Satiricosas
Gracias, Noam Chomsky
Por Manú Dornbierer
En memoria de las víctimas del 2 de octubre de 1968. Hoy todo México es víctima y todos los días son 2 de octubre…
Los que aspiramos a librarnos del troquelamiento mental y emocional al que nos sometieron nuestras circunstancias particulares y a desarrollar un pensamiento universal, libre, justo, claro, preciso, independiente, agradecemos la existencia de Noam Chomsky, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM.
Noam Chomsky nació en Filadelfia, Estados Unidos, el 7 de diciembre de 1928. Es un lingüista, filósofo y activista estadunidense, profesor emérito de Lingüística en el MIT, Massachusetts Institute of Technology, y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX. Es el intelectual más importante que se opone a la política imperialista de su país. Critica igualmente a las sociedades capitalistas y socialistas, habiéndose definido políticamente a sí mismo como un“socialista libertario”.
Dentro y fuera del ámbito académico es apreciado por su activismo y sus críticas a la política exterior de su país, Estados Unidos, y de otros países, como el Estado de Israel, así él sea de origen judío. Lo que le importa es la verdad y la justicia. Es considerado por el New York Times como “el más importante de los pensadores contemporáneos”, la figura más influyente de la izquierda estadunidense, y es especialmente admirado en Europa y en los países progresistas de América Latina en donde sus conferencias, artículos y ensayos políticos se imprimen constantemente. Su activismo político arranca con la movilización popular, de toda una generación de estadunidenses, contra la Guerra de Vietnam. Analizó el papel del mundo académico, frente a esa otra infame guerra de su país. American Power and the New Mandarins (El poder estadunidense y los nuevos mandarines) de 1969, recopilación de sus artículos, entre los que destaca La responsabilidad de los intelectuales, de 1967, fue la voz y el sentimiento de muchos millares de jóvenes no sólo de su país sino del mundo. Desde entonces se le conoció por sus ideas políticas libertarias, que denuncian “el déficit democrático existente de Estados Unidos, la gran distancia entre las decisiones políticas y la opinión pública”. Denuncia las ambiciones imperiales del gobierno de su país en el mundo.
En estos días que pasó en México, para recibir el Doctorado Honoris Causa de la UNAM, planteó que “… el narcotráfico es un problema de los Estados Unidos, no es un problema de aquí, aunque México está pagando por ello. La demanda (de drogas) y las armas vienen de allá y si el problema no es manejado dentro del país, el resto del hemisferio estará sometido”.
Dijo que hasta ahora “no hay programas prometedores y cree que hasta que México no lo haga por sí mismo, más allá de la estructura de dominación de los Estados Unidos, no podrá tener programas constructivos”. De su conferencia en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, el 21 de septiembre 2010, entresaco el siguiente párrafo que resulta profético al enfrentar Ecuador el 30 de septiembre 2010 un conato de golpe de estado, presuntamente una simple rebelión de fuerzas policiacas: “Estados Unidos está perdiendo el control en el mundo y América Latina, región que la nación norteamericana ha considerado por décadas “su patio trasero”, se está acercando a la independencia y la integración”. “Brasil ha vuelto sus ojos hacia Asia y Medio Oriente y el tradicional patio trasero de EU cada vez desobedece más a Washington y toma pasos para su propia independencia, como la creación de la Unión de Naciones de América Latina y el Caribe, que busca alejarse de la Organización de Estados Americanos, a la cual pertenece EU”.
El asunto de Ecuador recuerda el demasiado rápidamente olvidado Golpe de Estado en Honduras, del 28 de junio del 2009, que depuso al presidente constitucional Manuel Zelaya, a mi entender descaradamente manejado por Hillary Clinton.
Recuerda también muchos otros del mismo origen en Latinoamérica, el de Venezuela de abril 2002 que pretendió derrocar al presidente Hugo Chávez, Panamá 1989, entre otros, sin hablar de una de las más grandes canalladas de la CIA, la toma por las Fuerzas Armadas del Palacio de la Moneda y el dramático fin del presidente Allende, el 9 de septiembre de 1973 en Chile. Todos los gobiernos de izquierda corren ese peligro y diría a lo mejor Chomsky, con Fidel Castro, el Golpe de Estado en México en 2006 fue diferente de los demás, pero fue. Las consecuencias las estamos viviendo.
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