viernes, 21 de mayo de 2010

De los viajecitos nada en concreto, fue puro Blof

¡¡Exijamos lo Imposible!!
EDITORIAL

Insufrible, intrascendente e insustancial.

Sin soslayar que en España le gritaron “Asesino” y que el senador McCain consideró desafortunado y decepcionante que Calderón se inmiscuyera en asuntos de la política interna de los EEUU y criticara al Estado de Arizona en su visita oficial.

Entre desfiles hollygoodezcos, globos, fuegos artificiales, comidas, cenas de gala con smokin que le hizo lucir más que como invitado, como mesero, y aplausos, muchos aplausos, los que sin duda nos dañarán a todos los mexicanos, pues con toda esa parafernalia le darán más cuerda a don Felipe que así creerá que no está equivocado si merece tantos honores.

Olvidando que a las repúblicas las acaba el lujo y echando la casa por la ventana, don Felipe y don Barak brindaron por los sueños de ambos y mientras en México continúan los asesinatos y los secuestros, ambos Presidentes y sus ínclitos invitados se divirtieron de lo lindo con mariachis y toda la cosa.

Pero del tema de la migración y la Ley Arizona (la que por cierto ya están listos para aplicar otros Estados de la Unión) nada. De las restricciones para el control en la ventas de armas, nada.

Ni el Presidente americano ni su homólogo mexicano pudieron hacer nada por los indocumentados mexicanos. Excepto hacer declaraciones harto bonitas; y que se recuerden las palabras de Carlos Marx cuando dijo que:

“Los Ejecutivos de los Estados modernos no son otra cosa que el comité de administración de los negocios de la burguesía”.

Pero lo cierto es que a nuestras costillas, o sea, con el dinero del erario, se pasearon de lo lindo, bebieron, bailaron y se tomaron fotos con personajes que nada tienen que envidiarle a Diego Fernandez de Cevallos en lo que a ser repudiados por la sociedad se refiere.

Pero las exhibirán orgullosos en sus casas y oficinas. “Esta fue cuando cenamos en la Casa Blanca” les dirán a los que pregunten; y a los que no pregunten, también.

El viajecito nos lo podíamos haber ahorrado, fue insufrible, intrascendente e insustancial.

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