¡¡Exijamos lo Imposible!!
El colmo de los colmos… ¡Slim es vendedor ambulante!
Álvaro Cepeda Neri
El empresario Carlos Slim Helú fue
beneficiado por el expresidente Carlos Salinas de Gortari con la
privatización de Teléfonos de México, y lo único bueno que ha hecho,
públicamente, es enfrentarse de tú a tú con el duopolio
Televisa-TV Azteca, pues dueño de casi ¡70 mil millones de dólares!
busca obtener una concesión para televisión. Los empleados de éste,
sobre todo quienes laboran en sus restaurantes y servicios comerciales
anexos, reciben el salario mínimo por 10 horas de andar de arriba para abajo,
los esculcan al salir (las mujeres son manoseadas) y sus “guardianes”
usurpan funciones policiacas, al “arrestar” a los que pillan
apoderándose de algún objeto y a los sospechosos a ojos de esos
“policías” los amenazan con llevarlos tienda adentro a mayores
revisiones.
Slim e hijos andan a la greña contra los prepotentes Emilio
Azcárraga júnior y Ricardo Salinas Pliego, que no quieren al
libanés-mexicano de contendiente, no obstante que Televisa y TV Azteca,
son un cuasi monopolio y pulpos comerciantes en bancos, revistas,
radios y reciben propaganda a favor de Enrique Peña Nieto, por
intermedio de uno de sus vicepresidentes que quiere imponer a su hermana
de consejera en el Instituto Federal Electoral.
Se disputan el botín del mercado de bienes y servicios, donde el
presidente Felipe Calderón se ha puesto de parte de Azcárraga y Salinas
Pliego, porque le tiene fobia a Slim. Éste no sufre ni se acongoja y
como Johny Walker, sigue tan campante expandiendo sus negocios… ¡de
televisión de paga! en 17 países, donde cobra a casi 13 millones de
clientes. Esto nos informa la reportera Miriam Posada García en La Jornada
(2 de noviembre de 2011), donde su directora Carmen Lira Saade se ha
comportado miserablemente con el fallecimiento del periodista Miguel
Ángel Granados Chapa, quien entregó a ese diario gran parte de su vida
profesional, para cimentarlo.
Resulta que, y no es esta una nota de Ripley, ¡aunque usted no lo crea!,
el magnate Slim también vende los productos de sus restaurantes en
plena calle. En la de Madero (Distrito Federal), cerrada al transporte
para el uso peatonal de citadinos y turistas, el empresario tiene su
Sanborns de Los Azulejos (que no manda limpiar, no obstante de ser un
patrimonio histórico), en plena calle pone a una de sus empleadas a
ofrecer a los transeúntes café, tortas, gelatinas, emparedados y otros
comestibles a precios, eso sí ¡a precios de lujo!
Que a las afueras del restaurante, en pleno centro histórico, Slim
ponga sus puestos ambulantes, es el colmo de los colmos. Es cierto que
éste es de los que más dinero ha inyectado para la restauración
del primer cuadro de la Ciudad de México (donde tiene negocios, terrenos
y edificios con un museo), pero eso no le da derecho al ambulantaje,
para competir con los tianguistas y toreros (aquellos que muestran sus mercancías sobre una gran manta que en cuanto ven a los inspectores de la vía pública, en un santiamén
la recogen y se escabullen de la persecución). Pero Slim, que paga sólo
el salario mínimo a sus empleados, por hasta 12 horas, puso a una de
sus vendedoras para en plena calle entrarle, también, al ambulantaje.
*Periodista
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