viernes, 9 de diciembre de 2011

Ahora sale a escena el boquiflojo de Sodi

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Payasadas de Sodi (exempresario, expriísta, experredista, hoy panista)


Demetrio Javier Sodi de la Tijera (nombre rimbombante, aristocrático) es delegado en la demarcación Miguel Hidalgo, zona propanista a pesar de los estratos sociales pobres y quizá en la miseria, desde donde posa para sus comerciales en televisión y prensa impresa. Aparece empujando un escritorio con ruedas o sentado, figurando despachar en la calle. Luce hábil y de fácil palabra para meter boruca. Fue empresario, más bien, comerciante de supermercados. Anda en los 70 años, eso con plenitud de facultades y la mirada puesta en ser candidato a la jefatura del Distrito Federal, lo cual no va estar difícil… ¡sino imposible!, pues no es santo de la devoción de Marcelo Ebrard.


Fue diputado federal dos veces y senador. Empezó en el Partido Revolucionario Institucional. Brincó al Partido de la Revolución Democrática. Volvió a cambiar de chaqueta para lo que siempre fue: derechista, y se dio de alta en el Partido Acción Nacional (PAN), donde milita y tiene competidores como Gabriela Cuevas, la aguerrida panista que cae de la patada a muchos, pero tiene lo suyo para escalar cargos; a una prima hermana de Margarita Zavala; al peleonero de José Luis Luege Tamargo, quien quita el agua al Distrito Federal, por sus enojos con Ebrard; Javier Lozano Alarcón de la Secretaría del Trabajo (expriísta poblano), feroz enemigo de los trabajadores e impulsor, junto con Felipe Calderón, de rescatar a la aerolínea Mexicana de Aviación, para favorecer a las de los calderonistas. Pero Sodi ya se metió a la disputa, sin el apoyo del PAN, donde lo consideran un advenedizo, y con la oposición de casi la mitad de sus gobernados.

Su soberbia le ha ganado odios que pesan ahora que busca votos y simpatías. No hizo gran cosa en el cumplimiento de sus obligaciones; desprecia a las minorías; les da “atole con el dedo a las mayorías”. Y ha escalado cargos públicos que es una chulada, con cuyo currículum quiere impresionar para que el PAN capitalino lo tome en cuenta. Pero se sabe que Luege Tamargo y Gaby Cuevas, son los dos finalistas, salvo que Calderón, que gusta de poner a sus amigos (ya impuso a Alejandro Poiré como sucesor de Francisco Blake Mora, en el Club de Tobi), diera la candidatura a Lozano, su guardián a las puertas laborales.

Pero Sodi, ya se tiró al agua y mientras da patadas de ahogado, sale a escena con publicidad barata (no por lo que paga por minuto con dinero de los contribuyentes y no de manera legal, lo cual presume corrupción: 1 millón de pesos; y lleva gastados 14 millones en televisión) y de muy mal gusto, pues eso de empujar un escritorio para dárselas de funcionario atento a resolver los problemas de la delegación, lo pintan como un “político en la calle”. Y la verdad que está en la calle, promocionándose y presionando al PAN para ser su candidato en la Ciudad de México, donde Ebrard hace todo lo posible por imponer a Delgado (su favorito), al procurador Miguel Ángel Mancera (el menos malo) o a Alejandra Barrales (que no posó para el calendario de las azafatas de Mexicana y estuvo de acuerdo con la golpiza a los pilotos que ordenó Ebrard). La competencia estará interesante. Y Sodi, como el anuncio de la mayonesa, ya le puso lo sabroso.
*Periodista

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