¡¡Exijamos lo Imposible!!La Jornada
Astillero
Efectismo fiscal
Malabares políticos
Presión empresarial
Malabares políticos
Banderas de izquierda
Presión empresarial
Julio Hernández López
A las crecientes
presiones a la economía nacional, Enrique Peña Nieto ha agregado un
paquete de propuestas que de inmediato ha multiplicado las tensiones en
ciertos partidos y grupos de poder y que pareciera obedecer más a una
vocación de malabarismo múltiple y de efectismo político que a un
intento de reformar a fondo el enredado e injusto andamiaje fiscal
mexicano.
¿Por qué? La situación de México(http://bit.ly/17lShj2), Hacienda reconoce tajantemente el fracaso de cuando menos los treinta años recientes de gobierno federal, repartidos entre administraciones priístas y panistas.
El retiro del tema del IVAam generó protestas en el medio empresarial y en una de sus vertientes partidistas, la de Acción Nacional, mientras que en el aliado PRD dirigido por el grupo de Los chuchos motivó algarabía, pues les permite desarrollar un discurso de éxito negociador, atribuyendo a esa izquierda pactista el freno de tan polémico punto. Desde el flanco del partido en construcción, Morena, también hubo militantes que quisieron encontrar visos de victoria en el mencionado retiro, adjudicándolo específicamente al impacto que habrían tenido tanto su movilización dominical en la ciudad de México como el anuncio de protestas en curso de organización.
Las primeras lecturas permiten asumir que en un giro sorpresivo el peñismo
arrebatóbanderas a la izquierda y se contrapunteó con el segmento derechista que hasta ahora le ha apoyado. El empresariado y la clase media aparecieron como principales damnificados en grado de tentativa (recuérdese que, a fin de cuentas, Peña Nieto está dando un inmediatista golpe político y mediático, pero las presiones de fuertes grupos de interés podrían hacer que en el congreso se
corrijanalgunas de las propuestas): en términos genéricos, sin que aún se conozcan los detalles que serán los que definan profundidad y extensión de esas medidas, se ha hablado de eliminar las normas que permiten la consolidación fiscal, tan utilizada para pagar menos impuestos al repartir ganancias entre firmas volátiles que intencionalmente registran pérdidas, de acotamiento de regímenes preferenciales y de gravar las operaciones en el mercado de valores.
Los señuelos de
justicia socialmediante la reforma hacendaria incluyen una pensión universal para mayores de 65 años (parecida a lo que Andrés Manuel López Obrador hizo en el gobierno capitalino y se ha sostenido y extendido a otras entidades, antes tachada esa política de
populista), seguro de desempleo (con un guiño especial a quienes trabajan en el sector informal, al que desean incorporar a la base tributaria), más inversión en infraestructura (pastel a repartir entre grandes firmas) y
más y mejor educación(otro guiño presupuestal, esta vez al magisterio en lucha, a los oficialistas del SNTE y a los gobernadores para atender los conflictos locales).
En la búsqueda de recursos para financiar tan ambiciosos
proyectos, el peñismo recurre al intento de reducir hasta donde le sea
políticamente posible el régimen de consolidación fiscal y otras formas
de excepción que han favorecido históricamente al cerrado grupo de
grandes empresarios que constituyen uno de los principales apoyos de
Peña Nieto, tanto para su apropiación del poder como en su sostenimiento
actual. Otra exacción que ha causado turbulencia es la pretensión de
aumentar de 30 a 32 por ciento la tasa del impuesto sobre la renta
(ISR), aunque a cambio se retiran otros instrumentos de control como han
sido el impuesto especial a tasa única (IETU) y el impuesto a los
depósitos en efectivo (IDE), éste supuestamente establecido para inhibir
las operaciones provenientes del sector informal de la economía y
detectar negocios relacionados con el crimen organizado.
Pero también ha decidido el peñismo luisista (por Luis Videgaray) entrar a galope a los bolsillos de los segmentos populares y de clase media: impuesto a las bebidas azucaradas (ya los productores han advertido que tendrán que aumentar entre 15 y 20 por ciento el precio de sus líquidos, entre los que se encuentran las bebidas de cola que en el caso de la Coca casi forman parte de la canasta básica nacional), a la renta, venta e hipoteca de bienes inmuebles, a los chicles (que, efectivamente, no son alimento), a las colegiaturas o pagos de estudios en instituciones particulares y a la comida para mascotas (algunos pícaros creyeron ver en esta medida un golpe gastronómico a ciertas cúpulas partidistas). Además, la zona fronteriza recibe un golpe tremendo al emparejarse el cobro del IVA, de 11 a 16 por ciento. Los gasolinazos se mantienen aunque con la promesa de que serán en una proporción menor a la alcanzada hasta ahora.
Una propuesta de reformas constituida de malabares políticos, ansiedad por contener la protesta popular y necesidad imperiosa de aparentar giros hacia la izquierda, aunque sin claridad en cuanto a las formas de sustentar tales propuestas y con el
Y, desde luego, esta zanahoria económica y hacendaria tiene como condicionante la aprobación clara de otras reformas, especialmente la energética. ¡Hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Pero también ha decidido el peñismo luisista (por Luis Videgaray) entrar a galope a los bolsillos de los segmentos populares y de clase media: impuesto a las bebidas azucaradas (ya los productores han advertido que tendrán que aumentar entre 15 y 20 por ciento el precio de sus líquidos, entre los que se encuentran las bebidas de cola que en el caso de la Coca casi forman parte de la canasta básica nacional), a la renta, venta e hipoteca de bienes inmuebles, a los chicles (que, efectivamente, no son alimento), a las colegiaturas o pagos de estudios en instituciones particulares y a la comida para mascotas (algunos pícaros creyeron ver en esta medida un golpe gastronómico a ciertas cúpulas partidistas). Además, la zona fronteriza recibe un golpe tremendo al emparejarse el cobro del IVA, de 11 a 16 por ciento. Los gasolinazos se mantienen aunque con la promesa de que serán en una proporción menor a la alcanzada hasta ahora.
Una propuesta de reformas constituida de malabares políticos, ansiedad por contener la protesta popular y necesidad imperiosa de aparentar giros hacia la izquierda, aunque sin claridad en cuanto a las formas de sustentar tales propuestas y con el
riesgode que los propósitos de EPN sean frenados en las cámaras por una auténtica o acordada reacción empresarial, panista y de clases medias. En ese ofrecimiento de presuntos logros en materia fiscal, Los Pinos ha cedido a la tentación del déficit tan satanizado por algunos tecnócratas.
Y, desde luego, esta zanahoria económica y hacendaria tiene como condicionante la aprobación clara de otras reformas, especialmente la energética. ¡Hasta mañana!
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Facebook: Julio Astillero
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
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