¡¡Exijamos lo Imposible!!
La resistencia construye con imaginación
Jesús Peraza Menéndez
Tierno brote
En la más increíble recomposición social la imposición del fraude pasa a otra dimensión, se hace otro escenario político, social, y humano. Se construye una nueva forma de hacer política de crítica activa sobre el viciado proceso electoral de esta situación de alternancia pactada entre las derechas priísta y panista, con su rémora o siervos perredistas, los conocidos Chuchos.
El fraude sistémico que confabuló la élite del poder, sirviéndose de todas las instituciones públicas gubernamentales, empezando por la presidencia espuria de FECAL, seguida por todos los consejeros del IFE, los tribunales, las fuerzas represivas, especialmente las policías estatales y municipales -verdaderos gansters- y, una parte de la jerarquía católica, las encumbradas burocracias partidarias, los monopolios de la chatarra, todos subordinados a la dirección del duopolio de Televisa-Televisión Azteca, que no son los únicos beneficiarios del fraude, sino los empresarios del principal aparato de control político y publicitario-comercial. Son los encargados de que se imponga la verdad elaborada por sus programadores sobre la realidad vivida y comprendida por los ciudadanos, que se oponen.
Indican con autoridad de politólogos expertos: “AMLO, perdiste, nunca has ganado, nunca ganarás, nunca llegarás, somos 20 millones”, aseguran. Los más atrevidos fanfarrones ¿así o más claro?, “somos 20 millones que queremos que siga el modelo neoliberal” con la alternancia entre las derechas priísta y panista. El padrón electoral es de 74 millones, que en encuestas profundas, más allá de su intención de voto, expresan en 80% que este modelo debe cambiar. A un votante desposeído le pagaron 500 pesos, vende frutas y jugos en la calle; otras dos, de una colonia popular, recibieron 400. El domingo 1 de julio un emisario del equipo de campaña, en carro con clima, los llevó hasta la casilla, después un sándwich de cochinita, luego ya no le importan a nadie, los desposeídos deberán esperar otras elecciones para vender su voto. Los que los llevan a votar debieron quemar toda propaganda, eliminar toda referencia a sus candidatos y partidos y olvidarse de ese día y esos hechos, su lealtad incondicional cifra su futuro, hacen méritos para quedar en los puestos, en los programas, en la lista de los elegidos de los nuevos funcionarios. Este es el mercado donde todo se compra y se vende.
El modelo neoliberal mexicano es un sistema de monopolios políticos con los partidos subordinados al mando de los dueños del dinero, los medios de comunicación concesionados a un par de familias sin una ley que asegure la diversidad, la pluralidad, la producción de cultura y, no sólo de entretenimiento, distracción sedante con control político, con el murmullo de los incondicionales, en la oscuridad escondida de su perversidad telenovelera. Se alimenta de la usura y la especulación bancaria y comercial, hay familias que deben los alimentos que toman a crédito en los supermercados, o los que tienen cuentas impagables por los servicios de salud adquiridos a crédito en la industria médica-farmacéutica y pagan la mayor parte de su vida una casa en la que no caben.
Los centros de trabajo tienen relaciones esclavistas, pagan ingresos económicos insuficientes pero exigen jornadas extenuantes, esto significa que reducen con crueldad las posibilidades de vivir la vida y disfrutarla, no es posible, si ya la debe de antemano, porque no obtiene lo suficiente para el mínimo indispensable, pero deben ser agradecidos de la gran bondad de los dueños tan católicos.
Los dueños deciden quiénes deben habitar en espacios exiguos que no cumplen con lo indispensable para una atmósfera humanamente habitable, para resolver las necesidades fisiológicas y convivenciales, es hacinamiento industrial-bancario-inhumano, asfixiante.
Han querido convertir toda la educación en un proceso productivo de alta eficiencia industrial, sólo de técnicos capaces de operar los sistemas de producción depredadores de los trabajadores y trabajadoras, de los consumidores de las chatarras que producen en masa, contaminadores y destructores de medio ambiente.
Con todo esto, la iniciativa contra el fraude sistémico y su modelo inhumano ha sido tomada por los jóvenes, que no ven en los resultados del proceso electoral ninguna posibilidad de otra vida, con otra cultura y con otros sujetos humanos, más allá de este puñado de prósperos criminales, de solemnes empresarios de la miseria, usureros represores sádicos con el placer de la crueldad. Impotentes comerciantes de la vida que son incapaces de construir, hábiles desarrolladores de la guerra infinita.
Dicen los de la derecha: “si fueran como “los otros”, los que se adaptan, los que se acomodan, los que se olvidan, los que traicionan sus deseos. Como esa izquierda “totalmente Palacio de Hierro”, que tanto se parece a la derecha porque es -nos dicen- “una izquierda moderna”. Piensa y actúa, como la derecha antigua y conservadora, reaccionaria e inhumana. La construcción de otra cultura, con otro sujeto humano, con hacer-cuidadoso, para no ser otra réplica de la pesadilla neoliberal, otra gloriosa derrota del consuelo heroico de los vencidos resignados y conformes de siempre, los bien adaptados desdichados, aristócratas de la crítica en el reino de la soledad. Los motivos brotan del deseo, que es de donde nace la condición humana justo cuando la resistencia marcha se inventa, se crea se hace lo que no ha existido, eso es lo que sigue y hay que ayudarlo a florecer a dar nuevos frutos.
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