Opiniones y Comentarios
Julio Ricardo Blanchet Cruz
• De los cambios y los enroques…
07 abril 2009
Si “En un cambio de gobierno, como bien decía Fedro, los pobres si acaso cambiamos el nombre del amo”. En un cambio de Secretario de Educación, pasa exactamente lo mismo…
“Haiga sido como haiga sido”. Pero así como el nuevo Fobaproa nos lo endilgaron a todos los mexicanos sin siquiera haber protestado por semejante latrocinio, todavía mayor que el anterior que aún seguimos pagando…
Cuando ya desde antes don Felipe había dicho que él sabía como salir del atolladero y había propuesto un Fobaproa Internacional, que en su momento causó sorpresa y risa…
Así la “reubicación” de doña Josefina es sin duda una victoria más de doña Elba Esther (la dueña de todo) por lo que la Secretaría de Educación Pública seguirá en un retroceso total, como desde hace ya varios años ha ido…
Y los maestros seguirán vendiendo y alquilando las plazas, y evitando que se les evalúen adecuadamente sus conocimientos, so pena de salir más reprobados que sus alumnos…
El caso es que una Nación como la nuestra, cuya educación no es gratuita y encima de todo deja mucho (pero mucho) que desear. Donde la salud es una utopía para los pobres que tienen que andar mendingando la atención médica (de por sí deficiente) y las medicinas (que son insuficientes)…
Y donde la seguridad simple y sencillamente no existe; como tampoco existen el Estado de Derecho y la Democracia. Y si eso fuera todo, menos mal, pero falta la intromisión del clero católico en asuntos de Estado, haciendo que el futuro de la Patria se vea color de hormiga…
Y tal vez referirse al futuro sea inadecuado, pues el presente ya es verdaderamente patético. El desempleo ha lanzado a la gente a la delincuencia o a pedir limosna en las calles…
Donde la lucha por la “moral” (la cuestión del aborto ha dividido grandemente a los mexicanos) y los dioses (únicos) han vuelto a aparecer en un Estado que se suponía laico y superado de esos retrocesos…
En el que las Autoridades no hacen nada para evitar ese ridículo y peligroso antagonismo en el que se ha caído por causa de las deidades y toda su aberrante parafernalia…
A pesar de que históricamente estas absurdas situaciones ya ha causado grandes daños, no solamente a las personas, sino al Estado y a la Nación en sí; por lo que el oficial silencio respecto a su intromisión en asuntos de Estado, más bien huele a complicidad…
Y cambiando de tema...
Sin comprender la magnitud del problema en el que se están metiendo, los militares han tomado la tarea de controlar y eliminar el tráfico de drogas dentro de los penales...
Quizá porque los soldados de la Patria han visto muchas películas o series de televisión, o mejor dicho, quizá porque los responsables de las acciones de los soldados de la Patria han visto mucha TV y programas gringos donde el bien siempre triunfa, es que se han metido, literalmente, en la boca del lobo...
En los centros de readaptación social, que finalmente son auténticas escuelas de la delincuencia donde pocos son los que se readaptan, y además se hacen todo tipo de “conectes”. Si se deja pasar la droga, malo; y si no se deja pasar, peor...
No se pone en duda que apostados fuera de las prisiones, los soldados vayan a controlar e impedir todo tipo de ilícitos, en cuanto a la introducción de objetos o sustancias prohibidas. Eso no se pone en duda que vaya a suceder...
Lo que se pone en duda es que hayan tomado en cuenta las consecuencias que habrá. Si de por sí el hacinamiento ha hecho que los motines dentro de las cárceles se multipliquen, como es lógico, en el momento en que sean privados de las drogas...
Por más centros de rehabilitación y cuidados que se les proporcionen a los reclusos, la bomba irremediablemente les estallará en las manos...
Y todo eso, sin tomar en cuenta el ingenio de los reclusos, que son capaces de lo inimaginable. El pasar celulares con palomas mensajeras que acaban de descubrir que los presos lo hacían en Brasil, en nuestro amado México lo hacen desde hace tiempo; y no solamente pasan celulares. El pasar la droga con hondas es cosa de todos los días...
Aunque hay que reconocer que si en nuestro México los grandes capos se salen de las prisiones de Alta Seguridad caminando, se puede inferir que la droga, la comida, el licor y hasta el sexo servicio, entran lógicamente por las mismas puertas...
Rectificar es de sabios; y si no, ¡al Tiempo!...
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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