¡¡Exijamos lo Imposible!!
El Retorno de Andrés Manuel López ObradorDaniel de la Garza
En la elección para Jefe de Gobierno de la Ciudad de México en el año 2000, Andrés Manuel López Obrador venció al panista Santiago Creel y al priista Jesús Silva-Herzog aún cuando muchos perredistas veían difícil repetir el triunfo alcanzado por Cuauhtémoc Cárdenas en 1997. No haberlo logrado habría resultado mortal para esa fuerza política. Pocos recuerdan hoy en día que AMLO no partió como favorito, sino que logró remontar el tercer lugar que le asignaban la mayoría de las encuestas al inicio de la contienda.
Gracias a una atinada campaña en la que
supo diferenciarse de sus adversarios y sobrevivir a la oleada panista
que en ese entonces lideraba Vicente Fox, Andrés Manuel fue capaz de
triunfar por un margen estrecho, en una victoria que terminaría por
convertirlo en una figura política a nivel nacional, y en donde asumió
de manera natural el liderazgo de la izquierda partidista.
El resto de
la historia es una de las más complejas y trascendentes de los últimos
tiempos: fueron muchas las razones por las que López Obrador no alcanzó a
asumir la Presidencia de México en el 2006; pero pocos discutirán que
el 2 de Julio de ese año llegó con menor apoyo al que tenía al inicio de
la campaña. La guerra sucia y una intensa operación desde el poder, así
como múltiples errores propios fueron mermando su apoyo. Más allá de
las irregularidades que se presentaron antes y el día de la elección,
fue una campaña en la que uno de los equívocos mayores fue el no haber
logrado sumar una mayor pluralidad de adeptos al considerable apoyo
popular que tenía en ese entonces.
Al inicio del sexenio de Felipe Calderón, la mayoría de los opinadores
en medios de comunicación se referían al lopezobradorismo como una
fuerza marginal carente de relevancia. Mientras se deshacían en elogios
al Presidente, se ridiculizaba de forma consistente a su otrora
adversario electoral, cuando no era ignorado por completo.
A lo largo de los últimos años López
Obrador fue construyendo una organización nacional a base de un
extraordinario esfuerzo y paciencia, cuyos alcances siguen siendo un
enigma. Pero en términos de organización, dicha estructura ha coadyuvado
a suplir muchas de las deficiencias estructurales del Partido de la
Revolución Democrática, que nunca logró consolidarse en buena parte del
país.
Al ganar la contienda interna frente a
Marcelo Ebrard, no pocos comunicadores celebraron su postulación porque
aseguraban que era el candidato de izquierda más fácil de ser derrotado
por Enrique Peña Nieto.
Una de las principales debilidades del
candidato que repetía en esta contienda era el alto índice de rechazo
que las encuestas registraban. Para enmendarlo, realizó una estrategia
de comunicación más acertada, y a su vez buscó acercarse a sectores
sociales que le manifestaron su rechazo en la elección pasada.
A pesar de haber arrancado en el tercer
sitio a principio de la contienda, el desplome de Josefina Vázquez Mota
en las preferencias electorales abortó la tentativa de no pocos medios
de comunicación que buscaban reflejar una contienda electoral polarizada
entre el PRI y el PAN como sucedió en el año 2000.
Desde aquel viernes negro de
Enrique Peña Nieto en la Ibero y el subsecuente auge del Movimiento
#Yosoy132, el candidato de las izquierdas se ha consolidado en un
segundo lugar, y según 3 diferentes estudios demoscópicos (Demotecnia,
Covarrubias y Reforma) se encuentra a una distancia menor a un dígito
del candidato del PRI .
Quienes hoy en día se horrorizan ante la
perspectiva de un potencial triunfo electoral del candidato de las
izquierdas no son las clases medias y buena parte del empresariado
nacional como sucedió hace 6 años, sino aquellos conductores de
programas televisivos que una y otra vez, decretaron su muerte política.
Dos de las encuestas que siguen marcando
una diferencia de más de 15 puntos entre Enrique Peña Nieto y Andrés
Manuel López Obrador se encuentran vinculadas a Milenio y Televisa,
quienes desde hace años han apostado todo a la construcción virtual del
triunfo electoral del mexiquense. Un debate serio sobre la metodología
que garantiza la presunta infalibilidad de los estudios de opinión
presentados por esos medios es suplantado por proclamas retadoras como Nos vemos el 1 de Julio, y declaraciones prepotentes como Una encuesta de seguimiento diario no es un juego.
Hay quienes esperaban que la
enorme ventaja de Peña Nieto en las encuestas le diera el margen
suficiente para limitarse a administrar su ventaja, como lo hizo Mariano
Rajoy en las elecciones celebradas en España el año pasado. Ante la
debacle económica y el enorme descrédito del gobierno de José Luis
Rodríguez Zapatero, Rajoy se dio el lujo de no comprometerse demasiado, y
de ser fiel a su esencia sin apelar a los votantes independientes. Le
bastó no equivocarse para lograr el mayor triunfo electoral en la
historia reciente de su país.
Desde el debate presidencial del 6 de
Mayo, Peña Nieto se ha visto obligado a desenvolverse en un terreno en
el que sobran evidencias de su incomodidad al ocupar el rol de un
candidato en campaña, y no la de un Presidente en espera.
En las pocos días que restan frente a la
elección, el segundo debate podría ser el punto de inflexión para que
López Obrador se acerque en definitiva a Peña Nieto. Pero a su vez
veremos al candidato confrontar una nueva andanada en su contra, sólo
que a diferencia de hace 6 años, cuenta con una mayor ventaja
estratégica para enfrentarla.
A finales de Marzo del 2006, se aprobó
la Ley Televisa que significó el gran viraje de las televisoras durante
la campaña. Fue a partir de ese momento en que la televisión se cargó de
forma descarnada hacia el entonces candidato Felipe Calderón, y
permitió alinear a muchos de los poderes fácticos que eran adversos a la
candidatura del perredista.
El candidato de la Coalición “Por el
Bien de Todos” no confrontó de forma directa al poder televisivo hasta
en vísperas del conflicto post-electoral. Si bien no había acontecido
aún el auge de las redes sociales, el activismo a favor del tabasqueño a
través del internet surgió de forma tardía, y se consolidó durante las
protestas contra el fraude electoral.
Desde entonces, las televisoras y la
clase política pretendieron marginarlo de la actividad política; en
muchos casos parecieron estar a punto de lograrlo. Pero un incansable,
consistente y tenaz trabajo que no tiene paralelo en el México
contemporáneo lo han situado una vez más en la disputa por la
Presidencia de la República.
Hoy en día el triunfo de López Obrador
en las elecciones no depende del favor del poder mediático, desde mucho
antes de que iniciara la contienda del 2012 el candidato y su equipo
tenían conciencia que debían encontrar otras formas de comunicación
alternas a los medios masivos. En ese contexto, una nueva reedición de
la campaña que pretenda vincularlo con Hugo Chávez u otras posturas
extremistas está destinada al fracaso, después de las adhesiones que ha
recibido de un sector que hasta hace poco tiempo lo veía desconfianza.
Las siguientes semanas serán definitivas
para el futuro del país, en los que la contienda va a recrudecerse, y
en donde el reto que afrontará el candidato de las izquierda será
formidable. Pero Andrés Manuel López Obrador se encuentra lejos de ser
un político improvisado, y a menos de un mes del día de la elección,
todo parece indicar que ha regresado.

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