miércoles, 12 de octubre de 2011

¡Coalición, coalición!,Amlo está de regreso

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Editorial

Viendo que más o menos les están funcionando sus patéticas alianzas en Puebla, Oaxaca y Sinaloa; aunque todavía no han confrontado los verdaderos problemas que vendrán cuando se trate de apoyar a un Partido o a un candidato.

O cuando estén de por medio cuestiones como el aborto o los matrimonios entre personas del mismo sexo, en las que los panistas, la puerta trasera de la iglesia católica, no cederán ni un ápice.

Y reconociendo que con los candidatos con que cuentan en el PAN y en el PRD, incluyendo a Marcelo Ebrard, no garantizan ningún triunfo, los honorables dirigentes de los Partidos Políticos, sin el menor recato y respeto a la opinión de sus seguidores que les censurarán la falta de ideología (y el exceso de ambición de poder y de dinero) se sueltan el pelo y proponen los gobiernos de alianzas.

Pasando por alto, que el coludirse, que es la asociación de dos o más personas (físicas o morales) en detrimento de un tercero (en este caso todos contra el PRI) es un delito perfectamente tipificado.

Creyendo que así, coludidos, podrán derrotar a la maquinaria priísta. La que, por cierto, se verá en serias dificultades para ganarle a Andrés Manuel López Obrador, en el caso de que siga siendo Peña Nieto el candidato, lo que se pondrá en duda en cuanto le destapen todas las fallas que dejó en el Estado que gobernó de manera tan displicente y mediática.

Ya que el tabasqueño es sin duda el político con mayor capacidad de convocatoria que tiene la baraja nacional. Capaz de hacer ganar a “Juanito” mediante un procedimiento ciertamente muy poco ortodoxo; y que, además, viene por la revancha del triunfo que mediante un escandaloso fraude le arrebataron.

Aunque, en la realidad, recordando las sabias palabras de un viejo analfabeta que dijo “Cuando las cosas suceden una vez, pueden o no volver a suceder; pero cuando suceden dos veces, puedes estar seguro de que sucederán una tercera ocasión”.

Y tomando en cuenta que ya nos han cometido dos fraudes monumentales; el del 88, cuando hicieron ganar a Carlos Salinas de Gortari; y la del 2006 en la que hicieron Presidente a Felipe Calderón, aunque fuera por la puerta de atrás.

Solo se puede esperar que, los del Partido gobernante, que de ninguna manera pueden entregarle el mando a un opositor que no garantice la inmunidad hacia Calderón, intentarán hacer otra de las suyas.

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