federal, lanza una granizada de preguntas
sobre esta cuestión, entre las cuales destacan las siguientes:
¿Quién estableció e hizo cumplir los mecanismos y normas para
reclutarlos (a los maestros)? ¿Quién puso los criterios para
seleccionarlos, habilitarlos y sostenerlos en el servicio? ¿Quién
permitió y ha dejado que por encima del derecho de los niños a la
educación, por encima de los intereses de los alumnos, prevalezcan los
intereses, derechos y “conquistas” de los maestros? ¿Quién puso las
cosas al revés en el servicio educativo?
¿Quién impulsó, desde la creación del SNTE, el despojo de facto y para
siempre a los profesores de su libertad sindical? ¿Quién ha respaldado
el control del SNTE por una mafia de políticos profesionales, y no sólo
pagando comisionados para grupos de choque, sino también reprimiendo
protestas, encarcelando líderes, dejando impunes los asesinatos? ¿Quién
aplica los descuentos por cuotas sindicales, transfiere los recursos y
permite que se utilicen en contra de los propios agremiados? ¿Quién, por
años, permitió que se vendieran y heredaran las plazas a personas sin
formación profesional? ¿Quién ha dejado que gente sin formación
profesional ingrese al servicio y se mantenga en él sin pensar siquiera
en informarse o leer algo sobre su quehacer con los alumnos? ¿Quién
autoriza instituciones públicas o particulares que ofrezcan servicios de
formación de profesores, faltos de rigor y de seriedad, y quién
reconoce u otorga cédulas profesionales a egresados de esas “escuelas”?
¿Quién ha permitido que haya personas que sólo trabajen de maestros o
cobren como tales, sin ser profesores y, muchas veces, sin atender
grupos de niños?
Hasta aquí las preguntas de Alcocer. Si se responde honradamente a
ellas, se verá que en gran medida los maestros no son culpables sino
víctimas. Si al ser evaluados resulta que no cumplen las nuevas
exigencias establecidas por la SEP para continuar en su puesto, la
responsabilidad no sería por completo de ellos, sino de quienes los
prepararon en las escuelas normales del gobierno y quienes diseñaron y
aplicaron los numerosos programas de capacitación, actualización y
profesionalización en los que durante muchos años se gastaron miles y
miles de millones de pesos… en buena parte, dicho sea de paso,
entregados a la mafia sindical.
Ciertamente, no pocos maestros en servicio temen salir reprobados en una
evaluación que —por lo demás, y como ya hemos señalado— puede ser
fácilmente manipulada en favor de unos y en perjuicio de otros.
Y ciertamente también, no faltan quienes dicen que, independientemente
de que los docentes no sean del todo responsables de su mala
preparación, hay que comenzar a exigirles más o reemplazarlos por otros
mejores. Pero el problema educativo no se resolverá despidiéndolos o
destinándolos a trabajos de oficina o de intendencia como establece la
ley de educación. Las raíces de ese problema son mucho más extensas y
profundas. Y persistirá en tanto persista el dominio de esa mafia
sindical que, en contubernio con los gobiernos del PRI y del PAN,
pervirtió la educación, corrompió a muchos maestros y los convirtió en
operadores del fraude electoral y el control político, esa mafia en la
cual ahora se apoya el gobierno para imponer la nueva ley de educación.
Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

No hay comentarios:
Publicar un comentario