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Por Esto!
Democracia falsa y amenaza conservadora
Jorge Canto Alcocer
Una
mirada al México de fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX
resulta muy aleccionadora con respecto a nuestra actualidad. En aquellos
tiempos, en nuestro país –la Nueva España colonial- y el mundo entero
se vivían agudas crisis en todos los órdenes: crisis económica, crisis
de autoridad y legitimidad, crisis religiosa. Era el derrumbe final del
mundo feudal del Medioevo y la emergencia de un nuevo orden.
El poder político se concentraba en el Estado Absolutista, en los
emperadores, reyes, príncipes y demás monarcas. Pero ese Estado vivía
acosado por la Nobleza, la Iglesia y el Ejército, que se negaban a
abandonar su cotos de poder y privilegio; pero también por los grupos
emergentes, lo que hoy llamaríamos las “clases medias”, conformadas por
comerciantes, médicos, abogados, profesores, sacerdotes de estratos
medios y bajos, que buscaban democratizar el poder, acabar con los
privilegios de los cuerpos estamentales y establecer un gobierno
representativo, una economía libre y una serie de derechos humanos
básicos.
Aunque buena parte de la historiografía señale que fueron los reyes
quienes se opusieron con mayor vigor a las revoluciones burguesas de las
“clases medias”, lo cierto es que los enemigos más formidables fueron
los grupos conservadores, esto es, la Nobleza, la Iglesia y el Ejército.
En todo el orbe se vivieron luchas ideológicas, económicas, políticas y
bélicas. En el caso de nuestro país, hubo una larga serie de guerras
internacionales y civiles, así como diversas rebeliones y golpes de
Estado antes del triunfo del modelo liberal-burgués.
Doscientos años después de aquellos avatares, aquella aspiración por un
gobierno democrático y representativo se ha convertido en una costosa
simulación, una onerosa obra de teatro que no satisface más que a los
actores que obtienen formidables ganancias, como ejemplifican para el
caso mexicano Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox, cabezas de grupos
clientelares que no se cansan nunca de robar, defraudar, traficar con
intereses y hacer todo tipo de negocios a la sombra del poder que
continúan disfrutando. La panacea de la libertad económica es en la hora
actual el caldo de cultivo en el que la pobreza, la miseria y la
degradación han tomado carta de naturalización, en una sociedad que
tiene más menesterosos y una calidad de vida similar a la retratada por
Víctor Hugo en “Los Miserables”. Los derechos humanos son otro cuento,
pues la realidad sigue siendo la tortura, la desaparición, la amenaza y
el asesinato.
Las filosofías, ideologías y políticas que representaban en el siglo
XVIII un enorme avance para las sociedades humanas, hoy son un terrible
lastre que sólo producen miseria y desolación. Las gigantescas riquezas
que eran despilfarradas hace doscientos años por reyes y cortesanos, hoy
son acaparados por consejeros del IFE, diputados, senadores, ministros
del gabinete y, por supuesto, por quienes detentan las presidencias, que
por lo general son robadas –como en el caso de Calderón en 2006- o
compradas –como Peña en 2012-. Los gobiernos falsamente democráticos y
nada representativos han caído en prácticas de represión y tortura que
harían palidecer a los inquisidores europeos. La economía del
capitalismo posmoderno es menos eficiente y más injusta aún que la
combinación de mercantilismo y feudalismo de hace un par de siglos.
Ante la catastrófica debacle de los ideales de aquel siglo XVIII
ilustrado ¿quiénes se presentan como los salvadores de la humanidad?
Acertó Ud.: efectivamente ahora se presentan como puros, inmaculados y
desinteresados aquellos grupos oprobiosos de la centuria dieciochesca.
Ahora presentan un rostro renovado y un discurso diferente, pero
pretenden ejercer los mismos fueros y los mismos privilegios que
perdieron en el pasado. La Iglesia y el Ejército, así como una imitación
de aquella pervertida y decadente “Nobleza” de las sociedades antiguas,
que representan hoy los grupos más poderosos y opulentos de la reducida
elite oligárquica. ¿O acaso no gozan del privilegio de la “sangre azul”
personas como Carlos Slim Domit, cuyo mayor mérito en la vida es ser
hijo de Carlos Slim Helú; o Emilio Azcárraga Jean, cuyo mayor logro es
ser descendiente de Emilio Azcárraga Milmo; o Claudio X. González
Guajardo, el “junior” de Claudio X. González Laporte, quien en su vida
ha dado un golpe, pero desde organizaciones “patito” se dedica a
insultar a los cientos de miles de profesores que están luchando
realmente por mejorar la educación en México?
Clericalismo, militarismo y nueva “nobleza” son los lastres que nos
amenazan dado el caos en el que la simulación democrática y la anarquía
económica nos han sumido. Conviene tenerlo presente: el PRI, el PAN, los
“Chuchos”, son formaciones históricas de vida relativamente efímera, y
que están en vías de extinción. Ante ello, los viejos enemigos del
pueblo, dueños hoy de herramientas formidables, vuelven a mostrar sus
garras. Es hora de enfrentarlos.

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