martes, 10 de julio de 2012

El PRI violó todas las reglas del juego

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
El IFE, árbitro ciego y sordo
Juan José Morales

Escrutinio

Un buen amigo y firme luchador social, Tulio Arroyo, quien como el que esto escribe fue consejero electoral, comentaba hace unos días a propósito de las elecciones del primero de julio que el IFE no puede limitarse a contar votos.

En efecto, Leonardo Valdés Zurita y demás miembros del consejo general de esa institución, no pueden adoptar la cómoda posición de que sus funciones, su trabajo y su responsabilidad se reducen a organizar la mecánica de las elecciones, vigilar que se realicen en tiempo y forma, insacular y capacitar a los funcionarios de casilla, garantizar que en éstas tengan representación los diferentes partidos políticos, contar los votos y declarar vencedor a quien obtenga la mayoría. Su verdadera función es la de árbitro. Y un árbitro tiene ante todo la responsabilidad de garantizar el juego limpio, evitar que algún contendiente aseste golpes bajos, viole las reglas y cometa marrullerías. En el caso de las elecciones, el juego no consiste sólo en depositar votos en las urnas. Comprende tambiény muy especialmentelas fases previas al día de la jornada electoral, a esas etapas en las cuales los candidatos y los partidos deben convencer a los electores de que voten por ellos. Y en esas fases el árbitro debe garantizar también que no se cometan trampas.

Otro buen amigo, Uuc-kib Espadas Ancona, igualmente conocedor de las entretelas de los procesos electorales, escribió hace unos días sobre el particular:

“Las elecciones libres ya no son suficientes. Tenemos que colmar el precepto constitucional de lograr elecciones auténticas. Las elecciones fueron libres porque aún el que decidió vender su voto por una despensa lo hizo voluntariamente, en ejercicio de su libertad. Pero no son auténticas, porque quien en ese ejercicio vende el voto no hace de éste un reflejo verdadero de lo que cree y quiere para su país y para su gobierno”.

Y añade: “Toca hoy a la sociedad, , pero sobre todo a los partidos y a los políticos, que son la forma legítima y democrática como la sociedad se expresa en los asuntos públicos, ser capaces de entender la importancia de superar esta nueva frontera, de conjurar de una vez y por todas la compra de votos, el clientelismo y el uso de recursos públicos de las elecciones. Toca también a los periodistas y a los medios de comunicación no dejar pasar esos actos como parte de la normalidad política”.

La realidad es que Valdés y acompañantes hicieron en esta ocasión el papel de ciegos y sordos que ni veían ni oían lo que nadie ignoraba e incluso fue ampliamente documentado, con pruebas irrefutables, por algunos medios de comunicación: la escandalosa violación de los topes de gastos de campaña, la compra de plumas periodísticas, el contubernio entre el duopolio televisivo y el PRI, la intromisión de los gobernadores priístas en la campaña electoral, ysobre todola coacción sobre los electores y la compra de votos, cuya manifestación más evidente aunque de ningún modo única, son las ahora famosas tarjetas de Soriana (empresa que, dicho sea de paso, fue hace seis años una de las que financiaron la guerra sucia y la campaña del miedo contra López Obrador).

En una justa deportiva, cuando alguno de los competidores comete una grave violación de las reglas, se le descalifica y se le saca de la competencia. Y si sus trampas son descubiertas después de haber triunfado, se anula su victoria y se le retira el título, la marca o el trofeo que hubiere obtenido.

Lo que está saliendo ahora a la luz comprueba lo ya sabido: que Peña Nieto triunfó con malas artes, mediante juego sucio y en violación a las reglas. Merece por tanto ser descalificado ya que su victoria es moralmente inadmisible, aunque tenga algún precario asidero legal. Ahora falta ver si el máximo tribunal electoral anula su triunfo o sicomo muchos temense limite a aplicarle una multa que, por cuantiosa que sea, resultará ridícula en comparación con el botín que para él y su grupo representa la Presidencia de la República.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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