¡¡Exijamos lo Imposible!!
Por Esto!
Modernos conquistadores
Julio Pimentel Ramírez
Este 12 de octubre, falsamente denominado “Día de la Raza”, en México
somos testigos de que mientras desde la cúpula del poder, con la
complicidad por convicción o conveniencia de la clase política, se
intenta culminar la “nueva Conquista neoliberal” que despojará a la
nación de sus recursos energéticos, los de abajo resisten, entre los
maestros democráticos demuestran que la dignidad es posible, que la
perseverancia suma adeptos, que el ejemplo enseña.
En la versión oficial se dice que en las naves de Cristóbal Colón y en
las alforjas de los conquistadores llegó el “pluralismo político, la
libertad y la protección que se prodigó a los indígenas”; que se trató
del contacto de dos mundos con algunos “malentendidos” y “desencuentros”
pero que al final significó el surgimiento de una nueva “raza”.
De la misma forma en que durante muchos años la clase dominante impuso
esa edulcorada versión de la historia -verdad cuestionada por la
realidad pluriétnica y pluricultural de Nuestra América, por la
resistencia indoblegable de nuestros pueblos- ahora a través de los
medios de comunicación trata de convencer a la sociedad de que los que
se oponen a las llamadas “reformas estructurales”, a la “modernización”
que en realidad es el reforzamiento del pasado dependiente, son
“rijosos”, “huevones”, “populistas”, “mesiánicos”, etc.
Así, el 12 de octubre, Día de la Raza, es un claro ejemplo que la clase
dominante suele escribir la historia oficial, la que se enseña en las
escuelas. No se dice que en las naves de Cristóbal Colón y las que
arribaron después del genovés llegaron las enfermedades mortales y que
en esas mismas alforjas, en las cuales trajeron la Santa Inquisición, el
crimen y el terror, se robaron el oro y la plata que fueron a dar a las
arcas de los empresarios de Génova y Amberes y que financió en Europa
el barroco esplendor de las monarquías y el despegue del mercantilismo
occidental, la primera fase del capitalismo, salvaje ayer y hoy.
Cuando se lee la versión de los vencidos queda claro que el arribo de
los europeos a tierras americanas fue una gesta sangrienta y que provocó
el exterminio de vastas civilizaciones, a quienes les quitaron sus
creencias, su cultura, sus tierras, su oro y su plata y sus mujeres.
No debería ser pues, motivo de celebración el 12 de octubre, sino de
reflexión de que el etnocidio y el genocidio que comenzó en 1492, en
América, aún no termina; persiste la injusticia, la desigualdad y la
exclusión de los pueblos originarios. Suena a burla decir que son los
más pobres de los pobres, que viven en regiones montañosas y dispersos
(que mueren sepultados por aludes, “accidentes” que se explican por la
depredación, por el ecocidio, a que son sometidas sus ancestrales
tierras), que sufren de las enfermedades de la pobreza o ahora llamadas
del rezago.
Con frecuencia se habla de la deuda histórica que se tiene con los
pueblos originarios de estas tierras. Por esos es importante la
reflexión y el reclamo que retoma Evo Morales al recordar que según el
Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre
firma, que sólo entre el año de 1503 y el de 1660 llegaron a Sanlúcar de
Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata
provenientes de América.
Sobre esta base, y aplicando la europea fórmula del interés compuesto,
informamos a los “descubridores” -acota el presidente boliviano- que
sólo nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos
de oro y otra de dieciséis millones de kilos de plata, ambas elevadas a
la potencia de trescientos. Es decir: un número para cuya expresión
total serían necesarias más de trescientas cifras, y que supera
ampliamente el peso de la Tierra. Muy pesadas son estas moles de oro y
de plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Después de más de quinientos años, las descomunales fortunas de
políticos y de un puñado de empresarios, en medio de un pueblo
empobrecido, se explica no por el trabajo y la eficiencia administrativa
sino por el despojo de los recursos y bienes públicos, por su
comportamiento de neo conquistadores desalmados. Llegará la hora en que
los que han saqueado a la patria durante su vida independiente, en
particular a lo largo de las tres últimas décadas en las que se han
apoderado de las mejores tierras, bosques, minas, playas, carreteras,
ferrocarriles, bancos, telecomunicaciones, etc., serán arrojados al
basurero de la historia.

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