domingo, 10 de noviembre de 2013

Ya basta de la indolencia del EsPurioN

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Por Esto!
¡Cuándo aceptarán que hay crisis!
Jorge Carrillo Olea

Enojo y desesperanza por el desgobierno

Este es un buen momento para estar en México
Enrique Peña Nieto
(29 oct 2013)

Aseguran los teóricos de esa disciplina llamada Inteligencia que nada es espontáneo, que todo emite señales que a manera de advertencia anticipan que algo está por suceder. Ese algo también anticipa sus consecuencias. Nada es espontáneo, aflorado, milagroso. Todo emite indicios. Otra cosa es que no se perciban o que no se sepan interpretar.

Y hasta los que no estuvieran de acuerdo con la supuesta regla, lo están en que es desconcertante ver cómo brotan indicios de que algo huele mal, y el presidente y sus reflectores permanezcan absortos en temas tan remotos como la Alianza del Pacífico, tan inentendibles como las Pymes, tan intangibles como el seguro universal o mensajes ininteligibles como “convertir a México en un centro logístico de alto valor agregado”*. De estos temas se ocupa el Presidente en sus más de 300 discursos cotidianos pronunciados en los faraónicos foros que son tan de su agrado.

Sería patético que el gobierno, que dice que la escasez de malas noticias provenientes del narco son señas de que todo va mejor, se engañara a mismo con esa historia. Si se cambió de una estrategia mediáticamente violenta a una mediáticamente menos ruidosa, eso no quiere decir que las cosas hayan aventajado.

El índice de delitos asociados a la descomposición social: secuestro, extorsiones, asaltos, sigue al alza. Pregunten a Michoacán. No nos obsesionemos con el narco como tal. Veamos los preludios de nuevas conductas, que usan el mismo recurso: la violencia, y buscan llegar siempre a lo mismo: poder y dinero. Las formas de expresión de la violencia son secundarias y mutantes pero la seguridad interior y sus actores por hoy están a la defensiva y acogotados.

Abusando de dichos comunes vale recordarnos a nosotros mismos que es posible que “los árboles no dejen ver el bosque”. Hay indicios de que , existe un bosque y hay indicios de que éste pudiera incendiarse. Si no brotan ruidos de alarma de Chihuahua, de Coahuila o Nuevo León como a los que nos acostumbraron, no es porque haya paz. No hay las ruidosas noticias de antes pero las estadísticas del propio gobierno lo delatan.

Mientras tanto el barco hace agua. Las cosas en Michoacán y en el propio DF pueden hacer explosión en cualquier momento, y no es el único indicio de que “algo huele mal en Dinamarca” Los indicios están en todas partes: la gente está agotada por la corrupción, la impunidad insultante, el crimen que nos sigue cada día más de cerca, el desempleo.

Auméntense los espectáculos del Congreso y la Asamblea, la CNTE, los pésimos servicios públicos, principalmente los de salud. Todo ello sin sumar la terrible languidez del presupuesto 2014 y su base en deuda pública. En síntesis, enojo y desesperanza por el desgobierno.

Los indicios permiten llegar a conclusiones que el gobierno debería tener ya claras, en muy seria consideración y estudiando los hechos anticipables con todas sus consecuencias: la ingobernabilidad y su expansión territorial y social es una realidad. La siguiente expresión manifiesta será la desobediencia civil y siendo ésta la actitud de rechazo a toda regla de armonía, ésta de manera soterrada ya rige en la mitad del territorio.

Si las garantías individuales de tránsito, reunión, expresión, comercio, educación están condicionadas por el crimen; si ya no son ejercibles por el pueblo, de tal manera que, ¿habrá gobernabilidad sin garantías? Existe una crisis de gobierno que es invasiva e innegable.

Eso se proyecta como una sombra sobre la administración Peña que sería ya permanente y marca propia del sexenio pero para el país es como la guerra de Calderón, con tan serias y trascendentes consecuencias como aquélla.

Hubo serios errores de cálculo. Errores de apreciación sobre la enorme magnitud, densidad y profundidad de México. Sobre todo él, con su compleja carga de problemas, con su gran potencial y sus fragilidadesHubo errores de cálculo también en la evaluación honesta de las capacidades individuales y grupales.
Se requería mucho más que ostentación. Se requería, entre otros faltantes, un poco de sobriedad republicana. Festivamente se repartió el poder entre los cuates mexiquenses como aguinaldos en una fiesta de cumpleaños, nada más que ni los amiguitos ni sus ideas funcionaron.

*Primer Informe de Gobierno.

hienca@prodigy.net.mx

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