¡¡Exijamos lo Imposible!!EDITORIAL
De los neo-gorilas.
El golpe a la Prensa escrita que el Presidente Calderón acaba de dar durante la reunión bilateral, en la que solo los medios electrónicos pudieron estar presentes; cuando la letra escrita es con mucho anterior a la palabra hablada y a la imagen.
Y sin poder soslayar que por todos es sabido la clase de contubernio que existe entre la clase política y los medios que transmiten la imagen; el actuar a espaldas de la prensa escrita, que finalmente es la que impacta en la gente pensante, no parece ser que ayude a la estabilidad de la Patria, tan perdida en estos días.
A menos que lo que quiera hacer ver el señor Felipe Calderón con semejante actitud, es que entendamos que esto no es una Democracia, sino una Dictadura que tiene que poner mano de hierro ante los atentados de los enemigos.
Como el que acaba de frustrar la Policía Federal, al detener a unos delincuentes que, según cuentan las versiones oficiales en las que ya nadie cree, tenían la consigna de matar al michoacano.
Y sin que falte quien asegure que son consejos mercadotécnicos para que los ciudadanos vean que el inquilino de Los Pinos es valiente y no ser arredra ante nada (lo mismo y sus publicistas asesores hasta le mandan a hacer un corrido; ni lo duden)
La credibilidad de un gobierno, como siempre lo hemos establecido en este espacio, es vital para la subsistencia del mismo. Otro ejemplo es la pérdida de confianza hacia la PGJDF, que finalmente fabricó, no solo inventó, sino que ¡fabricó! una grave acusación de secuestro.
Por lo que ya no es posible creer que los demás secuestros que se le atribuyen a la banda de “La Flor”, sean ciertos. Este no y los otros sí, no es para creerse.
Cuando la confianza se pierde todo se vuelven rumores que, sabido es, son altamente dañinos para el colectivo de la sociedad; siempre capaz de creer en lo que nunca ha visto.
“El Chupacabras” podría ser un buen ejemplo de lo citado; aunque los Ovnis de Pedro Ferriz y de Jaime Maussán, al igual que la Virgen de Guadalupe, también tienen las mismas características. Nadie los ha visto y todos creen en ellos.
El caso es que el desprecio por la prensa escrita manifestado por la Presidencia; aunado al hecho de que los soldados de las Guardias Presidenciales no le permitieron al depuesto Manuel Zelaya que hiciera declaraciones a la prensa, son claros síntomas de que el señor Felipe Calderón se ha vuelto un sátrapa; y por tanto, una amenaza para la sociedad, a la que ciertamente nunca ha representado.
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