Alvaro Cepeda Neri
Conjeturas
A pesar de la frase de que esto (el proceso electoral por la Presidencia de la República), no acaba hasta que acaba, el IFE ya consumó la maniobra de Televisa al resolver que Peña obtuvo más de 19 millones de votos, aunque no ha recibido la constancia respectiva, ya que su adversario López Obrador ha ejercido los derechos que le otorgan las leyes reglamentarias electorales de la Constitución. Así que no hay porqué pseudoargumentar que si suscribió el Pacto de Civilidad (¿y esto con qué o cómo se antepone a la legalidad?), debe aceptar lo que presumiblemente encierra el fraude electoral y que aún debe aclararse y resolverse por un Tribunal Electoral que su actual presidente ha embarrado de corrupción y complicidad al sostener que: “lo que no se gana en las urnas no puede ganarse en la mesa” del órgano donde todo quejoso debe ser escuchado y vencido en juicio.
Y aunque Peña, repudiado por todo el país, no ha sido declarado vencedor ni recibido la constancia como tal, ni tomado posesión (¿logrará hacerlo en la sede del Congreso General, o quizá en la Suprema Corte… o, incluso no tomar posesión?), algunos diputados y senadores ya lo invisten como Presidente Constitucional; pero hasta septiembre concluye el desahogo de pruebas y demandas contra sus abusos de adelantar seis años su campaña, promoviéndose en radio y televisión, con propaganda disfrazada de publicidad y sobornos a sus locutores y “periodistas”, incluyendo a los medios impresos. Y las pruebas documentales de compra masiva de tarjetas de crédito de la empresa Soriana, monederos telefónicos, celulares y acarreos. Y antes de la elección circularon boletas que el IFE minimizó.
Siendo Peña un simple candidato a la espera de las dos o tres calificaciones más del proceso electoral y pendiente de resolver el pedimento de su nulidad, el candidato López Obrador está en su derecho de impugnar el resultado… ¿por qué la panista y el señor Madero, servil de Calderón, se han marginado? La elección presidencial quedará libre de toda sospecha, sólo si los magistrados del citado tribunal (que dos días antes de la elección recibieron un bono de medio millón) son imparciales e interpretan democráticamente los fines constitucionales electorales. Y si se prestan a convalidar las cuentas del IFE, todo el país será el otro Popocatépetl y hará erupción.
Unos 40 millones de ciudadanos que votaron por el PAN y PRD esperan la resolución. Y los jóvenes del movimiento “132” no van a ceder a una injusticia. Si el tribunal desatiende las denuncias (la Fepade de la PGR es comparsa), estaremos ante una alternativa, de la que depende que, no obstante la violencia de la guerra calderonista contra las delincuencias, estalle la contenida violencia política. Se legitima la elección con criterios democráticos, o nos veremos envueltos en una crisis política y social que lleve al país a un mayor desastre que el dejado por el calderonismo. Está en las manos del Tribunal Federal Electoral la disyuntiva: más democracia o más autocracia. Estalla el volcán o todo queda en simples fumarolas.
cepedaneri@prodigy.net.mx

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