sábado, 12 de noviembre de 2011

No había cadáveres casi se desintegraron

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Murió Blake 

En las inmediaciones de la Ciudad de México, cayó el helicóptero que transportaba al secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, así como otros tres funcionarios de la dependencia, su jefe de seguridad y tres experimentados miembros de la Fuerza Aérea que conformaban la tripulación / De la misma manera en que manejaron el incidente, en el que hace tres años perdió la vida Juan Camilo Mouriño, también ex titular de Segob, se manipula la información y se ocultan verdades

CIUDAD DE MEXICO, México, 11 de noviembre (LILIA ARELLANO/ESTADO DE LOS ESTADOS) La escena contemplada desde el aire habla porsola. Los restos del helicóptero matrícula HC-UPH aparecían diseminados en varios kilómetros alrededor del lugar donde se encontraba la mayor parte del fuselaje. El impacto al verlos no es menor, sobre todo si se toma en cuenta que un desplome no deja esos rastros y mucho menos aparecen restos de cuerpos humanos calcinados. Es entonces cuando uno se percata a plenitud de los errores que se cometen cuando se ocultan verdades y no se sabe cómo reaccionar de manera inmediata. De nuevo, como en el caso de Juan Camilo Mouriño o en el de Ramón Martín Huerta, el ataúd de José Francisco Blake estará semi vacío, al igual que los de quienes lo acompañaban.

La primera versión oficial difundida señaló que el titular de Gobernación había sido trasladado con vida al hospital militar. Posteriormente se dijo que no hubo un solo sobreviviente. Un tercer comunicado revelaba que en ese mismo aparato se trasladaría posteriormente Felipe Calderón a Baja California. Del primero no se encuentra explicación para demorar una información que, finalmente, tenía que ser difundida. Sobre el último caso, no puede ser más absurdo que hubiese un traslado de don Felipe en una aeronave de ese tipo a Baja California. En el mismo helicóptero viajaban: Felipe Zamora Castro, subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos; el director general de Comunicación, José Alfredo García; la secretaria técnica, Diana Miriam Heiton; el mayor René de León Spien y el personal de la Fuerza Aérea: Felipe Bassie Cortés, Pedro Ramón Escobar y el sargento segundo José Luis Juárez Gómez.


De nuevo todo apunta a que la tecnología cumplió su papel ligado a la mortandad, como ya se registró en el pasado y justo 3 años después. Así, mientras que los avances en este terreno siguen siendo del dominio de la delincuencia, el propio Calderón tuvo que confirmar que la aeronave estaba resguardada en los hangares del Estado Mayor Presidencial y fue revisada en fecha muy reciente. Aunque, y como es su costumbre, don Felipe ya determinó, antes de que se lleven a cabo las investigaciones, que fue la nubosidad la causa del que considera o decreta que es un “accidente”, de ahí que, antes de que empiecen, como en el caso Mouriño, a culpar a los tripulantes, la Sedena se adelantó a señalar que Felipe Bassie Cortés, era un piloto calificado y su copiloto contaba con una hoja impecable de 10 años de servicio.


Aunque lo primero que tendría que estar presente en la memoria son las propias palabras del michoacano al referirse a “su” guerra contra el narcotráfico. Recordamos muy vivamente, la alerta sobre la situación en el país que se empeoraría, y todo ello a raíz del anuncio sobre la persecución contra Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera al que ya quieren “vivo o muerto”. Es, como ya es sabido, el segundo secretario de Gobernación que fallece en extrañas circunstancias que nada tienen que ver con accidentes aéreos en el mandato de Calderón. Son dos cadáveres de hombres de primer nivel en el gobierno mexicano que se suman a los más de 50 mil que ya lleva en su haber esta administración.


En el mandato de Vicente Fox, un “accidente” costó la vida a Ramón Martín Huerta y sus acompañantes, y del cual dieron versiones oficiales que finalmente se toparon con una verdad muy distinta y que han salido a la luz pública a través, principalmente, de libros de diversos autores, de todas las corrientes. En ellos lo mismo se revela la ira, el enojo de los familiares por el montaje en una misa de “cuerpos presentes” en ataúdes que no contenían restos. La explosión no permitió ni siquiera que en ellos apareciera alguna ropa o pertenencia de las que llevaban puestas. Así también se ha señalado, reiteradamente, el enfrentamiento entre los grupos del narco con los cuales se mantenían relaciones que amenazaban con cambiar de rumbo.


Con el fallecimiento de Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos a causa de otro “accidente”, en el cual como ahora y en el pasado se nombra al titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes como responsable de las investigaciones sobre el percance, vuelve a mencionarse la traición en los acuerdos con las mafias y la peligrosidad que crean en las relaciones de mercado con los propios Estados Unidos. Son otra vez los escritores, los que se dedican a las investigaciones periodísticas, quienes dan cuenta de expresiones y declaraciones de quienes se mantuvieron cerca de los personajes importantes y ya estando fuera de las funciones burocráticas se han atrevido a revelar datos que sugieren cadenas interminables de complicidades.


También y al igual que en los funerales de Ramón Martín Huerta, no había restos en los ataúdes y hubo una marcada distancia entre el velorio de don Juan Camilo y el de José Luis, ya que al segundo lo mandaron a una zona militar, en tanto que al primero le rindieron homenaje de héroe y ahí si todavía nadie sabe por qué. Eso , a partir de esas “investigaciones”, en las que se llamó a los ingleses para que dieran su veredictoen las guerras son éstos los aliados de siempre de los EU, el avión era de manufactura en ese país y se negaba la empresa armadora a aceptar que eran errores del equipo—, a Luis Téllez, por esos días titular de la SCT, se le abrieron todos los caminos de protección en el gobierno calderonista hasta llevarlo a presidir la Bolsa Mexicana de Valores, el paraíso fiscal para el lavado de dinero de los narcotraficantes.


Y es este once, del mes once, del año 2011, cuando de nuevo, en el aire, se hace añicos otra aeronave. Y los hechos se dan cuando ya se esperaban reacciones fuertes de la delincuencia organizada anunciados sin rubor alguno por el propio Felipe Calderón. Y se da este “accidente” en fechas fatales, en tiempos en los que lo mismo sirve para que el michoacano continúe justificando su estrategia fallida contra los narcos y la matanza que ésta ha generado, que para llevar al país al extremo de la cancelación de elecciones para las cuales faltan 7 meses, o bien es producto de la reacción de quien se sabe perseguido y algo habrá de anunciar que puede suceder el próximo domingo en Michoacán.

DEMASIADOS ACCIDENTES AEREOS

El helicóptero en el que viajaba Ramón Martín Huerta era un tipo Bell 412 EP con la matrícula XC-PFI y se “estrelló” en el municipio de Xonacatán, en el Estado de México. Como se recordará, el viaje tenía como destino el penal de máxima seguridad “La Palma”. Según ha venido dándose a conocer, don Ramón era un intermediario entre algunos grupos de la delincuencia organizada y la familia presidencial de entonces. Algunos escritores aseguran que fue él quien, incluso, presentó a quien sería la primera dama con uno de los capos que hoy es el más buscando en el mundo. En ese accidente perecieron Habacuc de León Galicia, capitán; Esquivel Arreguín, copiloto; Tomas Valencia, comisionado de la PFP; Francisco Becerra, oficial mayor de la SSP; Juan Antonio Martínez, de Comunicación Social; José Antonio Bernal, tercer visitador de la CNDH; el jefe de ayudantes y el secretario técnico de la SSP.

En el percance que puso fin a la vida de Juan Camilo Mouriño, también falleció José Luis Santiago Vasconcelos; Miguel Monterrubio, secretario de Comunicación; el coordinador de Eventos, Arcadio Echeverría, y la directora de Información, Norma Angélica Díaz, así como tres tripulantes del Learjet matrícula XC-VMC, el cual cayó en una zona muy cercana a los límites del Distrito Federal con el Estado de México. Se intentó desviar la atención pública señalando al piloto y al copiloto como responsables en tanto llegaba la “investigación” de los ingleses que determinaron una falla que comenzaba en el tablero y seguía con la decisión tomada por el piloto. Nada en claro y sólo la determinación presidencial de calificarlo como accidente.


Sobre estos casos habló en su momento el hermano de Ramón Martín, Jesús Martín Huerta, y fue por demás claro al afirmar que había similitud entre ellos, ya que se trataba de atentados y que estos provenían del mismo grupo ya que el modus operandi era similar. Del caso Mouriño expresó: “Me resulta muy sospechoso que un avión que es moderno, que tiene toda la tecnología, caiga en plena ciudad. Es muy fácil decir que fue un accidente, hay que probarlo. Eso dijeron con mi hermano y lo cierto es que hubo por ahí una amenaza de que le paráramos a las investigacionesa las que la familia venía realizando durante tres años—, y venían de gente muy cercana a mi hermano y al ex presidente Fox.


Y, en estos casos que anteceden al percance en el que muere Francisco Blake, nada quedó en claro. Y por ahora la ruta parece ser la misma, ya que no se ha divulgado, con la misma intensidad que se hace con las palabras de condolencia de todos los colores y
sabores, la declaración de los habitantes de la zona donde cayó la aeronave, quienes en sus primeras declaraciones a la prensa hablaron de la explosión del aparato en el aire. Aunque luego llegó el “consejo” de militares y policías a los comuneros, de que evitaran sembrar drogas, rentar sus tierras para esas siembras, tener contacto con quienes venden o producen estupefacientes. ¿Fue consejo o amenaza para guardar silencio?
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