sábado, 9 de noviembre de 2013

Hay que luchar contra la odiosa oligarquía

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Por Esto!
Democracia falsa y amenaza conservadora
Jorge Canto Alcocer

Una mirada al México de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX resulta muy aleccionadora con respecto a nuestra actualidad. En aquellos tiempos, en nuestro paísla Nueva España colonial- y el mundo entero se vivían agudas crisis en todos los órdenes: crisis económica, crisis de autoridad y legitimidad, crisis religiosa. Era el derrumbe final del mundo feudal del Medioevo y la emergencia de un nuevo orden.

El poder político se concentraba en el Estado Absolutista, en los emperadores, reyes, príncipes y demás monarcas. Pero ese Estado vivía acosado por la Nobleza, la Iglesia y el Ejército, que se negaban a abandonar su cotos de poder y privilegio; pero también por los grupos emergentes, lo que hoy llamaríamos las “clases medias”, conformadas por comerciantes, médicos, abogados, profesores, sacerdotes de estratos medios y bajos, que buscaban democratizar el poder, acabar con los privilegios de los cuerpos estamentales y establecer un gobierno representativo, una economía libre y una serie de derechos humanos básicos.

Aunque buena parte de la historiografía señale que fueron los reyes quienes se opusieron con mayor vigor a las revoluciones burguesas de las “clases medias”, lo cierto es que los enemigos más formidables fueron los grupos conservadores, esto es, la Nobleza, la Iglesia y el Ejército. En todo el orbe se vivieron luchas ideológicas, económicas, políticas y bélicas. En el caso de nuestro país, hubo una larga serie de guerras internacionales y civiles, así como diversas rebeliones y golpes de Estado antes del triunfo del modelo liberal-burgués.

Doscientos años después de aquellos avatares, aquella aspiración por un gobierno democrático y representativo se ha convertido en una costosa simulación, una onerosa obra de teatro que no satisface más que a los actores que obtienen formidables ganancias, como ejemplifican para el caso mexicano Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox, cabezas de grupos clientelares que no se cansan nunca de robar, defraudar, traficar con intereses y hacer todo tipo de negocios a la sombra del poder que continúan disfrutando. La panacea de la libertad económica es en la hora actual el caldo de cultivo en el que la pobreza, la miseria y la degradación han tomado carta de naturalización, en una sociedad que tiene más menesterosos y una calidad de vida similar a la retratada por Víctor Hugo en “Los Miserables”. Los derechos humanos son otro cuento, pues la realidad sigue siendo la tortura, la desaparición, la amenaza y el asesinato.

Las filosofías, ideologías y políticas que representaban en el siglo XVIII un enorme avance para las sociedades humanas, hoy son un terrible lastre que sólo producen miseria y desolación. Las gigantescas riquezas que eran despilfarradas hace doscientos años por reyes y cortesanos, hoy son acaparados por consejeros del IFE, diputados, senadores, ministros del gabinete y, por supuesto, por quienes detentan las presidencias, que por lo general son robadascomo en el caso de Calderón en 2006- o compradascomo Peña en 2012-. Los gobiernos falsamente democráticos y nada representativos han caído en prácticas de represión y tortura que harían palidecer a los inquisidores europeos. La economía del capitalismo posmoderno es menos eficiente y más injusta aún que la combinación de mercantilismo y feudalismo de hace un par de siglos.

Ante la catastrófica debacle de los ideales de aquel siglo XVIII ilustrado ¿quiénes se presentan como los salvadores de la humanidad? Acertó Ud.: efectivamente ahora se presentan como puros, inmaculados y desinteresados aquellos grupos oprobiosos de la centuria dieciochesca. Ahora presentan un rostro renovado y un discurso diferente, pero pretenden ejercer los mismos fueros y los mismos privilegios que perdieron en el pasado. La Iglesia y el Ejército, así como una imitación de aquella pervertida y decadente “Nobleza” de las sociedades antiguas, que representan hoy los grupos más poderosos y opulentos de la reducida elite oligárquica. ¿O acaso no gozan del privilegio de la “sangre azul” personas como Carlos Slim Domit, cuyo mayor mérito en la vida es ser hijo de Carlos Slim Helú; o Emilio Azcárraga Jean, cuyo mayor logro es ser descendiente de Emilio Azcárraga Milmo; o Claudio X. González Guajardo, el “junior” de Claudio X. González Laporte, quien en su vida ha dado un golpe, pero desde organizaciones “patito” se dedica a insultar a los cientos de miles de profesores que están luchando realmente por mejorar la educación en México?

Clericalismo, militarismo y nueva “nobleza” son los lastres que nos amenazan dado el caos en el que la simulación democrática y la anarquía económica nos han sumido. Conviene tenerlo presente: el PRI, el PAN, los “Chuchos”, son formaciones históricas de vida relativamente efímera, y que están en vías de extinción. Ante ello, los viejos enemigos del pueblo, dueños hoy de herramientas formidables, vuelven a mostrar sus garras. Es hora de enfrentarlos.

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