Que vivan los estudiantes
Jorge Meléndez Preciado
Hace seis años, López Obrador estuvo en
la FCPS de la UNAM y encontró cartelones rechazándolo. Hoy es recibido
en la Ibero y el Tec con manifestaciones de júbilo. Recientemente,
Gabriel Quadri acudió a la Carlos Septién (periodismo) y lo mostraron
como un simulador: una cuadra antes de llegar se baja de un coche con
guaruras y aborda su desvencijada combi.
Enrique Peña Nieto, luego del debate, que según algunos ganó, dio un giro espectacular a su campaña: aceptó una entrevista con Carmen Aristegui y estuvo en la Ibero, universidad a la que había pospuesto asistir en dos ocasiones.
La reunión fue accidentada,
lo mismo por las muestras de rechazo que por las de aceptación,
básicamente de acarreados (Reforma, 12 de mayo). Pero casi al final, al
tratar de contestar acerca de la represión en Atenco, la cual justificó
(las mujeres violadas no aplauden), las protestas no se hicieron
esperar y el candidato priista ya no pudo llega a una entrevista con la
emisora universitaria.
Una multitud lo increpó de diversas
maneras, llamándolo desde “asesino” hasta indeseable para la comunidad
presente. Lo que trajo desesperación en Peña y su amplio equipo de
seguridad, ostentoso a más no poder. El final no resultó feliz y Enrique
ha cancelado los encuentros con auditorios diversos y, sobre todo,
universitarios.
La respuesta del PRI fue pedir la
represión a los estudiantes (vivas de los dinosaurios Echeverría y Díaz
Ordaz). La inmensidad de medios calló, mutiló o tergiversó el suceso,
lo que hace patente una elección manipulada.
Los estudiantes son jardín de la alegría y
no se doblegan ante los poderosos, cantó Violeta Parra. Lo constatamos
en México. La Ibero en 68, 85 y otras fechas ha mostrado su valentía.
Ahora la refrendó.
jamelendez44@gmail.com

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