¡¡Exijamos lo Imposible!!
Por Esto!
Peña, verdugo de la clase media
Alvaro Delgado
MEXICO, D.F., 9 de septiembre (APRO).- Su extrema debilidad política, la
economía en fase recesiva y una firme oposición frustraron la
pretensión de Enrique Peña Nieto de imponer IVA a alimentos y medicinas,
pero su proyecto fiscal es claramente injusto: agrede a los
contribuyentes de siempre, toca apenas los privilegios de los oligarcas y
mantiene los lujos de la alta burocracia.
El aumento de impuestos afecta sobre todo a los mexicanos de clase media
—que ahora pagarán 32% de sus ingresos a partir de los 42 mil pesos
mensuales y 16% más de colegiaturas, hipotecas, rentas y hasta comida
para mascotas—, pero también a los pobres por el aumento del IVA de 11% a
16% en la frontera, el alza a las gasolinas y el impuesto de un peso
por litro de refresco, a menudo la principal fuente de calorías de este
sector.
No es verdad que con el proyecto de Peña pagarán más los que más tienen
ni se combaten los privilegios de los magnates y sus empresas.
Supuestamente por la desaparición del régimen de consolidación fiscal y
otras modificaciones al Impuesto sobre la Renta (ISR) el gobierno
recaudaría 131 mil millones de pesos, pero al eliminarse el Impuesto
Empresarial a Tasa Única (IETU) se dejarán de recibir 114 mil 500
millones de pesos. La recaudación neta de este sector sería de sólo 16
mil 500 millones de pesos.
Habrá que ver, también, cómo queda, al final, el porcentaje de
consolidación fiscal y el que grabará las transacciones de la Bolsa
Mexicana de Valores y aun las implicaciones que esto tendrá para las
inversiones productivas.
El sector que menos se sacrifica en el engendro fiscal de Peña es
precisamente el gubernamental, que no sólo creció exponencialmente en
las dos administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, sino que la
alta burocracia fue la más privilegiada y opulenta.
Y lo que pocos saben: gracias a un decreto de Calderón, emitido en
diciembre 2008, los burócratas federales —y estatales— no pagan el ISR,
como lo hacemos todos los que somos causantes cautivos.
El periodista Luis Enrique Mercado, quien fue diputado del PAN entre
2009 y 2012, publicó en su columna Perspectivas, apenas el 26 de agosto,
que Calderón condonó todos los adeudos fiscales de la burocracia
correspondientes a 2005 y anteriores.
Pero, también, otorgó un estímulo fiscal —“que es una condonación
disfrazada”— por 60% del ISR de 2009, 30% del ISR de 2010 y 10% para
2011. Además, hizo una condonación adicional sobre los adeudos fiscales
de 2006 a 2008 cuando se regularicen los ejercicios de 2009 a 2011.
“Es decir —escribió Mercado—, perdonó todo. Para 2013, ya en este
gobierno, la Ley de Ingresos establece que se prorrogan los beneficios
concedidos por el decreto de Calderón, lo cual quiere decir que este
gobierno ratificó que los burócratas no paguen el ISR”.
Hasta donde se sabe, en la reforma fiscal de Peña no hay una reificación de este inaceptable privilegio de la burocracia.
Y eso de que la reforma de Peña no es fiscal sino social no deja de ser
una argucia propagandística: Se escucha muy bien la creación del Sistema
de Seguridad Social Universal para mayores de 65 años y el seguro de
desempleo por un máximo de seis meses —que, ojo, ya dejaron de ser
propuestas populistas—, pero parecen ser sólo promesas para atemperar las críticas a la cascada de impuestos.
Sin presupuestos definidos y plazos precisos, ambos planteamientos son
una promesa idéntica a la que hizo Calderón en 2008 de construir una
refinería en Hidalgo. Pura demagogia.
En realidad, ante la imposibilidad política de imponer IVA medicinas y
alimentos, Peña tuvo que crear un esperpento fiscal. ¿Qué no era —y es—
su proyecto? ¿Entonces por qué la borregada priista acató su orden de
eliminar los candados de su Programa de Acción? Que se lo crean los
imbéciles…

No hay comentarios:
Publicar un comentario