Homozapping
Petrobras, ejemplo… de lo que no debe hacerse en Petróleo
(Primera Parte)
Jenaro Villamil
Texto original publicado en Revista Proceso No. 1932.
“Nosotros no somos ejemplo de lo que hay que hacer en materia petrolera. Por el contrario, en Brasil existen fuertes protestas en contra de los contratos de producción y de utilidad compartida recientes”, advirtió el ingeniero Paulo Smith Metri, quien trabajó para Petrobras y actualmente es consejero del Club de Ingeniería de su país.
Experto en
exploración de campos profundos y especialista en los modelos de
contrato que se han impulsado en el país andino, Metri puso como ejemplo
el caso reciente de las protestas sociales generadas por la licitación
del campo petrolífero de Libra, de aguas ultraprofundas, a 170
kilómetros de Río de Janeiro, adjudicado el pasado 21 de octubre a un
consorcio formado por Petrobras (40 por ciento), a las trasnacionales
holandesa-británica Shell y a la francesa Total (20 por ciento cada una)
y a las chinas CNPC y CNOCC (10 por ciento cada una).
La concesión de Libra se considera la
mayor licitación para extraer petróleo en la historia de Brasil. Según
la Agencia Nacional de Petróleo, sólo ese yacimiento posee entre 8 mil y
12 mil millones de barriles de reserva, lo cual duplicaría las reservas
del país sudamericano que ascienden a 18 mil millones de barriles. Se
prevé que produzca hasta 1.4 millones de barriles por día y el consorcio
se comprometió a pagarle al Estado brasileño el 41.65 por ciento de las
utilidades.
“Es un pésimo negocio para el Estado
brasileño. No había necesidad de licitar un campo con una reserva de 10
mil millones de barriles de petróleo, en promedio, donde la explotación
no representa ningún riesgo de no encontrar petróleo. Fue un manjar
puesto para las trasnacionales”, advirtió Metri, en entrevista con Proceso.
El caso de la licitación del campo de
Libra “es un ejemplo de lo que no debe hacerse”, sentenció. “Si un país
concesiona las reservas petroleras, pierde el poder estratégico que
representa el petróleo. No es un asunto de tecnología o de recursos,
sino de soberanía”, indicó el especialista brasileño.
“En todo caso, Brasil es un ejemplo de
cuánto perdemos en reservas, de ganancias, de integración regional y de
soberanía por abrir las licitaciones a compañías privadas que van ya
sobre seguro”, abundó, en entrevista realizada antes de su participación
en la 14 sesión del debate sobre la reforma energética, organizada por
la bancada del PRD en el Senado.
La reflexión de Metri ocurrió la misma semana que el periódico norteamericano The Wall Street Journal publicó
una trascendido sobre una supuesta negociación entre el gobierno de
Enrique Peña Nieto y la cúpula del PAN para que la reforma energética en
México no se limite sólo a los contratos de utilidad compartida
(contenidos en la propuesta original del Ejecutivo federal) sino también
en los contratos de producción compartida y concesiones, tal como se
aplicaron en Brasil desde la reforma constitucional de 1995.
Durante esta semana, tanto los
coordinadores del PAN y del PRI en el Senado negaron que existan tales
negociaciones, aunque el coordinador del blanquiazul, Jorge Luis
Preciado, admitió que él fue quien le explicó a la prensa norteamericana
que la iniciativa panista contempla la figura de las concesiones.
En su discurso en el evento “México 2013”, organizado por la revista británica The Economist, el primer mandatario Enrique Peña Nieto no negó las versiones publicadas por The Wall Street Journal, sino
reafirmó que si no se emprende la reforma constitucional de los
artículos 27 y 28 este año, el país “perderá competitividad” y puso como
ejemplo a Brasil.
“Así ocurrió en Brasil, así ocurrió en
Colombia que, prácticamente, duplicaron la exportación y, sobre todo,
los niveles de producción petrolera, precisamente a través de haber
modificado su andamiaje jurídico. Y México se mantuvo frente a esto
pasivo y rezagado”, afirmó Peña Nieto.

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