sábado, 12 de noviembre de 2011

¡Aunque usted no lo crea!

¡¡Exijamos lo Imposible!!
El colmo de los colmos… ¡Slim es vendedor ambulante!
 

El empresario Carlos Slim Helú fue beneficiado por el expresidente Carlos Salinas de Gortari con la privatización de Teléfonos de México, y lo único bueno que ha hecho, públicamente, es enfrentarse de tú a tú con el duopolio Televisa-TV Azteca, pues dueño de casi ¡70 mil millones de dólares! busca obtener una concesión para televisión. Los empleados de éste, sobre todo quienes laboran en sus restaurantes y servicios comerciales anexos, reciben el salario mínimo por 10 horas de andar de arriba para abajo, los esculcan al salir (las mujeres son manoseadas) y sus “guardianes” usurpan funciones policiacas, al “arrestar” a los que pillan apoderándose de algún objeto y a los sospechosos a ojos de esos “policías” los amenazan con llevarlos tienda adentro a mayores revisiones.

Slim e hijos andan a la greña contra los prepotentes Emilio Azcárraga júnior y Ricardo Salinas Pliego, que no quieren al libanés-mexicano de contendiente, no obstante que Televisa y TV Azteca, son un cuasi monopolio y pulpos comerciantes en bancos, revistas, radios y reciben propaganda a favor de Enrique Peña Nieto, por intermedio de uno de sus vicepresidentes que quiere imponer a su hermana de consejera en el Instituto Federal Electoral.

Se disputan el botín del mercado de bienes y servicios, donde el presidente Felipe Calderón se ha puesto de parte de Azcárraga y Salinas Pliego, porque le tiene fobia a Slim. Éste no sufre ni se acongoja y como Johny Walker, sigue tan campante expandiendo sus negocios… ¡de televisión de paga! en 17 países, donde cobra a casi 13 millones de clientes. Esto nos informa la reportera Miriam Posada García en La Jornada (2 de noviembre de 2011), donde su directora Carmen Lira Saade se ha comportado miserablemente con el fallecimiento del periodista Miguel Ángel Granados Chapa, quien entregó a ese diario gran parte de su vida profesional, para cimentarlo.

Resulta que, y no es esta una nota de Ripley, ¡aunque usted no lo crea!, el magnate Slim también vende los productos de sus restaurantes en plena calle. En la de Madero (Distrito Federal), cerrada al transporte para el uso peatonal de citadinos y turistas, el empresario tiene su Sanborns de Los Azulejos (que no manda limpiar, no obstante de ser un patrimonio histórico), en plena calle pone a una de sus empleadas a ofrecer a los transeúntes café, tortas, gelatinas, emparedados y otros comestibles a precios, eso ¡a precios de lujo!

Que a las afueras del restaurante, en pleno centro histórico, Slim ponga sus puestos ambulantes, es el colmo de los colmos. Es cierto que éste es de los que más dinero ha inyectado para la restauración del primer cuadro de la Ciudad de México (donde tiene negocios, terrenos y edificios con un museo), pero eso no le da derecho al ambulantaje, para competir con los tianguistas y toreros (aquellos que muestran sus mercancías sobre una gran manta que en cuanto ven a los inspectores de la vía pública, en un santiamén la recogen y se escabullen de la persecución). Pero Slim, que paga sólo el salario mínimo a sus empleados, por hasta 12 horas, puso a una de sus vendedoras para en plena calle entrarle, también, al ambulantaje.
*Periodista

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