¡¡Exijamos lo Imposible!!
Por Esto!
Héroes y malditos
María Teresa Jardí
Ya no queda ni la menor duda de que el imperio yanqui está tocado y dos o
tres han sido los héroes que han llevado a cabo tal proeza. Assange con
Wikileaks a cuestas. Dando a conocer información “clasificada” como si
el esconder fuera suficiente para allanar la vileza. Señalando “que
impera la ideología que Occidente impone y que mentir es lo normal para
el “establishment”.
“Establishment, que por Israel, Gran Bretaña y los Estados Unidos de
Norteamérica se maneja en contra de la humanidad con los dictados de los
sionistas, de la Corona Inglesa y de Obama desde el falso Disneyworld
de exportación. Cabezas visibles, de sus propios amos dueños, amos de
las obesas transnacionales que no tienen límite porque han convertido a
la perversión en su forma de vida.
El soldado Bradley, preso y quebrado, por el imperio, experto en tortura y capaz de cualquier exceso.
Y héroe con mayúscula es Snowden y así será consignado por la historia y
recordado para siempre por los pueblos que al imperio sobrevivan por el
servicio de haber iniciado la caída del imperio yanqui la que tiene que
ver incluso con la venganza de sus pares tan del gusto de ese imperio
manejado desde hace mucho por estúpidos. Un imperio que pudo propiciar
una vida buena para todos y decidió renunciar a los valores hasta
convertirse en despreciable y el país más odiado del mundo y al que van
camino de ganarle el primer lugar en poder Rusia y China.
Edward Snowden quien a la humanidad prestó el servicio de informar sobre
el espionaje que incluso de las idas al baño hace el gobierno yanqui
incluso a sus pares y contra quien, la vengativa e impresentable
Napolitano, asegura que no se va a tener ese imperio ninguna clemencia.
Como si él fuera el delincuente y no el héroe. Y como si ellos no fueran
los malditos ni los despreciables abusadores asaltantes e invasores,
atracadores, a base de comprar traidores, que sólo el desprecio merecen y
que ninguna piedad van a lograr despertar nunca más aunque cada día se
tumben los edificios con sus malditos aviones no tripulados.
Una mujer siniestra, la Napolitano, como la Hillary, como la Thatcher y
como la Merkel, cornudas, quizá, todas ellas y entre malvados, más
malvadas ellas.
Ya se sabe que entre malditos siempre lo son aún más las mujeres y las
inglesas, gringas y alemanas, vaya que la razón le dan a mi impecable
maestro, de todos mis cursos de Derecho Penal, Arnulfo Martínez Lavalle.
Un hombre sabio, un abogado impecable y además también poeta. Muerto en
un accidente de auto, a estas alturas, quién sabe si no provocado. A
final de cuentas en los sesenta ya se impulsaba la condena con la que
hoy al pueblo han regresado a la situación de esclavo, vendiendo a la
patria mexicana y cancelando la soberanía a la nación que ha dejado de
ser republicana.
El pueblo judío ha sido un pueblo desde siempre perseguido y sometido
incluso por sus propias creencias tan absolutamente en el pasado
conservadoras. Pero no son los judíos, ni los ingleses, ni los alemanes y
ni siquiera los gringos, los malditos, como no lo es el pueblo
mexicano. Lo malditos son los gobernantes cada día más perversos y más
pervertidos. Pero eso tampoco quiere decir que los pueblos no tengamos
culpa en lo que mayoritariamente permitimos que hagan los otros, que no
nos representan, sin chistar, aunque estemos convencidos de que nos hace
daño. El caso de la sociedad mexicana tan apática es también un
ejemplo. Es cierto que se nos ha deseducado y que se nos sigue
desinformando. Pero nada justifica que hayamos permitido el fin de las
ideologías ni menos aún que hayamos permitido que los satélites de
derecha a los que tira la limosna el partido único se hayan seguido
llamando de “izquierda” sin serlo y peor aún que hayamos seguido votando
por ellos a pesar de saberlo.
El PRD es una infamia, no solamente una vergüenza. Y si bien es una
buena noticia que AMLO regrese debe hacerlo diciendo la verdad sobre su
ideología también conservadora y no buscando ocupar el lugar de la
izquierda, que en México, por lo visto, ha estado siempre vacante
El supuesto –creado a
partir de las quejas reales de algún número de restauranteros y la voz
de una serie de microfoneros encargados de proteger cualquier interés
contrario a las mayorías– es que los maestros, acampados en parte de la
plaza que rodea el Monumento a la Revolución, son el gran problema de
los habitantes de esta ciudad, y del gobierno de Miguel Ángel Mancera, y
sí, pero no tan así.
Para no ir más lejos, el gobierno de Peña Nieto, sabedor de que no habría de dar salidas a los reclamos de los maestros, dejó en manos de Miguel Ángel Mancera el problema, seguro de que el jefe de Gobierno recurriría a la represión o bien caería en las provocaciones de los mismos maestros y se lanzaría en su contra, con la misma consecuencia por lo que hace a los dos opciones: el desprestigio de la izquierda en el gobierno y, junto a esto, la exhibición de la supuesta ineptitud política de Mancera para resolver el asunto.
No fue así. Por algún motivo que desconocemos el gobierno de la ciudad de México se dio cuenta de que la CNTE no es el problema, que lo que nadie quiere decir, lo que se oculta, lo vivimos en el DF, es el resultado de la imposición, y que no son los maestros el origen del problema, aunque, sin duda, el GDF tiene la obligación de impedir que el conflicto crezca de tal manera que sí se convierta en algo incontrolable, como pretende el gobierno de Peña Nieto y no quede más que la represión como salida.
Ya es hora de que el gobierno Federal, el que encabeza Enrique
Peña Nieto, tome su responsabilidad en el conflicto, que no siga con la
construcción de otra mesa de dilación que no tiene más objetivo que
irritar, aún más, a los directamente afectados por la imposición, y que
deje, de una vez por todas, de suponer que Miguel Ángel Mancera dará la
orden de usar la fuerza en contra de los maestros.
Sería muy grave para la ciudad, es decir, para la mayoría de sus habitantes, que más allá de lo dicho y hecho, ahora nos resultara que el gobierno electo se dispusiera a hacerle el trabajo sucio a Peña Nieto, y se cancelara, desde el DF, el derecho ciudadano a protestar en contra de las imposiciones del gobierno federal. Es decir, que Mancera callara la boca de los que protestan para que Peña Nieto no reciba más reclamos.
Puede ser que desde muchos frentes Mancera sea atacado por no usar a la policía de la ciudad para acabar con la protesta de los maestros, pero también deberá estar seguro de que la gran mayoría de la gente que votó a su favor sabía, de todas todas, que él, Mancera, sería un gobernante de izquierda, y la izquierda en México no reprime. Nada más.
Sería muy grave para la ciudad, es decir, para la mayoría de sus habitantes, que más allá de lo dicho y hecho, ahora nos resultara que el gobierno electo se dispusiera a hacerle el trabajo sucio a Peña Nieto, y se cancelara, desde el DF, el derecho ciudadano a protestar en contra de las imposiciones del gobierno federal. Es decir, que Mancera callara la boca de los que protestan para que Peña Nieto no reciba más reclamos.
Puede ser que desde muchos frentes Mancera sea atacado por no usar a la policía de la ciudad para acabar con la protesta de los maestros, pero también deberá estar seguro de que la gran mayoría de la gente que votó a su favor sabía, de todas todas, que él, Mancera, sería un gobernante de izquierda, y la izquierda en México no reprime. Nada más.
De pasadita
Con el muy buen pretexto de las festividades de fin de
año, Luis Castro Obregón, dirigente del Panal, partido que fundó Elba
Esther Gordillo, se fue a dar alguna vuelta por Europa o, para ser más
claros, por España, donde la pasó haciendo consultas con líderes
poíticos para pedir consejo sobre lo que se tiene que hacer para salvar a
la ex líder del magisterio. Ni modo, aún le late por ahí el corazoncito
a Castro Obregón, pero no quiere que nadie se entere.










