martes, 5 de junio de 2012

Estamos cerca de lograr nuestro objetivo

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
El Retorno de Andrés Manuel López Obrador


En la elección para Jefe de Gobierno de la Ciudad de México en el año 2000Andrés Manuel López Obrador venció al panista Santiago Creel y al priista Jesús Silva-Herzog aún cuando muchos perredistas veían difícil repetir el triunfo alcanzado por Cuauhtémoc Cárdenas en 1997. No haberlo logrado habría resultado mortal para esa fuerza política. Pocos recuerdan hoy en día que AMLO no partió como favorito, sino que logró remontar el tercer lugar que le asignaban la mayoría de las encuestas al inicio de la contienda.

Gracias a una atinada campaña en la que supo diferenciarse de sus adversarios y sobrevivir a la oleada panista que en ese entonces lideraba Vicente Fox, Andrés Manuel fue capaz de triunfar por un margen estrecho, en una victoria que terminaría por convertirlo en una figura política a nivel nacionaly en donde asumió de manera natural el liderazgo de la izquierda partidista.

El resto de la historia es una de las más complejas y trascendentes de los últimos tiempos: fueron muchas las razones por las que López Obrador no alcanzó a asumir la Presidencia de México en el 2006; pero pocos discutirán que el 2 de Julio de ese año llegó con menor apoyo al que tenía al inicio de la campaña. La guerra sucia y una intensa operación desde el poder, así como múltiples errores propios fueron mermando su apoyo. Más allá de las irregularidades que se presentaron antes y el día de la elección, fue una campaña en la que uno de los equívocos mayores fue el no haber logrado sumar una mayor pluralidad de adeptos al considerable apoyo popular que tenía en ese entonces.

Al inicio del sexenio de Felipe Calderón, la mayoría de los opinadores en medios de comunicación se referían al lopezobradorismo como una fuerza marginal carente de relevancia. Mientras se deshacían en elogios al Presidente, se ridiculizaba de forma consistente a su otrora adversario electoral, cuando no era ignorado por completo.

A lo largo de los últimos años López Obrador fue construyendo una organización nacional a base de un extraordinario esfuerzo y paciencia, cuyos alcances siguen siendo un enigma. Pero en términos de organización, dicha estructura ha coadyuvado a suplir muchas de las deficiencias estructurales del Partido de la Revolución Democrática, que nunca logró consolidarse en buena parte del país.

Al ganar la contienda interna frente a Marcelo Ebrard, no pocos comunicadores celebraron su postulación porque aseguraban que era el candidato de izquierda más fácil de ser derrotado por Enrique Peña Nieto.

Una de las principales debilidades del candidato que repetía en esta contienda era el alto índice de rechazo que las encuestas registraban. Para enmendarlo, realizó una estrategia de comunicación más acertada, y a su vez buscó acercarse a sectores sociales que le manifestaron su rechazo en la elección pasada.

A pesar de haber arrancado en el tercer sitio a principio de la contienda, el desplome de Josefina Vázquez Mota en las preferencias electorales abortó la tentativa de no pocos medios de comunicación que buscaban reflejar una contienda electoral polarizada entre el PRI y el PAN como sucedió en el año 2000.

Desde aquel viernes negro de Enrique Peña Nieto en la Ibero y el subsecuente auge del Movimiento #Yosoy132, el candidato de las izquierdas se ha consolidado en un segundo lugar, y según 3 diferentes estudios demoscópicos (Demotecnia, Covarrubias y Reforma) se encuentra a una distancia menor a un dígito del candidato del PRI .

Quienes hoy en día se horrorizan ante la perspectiva de un potencial triunfo electoral del candidato de las izquierdas no son las clases medias y buena parte del empresariado nacional como sucedió hace 6 años, sino aquellos conductores de programas televisivos que una y otra vez, decretaron su muerte política.

Dos de las encuestas que siguen marcando una diferencia de más de 15 puntos entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador se encuentran vinculadas a Milenio y Televisa, quienes desde hace años han apostado todo a la construcción virtual del triunfo electoral del mexiquenseUn debate serio sobre la metodología que garantiza la presunta infalibilidad de los estudios de opinión presentados por esos medios es suplantado por proclamas retadoras como Nos vemos el 1 de Julio, y declaraciones prepotentes como Una encuesta de seguimiento diario no es un juego.

Hay quienes esperaban que la enorme ventaja de Peña Nieto en las encuestas le diera el margen suficiente para limitarse a administrar su ventaja, como lo hizo Mariano Rajoy en las elecciones celebradas en España el año pasado. Ante la debacle económica y el enorme descrédito del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Rajoy se dio el lujo de no comprometerse demasiado, y de ser fiel a su esencia sin apelar a los votantes independientes. Le bastó no equivocarse para lograr el mayor triunfo electoral en la historia reciente de su país.

Desde el debate presidencial del 6 de Mayo, Peña Nieto se ha visto obligado a desenvolverse en un terreno en el que sobran evidencias de su incomodidad al ocupar el rol de un candidato en campaña, y no la de un Presidente en espera.

En las pocos días que restan frente a la elección, el segundo debate podría ser el punto de inflexión para que López Obrador se acerque en definitiva a Peña Nieto. Pero a su vez veremos al candidato confrontar una nueva andanada en su contra, sólo que a diferencia de hace 6 años, cuenta con una mayor ventaja estratégica para enfrentarla.

A finales de Marzo del 2006, se aprobó la Ley Televisa que significó el gran viraje de las televisoras durante la campaña. Fue a partir de ese momento en que la televisión se cargó de forma descarnada hacia el entonces candidato Felipe Calderón, y permitió alinear a muchos de los poderes fácticos que eran adversos a la candidatura del perredista.

El candidato de la Coalición “Por el Bien de Todos” no confrontó de forma directa al poder televisivo hasta en vísperas del conflicto post-electoral. Si bien no había acontecido aún el auge de las redes sociales, el activismo a favor del tabasqueño a través del internet surgió de forma tardía, y se consolidó durante las protestas contra el fraude electoral.

Desde entonces, las televisoras y la clase política pretendieron marginarlo de la actividad política; en muchos casos parecieron estar a punto de lograrlo. Pero un incansable, consistente y tenaz trabajo que no tiene paralelo en el México contemporáneo lo han situado una vez más en la disputa por la Presidencia de la República.

Hoy en día el triunfo de López Obrador en las elecciones no depende del favor del poder mediático, desde mucho antes de que iniciara la contienda del 2012 el candidato y su equipo tenían conciencia que debían encontrar otras formas de comunicación alternas a los medios masivos. En ese contexto, una nueva reedición de la campaña que pretenda vincularlo con Hugo Chávez u otras posturas extremistas está destinada al fracaso, después de las adhesiones que ha recibido de un sector que hasta hace poco tiempo lo veía desconfianza.

Las siguientes semanas serán definitivas para el futuro del país, en los que la contienda va a recrudecerse, y en donde el reto que afrontará el candidato de las izquierda será formidable. Pero Andrés Manuel López Obrador se encuentra lejos de ser un político improvisado, y a menos de un mes del día de la elección, todo parece indicar que ha regresado.

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