jueves, 19 de noviembre de 2009

El usurpador será repudiado cada vez con más ira

¡¡Exijamos lo Imposible!!
“Ni me toques”
2009-11-19
Por José Gil Olmos


Un estadio de fútbol lleno es como una olla de vapor que en cualquier momento puede explotar si llega al punto de ebullición y no saca la presión que contiene. Eso lo supo Felipe Calderón el pasado 11 de noviembre en la nueva casa del equipo Santos, cuando miles de gargantas se manifestaron en su contra.

Ese día, Televisión Azteca, que trasmitía en vivo el evento deportivo, reaccionó como lo hacía Imevisión en sus tiempos de gloriosa censura estatal: bajó el sonido ambiental, subió el de Calderón y el de los comentaristas para tratar de acallar la protesta social que retumbó en todo el nuevo estadio del equipo de fútbol.

Pero la rechifla monumental fue más grave de lo que se alcanzó a percibir a pesar de los intentos del gobierno y de la televisora de Salinas Pliego, pues de acuerdo con versiones de asistentes, los gritos de protesta de miles de asistentes no sólo fueron de hartazgo, sino de rabia, y el tono alcanzó los niveles de la ira y la denostación personal. Las mentadas de madre fueron lo que menos le lanzaron.

De acuerdo con esta versión, la reacción del jefe del Ejecutivo y del Estado Mayor Presidencial (EMP) fue de furia ante la incapacidad de contener los gritos y la enorme rechifla en el estadio de fútbol.

Frente a las cámaras de televisión, Calderón no pudo ocultar el gesto de cólera y mostró ese carácter irascible que le ha hecho fama de “político de mecha corta” desde que era líder del PAN y diputado federal.

Aunque pasó el momento de ira de los asistentes al estadio, la molestia nunca desapareció del equipo presidencial, y explotó al final.

Según versiones de quienes asistieron, cuando ya se retiraba Calderón del estadio de fútbol, un joven trató de acercársele, y la reacción de los miembros del Estado Mayor Presidencial fue violenta. Se lanzaron sobre el joven, lo tomaron del cuello y lo estamparon contra la pared alzándolo en vilo.

Completamente inutilizado por los militares entrenados para proteger al jefe del Ejecutivo, el joven no podía ni hablar. La acción fue tan evidente que, de acuerdo con esta versión, Margarita Zavala se percató de lo que sucedía y pidió que soltaran de inmediato al joven.

Nervioso ante la mirada de Calderón, una vez que estuvo libre, el joven explicó que su intención era simplemente tomarse una foto con el presidente. Una foto del recuerdo.

Al escucharlo, Calderón aceptó tomarse la foto tratando de aligerar el ambiente. Pero entonces el joven tuvo un nuevo error. Al momento de acercarse al presidente quiso tomarle el hombro para dar una imagen de familiaridad a la imagen, pero en eso Calderón reaccionó con ira: “Ni me toques”, espetó ante el azorado rostro del seguidor del equipo Santos.

La rabia de Calderón en esos días explotó en este gesto de rechazo hacia el joven y hacia los miles que le expresaron su repudio. Pero también en esos días lo hizo contra el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y contra los empresarios que se manifestaron contra su ley de ingresos y egresos basada en la aplicación del 2 por ciento de IVA.

Lo que en el fondo existe en el gobierno federal es un gran nerviosismo por los caminos que podría tomar la evidente inconformidad social. Porque de la desilusión, la desesperanza, la apatía y la desconfianza, se podría pasar a la protesta activa.

Por ejemplo, la sola mención de 2010 ha venido causando inquietud en el mundo gubernamental. Tan es así que, en las últimas semanas, han comenzado a difundir documentos de supuesta “inteligencia” policiaca y militar, señalando que existen posibilidades de que el año entrante podría haber una movilización armada en Chiapas y otras entidades por parte de grupos guerrilleros, como el EZLN, EPR y ERPI.

Las especies difundidas y retomadas en principio por el periódico Reforma, señalan que estos grupos se están reorganizando para realizar acciones armadas en 2010. Sin embargo, esta versión resulta hasta ridícula pues sería demasiado previsible que dichos grupos realizaran algunos actos en esas fechas y en los lugares donde más vigilancia militar y policiaca hay actualmente como en Chiapas.

Esto es, menosprecian la capacidad operativa y la inteligencia de estos grupos, cuyos orígenes datan desde hace medio siglo y siguen vigentes en sus acciones.

Calderón debería tener menos enojo y más preocupación por las expresiones de hartazgo que han provocado su gobierno y el de Vicente Fox.

El panismo ha mostrado su incapacidad e inmadurez para gobernar el país en la última década, ocasionando una enorme desilusión de la sociedad.

Durante estos años de gobierno, el PAN no ha creado una sola institución que funcione y que dé paso a la transición democrática. Todo lo contrario: reforzó el sistema creado por el PRI y ha creado las condiciones para que regrese al gobierno éste último partido.

La rechifla y las protestas en el nuevo estadio del Santos, más que provocar su ira, debería prenderle los focos rojos, porque no es cualquier cosa que de manera espontánea miles de gargantas al unísono se manifiesten en su contra y ratifiquen el chasco que ha resultado su administración. (APRO)

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