sábado, 28 de marzo de 2009

También en San Juan se cuecen habas

¡¡Exijamos lo Imposible!!
La supuesta democracia gringa

Manú Dornbierer

Satiricosas

Ha quedado perfectamente expuesta la inexistencia de la democracia en America, the Beautiful. Esa supuesta democracia con la que USA ha abanderado todas sus infinitas guerras, sus inmensos negocios bélicos, desarrollado su fantástica industria militar, destruido países enteros para apoderarse de su riqueza, no existe. Esa democracia que desarrolló un monstruoso apetito de dinero que finalmente causó el atroz desplome de las finanzas y la economía mundiales, es sólo un viejo ardid.

Siempre fue cuento esa democracia que “justificó” la voracidad y el odio de los Bush & Cheney” a ojos del Congreso de Estados Unidos y de la entonces senadora Clinton, al grado de otorgar trillones de dólares para la ilegal guerra de Irak, que determinó en buena medida la ruina universal: Ya Bush, el viejo, había iniciado en 1990 la destrucción de Irak, y le permitieron a sus hijos George y Jeb (gobernador de Florida) robarse para W la elección presidencial de 2000 (habiendo sido un gobernador de Texas cuyo solaz era ir a las cárceles a ver ejecuciones), dándole más y más dinero de los contribuyentes para saciar sus complejos; luego reeligieron a la raza maldita y le dieron más y más fondos porque llevaba “la democracia a Irak y a Afganistán”.

En nombre de esa colosal mentira -no sólo la mentirita de las armas nucleares de Saddam Hussein que nunca se encontraron- hay documentados en Irak 1,5 millón de muertos, 4,5 millones de desplazados, entre 1 y 2 millones de viudas, 5 millones de huérfanos y aún no se detiene la muerte. Esa democracia por la cual los hoy arruinados estadounidenses gastaron y siguen gastando estratosféricas cantidades de millones de dólares. Todos los gringos deberían ver a diario en el sitio de internet costofwar.com cómo se mueve incesantemente el contador de lo que gastan. Pero se van a marear de la velocidad con la que aumentan los números. En el momento de escribir estas líneas logré capturar la siguiente cantidad: 608,316,650,789.

Con todo ese bárbaro financiamiento a una guerra, muchos millones de estadounidenses hubieran podido solucionar todos sus problemas vitales, Medicare y el resto. En cierto momento cuando “apenas” llevaban gastados en Irak 204 mil millones de dólares se dio la siguiente información de Jim Lobe:

“Si los 204,000 millones gastados hasta ahora en la guerra hubieran sido empleados en programas sociales, 46 millones de estadounidenses podrían gozar del seguro médico del que hoy carecen, se habría podido contratar a 3.5 millones de maestros de escuela elemental o construir viviendas para dos millones de personas. Ese dinero también habría alcanzado en el mundo en desarrollo para reducir a la mitad la población hambrienta, cubrir el costo de medicamentos contra el Sida, inmunizar a niños y niñas y brindar agua y saneamiento, todo eso a lo largo de casi tres años”.

En fin el falso estandarte democrático con el que el imperio ha explotado y se ha reído del planeta, esa “democracia americana”, claramente planeada para enriquecer en forma colosal a una clase cupular de gangsters por fin explotó dentro de su país de origen y quizás por fin los gringos empiecen a comprender lo que a ellos como ciudadanos les han hecho y la responsabilidad que tienen ellos con el mundo al haber elegido o permitido elecciones fraudulentas de los Bush. ¿Por qué si al Hitler europeo y sus asesinos nazis los juzgó el mundo, a los Bush no se les castiga por el genocidio y ni siquiera por la ruina universal que está acabando con la vida de millones de ciudadanos globalizados? ¿Será quizás porque las víctimas del llamado Holocausto eran judías y las víctimas del genocidio iraquí y afgano, como las de Gaza, son musulmanes? ¿El dinero es el único dios?

Los Bush nunca podrán resarcir el daño que han hecho en todos aspectos, ni delvolver a su país el inmenso capital que obtuvieron de los estadounidenses para sus guerras, pero cuando menos “la democracia” debería hacerles una auditoría para saber si por todo lo que “ganaron” en su sanguinario negocio de Irak, su fortuna puede tapar algunos hoyos de la maltrecha economía de su país -Cheney vendió durante años hasta la última hamburguesa del ejército, dice Michael Moore- y a esos carniceros, imbéciles y asaltantes, la American Democracy no los toca. Habría que saber, cuando menos, si la fortuna Bush es suficientemente grande para aparecer en el Forbes junto a nuestro capo, protegido de Fox, El Chapo Guzmán. Claro que junto a los Bush & Cheney, El Chapo es un blanca paloma.

Chamaquean a Obama

Lo que Barack Obama ganó no fue “la rifa del tigre”, fue la rifa del diablo. Y el primer demoniaco y directo goal y se lo metió la AIG (la aseguradora American International Group) apenas el 12 y 13 de marzo de 2009, pero seguramente lo hicieron antes y lo siguen haciendo muchos personajes de la citada clase de gángsters prohijada por la falsa democracia, siempre, pero más en las últimas décadas bushianas.

En todo caso, el derecho a hacerse de dinero público parece ser normal y recomendable dentro de USA como en países bananeros.

Los altos ejecutivos de la AIG se embolsaron entre unos cuantos 218 millones de dólares, de los fresquecitos, de los que obtuvieron Bush y Obama para “salvar la economía”, de los del rescate pues, del American Fobraproa. Y como dice mi amiga Monique J. Lemaître Léon, Ph.D., Professor Emerita of Spanish American Literatures and Cultures, Northern Illinois University, “No parece un gasto políticamente correcto en un país, con 12.5 millones de parados, y que acaba de anunciar un plan de 75,000 millones para evitar que miles de familias se queden sin casa”.

La Administración también tiene que entonar su mea culpa, dice el Washington Post. El polémico plan estaba específicamente incluido en el contrato firmado por el Tesoro y AIG que entró en vigor en noviembre pasado, merced al Programa de Rescate de Activos en Dificultades, el instrumento legal del que se ha dotado el Gobierno para inyectar fondos en empresas en dificultades. Para más inri, la propia AIG informó hace tres meses a la Reserva Federal, Fed, (en mi libro Foxtrot del 2002, sofocado por Marta Sahagún, expliqué que la Fed es un banco privado) el banco central estadounidense, que ejecutaría los bonus en marzo, pero ni la Fed ni el Tesoro informaron a la Casa Blanca, ni hicieron absolutamente nada por parar los pagos. El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ha reconocido que debía haber tenido conocimiento del hecho en razón de su cargo, pero se ha excusado señalando que no era consciente de la elevada cuantía ni la fecha en que se iba a pagar. Supo todo ello el pasado 10 de marzo, y convocó una reunión de urgencia con su equipo, aunque decidió que no se podían modificar los contratos ya suscritos, y que la única medida que podían adoptar era la de deducir esos 218 millones de la próxima inyección de fondos de 30,000 millones de dólares. Una iniciativa ciertamente pírrica teniendo en cuenta que el Estado va a quedarse prácticamente con el 100% del capital. Geithner informó el día 12 del escándalo a Obama, quien sólo tuvo tiempo para hacer una declaración de intenciones. Al día siguiente, se hicieron efectivos los pagos.

Ahora los ejecutivos y, sobre todo los de las firmas bajo paraguas públicos, miran con recelo a AIG. Entre los más preocupados están los de Merrill Lynch, el extinto banco de negocios adquirido por Bank of America, a costa de provocar casi la quiebra de este último. Inmediatamente antes de que se hiciera efectiva la fusión en enero pasado, 700 directivos de Merrill Lynch cobraron un total de 3,500 millones de dólares, evitando así el control de las autoridades, puesto que Bank of America ya había solicitado el rescate público que llegó con una inyección de 45,000 millones de dólares… Firmas hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, rescatadas por el Estado, también han comunicado a las autoridades que tienen previsto pagar primas de retención a máximos ejecutivos por más de seis millones de dólares. Y lo mismo sucede con antiguos directivos de Wachovia, comprada por Wells Fargo. Algunos directivos no están tan preocupados, Vikram Pandit, el jefe de Citigroup, ha mandado convertir un piso de las oficinas en una lujosa suite con todas las comodidades, con un coste de 10 millones de dólares”.

No es casualidad que a su vez Immanuel Wallerstein, La Jornada, 21-3-09. Intitule su artículo “¿Guerra civil en Estados Unidos?”. Ni que circule constantemente en internet la frase de Thomas Jefferson “Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron.”

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