¡¡Exijamos lo Imposible!!
AMLO y Humala, semejanza y diferencias
Juan José MoralesEscrutinio
Entre Ollanta Humala, presidente del Perú, y Andrés Manuel López Obrador, hay una semejanza y una diferencia básicas. Ambos, durante su campaña electoral, fueron objeto del mismo tipo de guerra sucia y sufrieron similar campaña de desprestigio. Se les tachaba de populistas, irresponsables y demagogos, de ser una amenaza para el desarrollo y la estabilidad económica, de aventureros extremistas y radicales que de llegar al poder pondrían en práctica políticas descabelladas que ahuyentarían a los inversionistas y arruinarían al país. Por eso hubo muchos peruanos que, temerosos de la apocalíptica debacle que se vaticinaba si Humala triunfaba, se abstuvieron de votar por él y siguieron la vieja y cautelosa máxima que en México ha permitido la permanencia del PRIAN en el poder, de “más vale malo por conocido que bueno por conocer”.
Esa es la semejanza entre AMLO y Humala. La diferencia estriba en que a este último sí se le reconoció el triunfo. Y hoy, a cuatro meses de haber ocupado la primera magistratura de Perú, sus niveles de popularidad alcanzan el 70% y rebasan, con mucho, al de cualquier otro presidente peruano. Por contraste, su antecesor, Alan García, terminó su período con sólo 30% de aprobación.
Lo más notable, es que Humala tiene tan altos índices de popularidad pese a que los grandes medios de comunicación siguen manteniendo una actitud de crítica sistemática a su gobierno, tratando de fomentar el recelo y la desconfianza.
La gente, sin embargo, ya no se deja engañar. Ha visto que las medidas aplicadas por Humala le benefician directamente. Tal es el caso, por ejemplo del sustancial aumento al salario mínimo, que en Perú se denomina remuneración mínima vital, que a partir del año próximo será del equivalente a casi 278 dólares mensuales, o sea el doble que en México.
Otra acción que hizo elevarse la popularidad de Humala fue la promulgación de la Ley de Consulta Previa, según la cual ahora las comunidades indígenas pueden solicitar ser consultadas sobre las medidas legales, planes, programas y proyectos que afecten directamente sus derechos, sean estos físicos, de identidad, calidad de vida o desarrollo. Con esa nueva norma se acaban los abusos de que por siglos fueron objeto las comunidades indígenas de Perú por parte de gobiernos que sólo velaban por el interés de latifundistas y grandes empresas mineras.
En materia de minería —una de las principales actividades económicas de Perú— el nuevo gobierno modificó el sistema de impuestos, que hacía pagar proporcionalmente más a las pequeñas empresas nacionales y menos a las grandes transnacionales.
En fin, Humala está aplicando el mismo tipo de política preconizada por AMLO, de corte nacionalista, tendiente a mejorar las condiciones de vida de los sectores más pobres, impulsar el desarrollo económico y favorecer a las pequeñas y medianas empresas. Es una política que ha contado con la aprobación ampliamente mayoritaria de la población.
Sin duda, de haberse reconocido el triunfo de López Obrador, en México se habría dado el mismo fenómeno que en Perú. Es decir, pronto la gente se habría percatado —como en Perú— de que se le había atemorizado con un espantajo. De hecho, eso ya está sucediendo en algunos sectores. No pocos empresarios mexicanos, afectados por la grave crisis económica y la inseguridad, ya se han dado cuenta de que las cosas estarían mucho mejor de haberse reconocido la victoria de AMLO, y de que cometieron un gran error al apoyar la guerra sucia contra él.
Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx
No hay comentarios:
Publicar un comentario