sábado, 11 de julio de 2009

¿Guardias blancas en la muerte de Benjamín?

¡¡Exijamos lo Imposible!!
EDITORIAL

De la Justicia por mano propia.

Si bien es cierto que el Gobierno ya no puede garantizar la seguridad de los ciudadanos, donde quiera que estén y se dediquen a lo que se dediquen (de ahí lo del Estado fallido). Los ocho mil soldados desplegados en Chihuahua son un claro ejemplo de ello.

La decisión del Gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, de armar a la comunidad mormona (decisión de la que al parecer posteriormente se desdijo) toda vez que a pesar de que sus integrantes ya habían denunciado el haber sufrido amenazas, las Autoridades no pudieron evitar o prevenir los asesinatos de su líder, Benjamín Le Barón, y de su cuñado (hermano de su esposa) Luis Widmar.

Ambos activistas en contra de la delincuencia organizada, y sobre todo en contra de los secuestros. Como del que en días pasados fue víctima Erick Le Barón, hermano de Benjamín.

Quien posteriormente, sin que se sepa bien a bien porqué, fue liberado y al parecer fue lo que motivó la venganza de los secuestradores en contra de quienes denunciaron los hechos a las Autoridades.

Por lo que en días pasados fueron sacados de sus casas por un comando armado y posteriormente ejecutados por sus captores.

Y no es que el hecho de armar a las comunidades esté mal; no son los únicos, ni sería la primera vez que se hiciera. Finalmente la seguridad tiene que procurarse a como dé lugar.

Solo que dados los antecedentes que se tienen de grupos armados que operan como policías en sus comunidades, el asunto puede salirse de control. Como sabido es que ha sucedido.

Y como volvió a suceder de nueva cuenta en Chiapas, donde Diez familias indígenas (138 personas) fueron expulsadas del ejido Damasco, Municipio de Ocosingo, Chiapas, por miembros armados de la Organización para las Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (Opddic) que se dice opera con la plena protección del Secretario de Gobierno.

La seguridad es la base primordial de las sociedades, que en tiempos remotos se reunían en torno al hombre fuerte para que éste los protegiera. Pero definitivamente las llamadas “guardias blancas” no son la solución; solo que quienes deben ponerla, simplemente no pueden.

Ciertamente que mal estamos; y vamos para peor. Se perdió la gobernabilidad, y la Justicia por mano propia no es la solución.

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