martes, 15 de octubre de 2013

Con Colón llegó la inquisición,rapiña,etc...

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Por Esto!
Modernos conquistadores
Julio Pimentel Ramírez

Este 12 de octubre, falsamente denominado “Día de la Raza”, en México somos testigos de que mientras desde la cúpula del poder, con la complicidad por convicción o conveniencia de la clase política, se intenta culminar la “nueva Conquista neoliberal” que despojará a la nación de sus recursos energéticos, los de abajo resisten, entre los maestros democráticos demuestran que la dignidad es posible, que la perseverancia suma adeptos, que el ejemplo enseña.

En la versión oficial se dice que en las naves de Cristóbal Colón y en las alforjas de los conquistadores llegó el “pluralismo político, la libertad y la protección que se prodigó a los indígenas”; que se trató del contacto de dos mundos con algunos “malentendidos” y “desencuentros” pero que al final significó el surgimiento de una nueva “raza”.

De la misma forma en que durante muchos años la clase dominante impuso esa edulcorada versión de la historia -verdad cuestionada por la realidad pluriétnica y pluricultural de Nuestra América, por la resistencia indoblegable de nuestros pueblos- ahora a través de los medios de comunicación trata de convencer a la sociedad de que los que se oponen a las llamadas “reformas estructurales”, a la “modernización” que en realidad es el reforzamiento del pasado dependiente, son “rijosos”, “huevones”, “populistas”, “mesiánicos”, etc.

Así, el 12 de octubre, Día de la Raza, es un claro ejemplo que la clase dominante suele escribir la historia oficial, la que se enseña en las escuelas. No se dice que en las naves de Cristóbal Colón y las que arribaron después del genovés llegaron las enfermedades mortales y que en esas mismas alforjas, en las cuales trajeron la Santa Inquisición, el crimen y el terror, se robaron el oro y la plata que fueron a dar a las arcas de los empresarios de Génova y Amberes y que financió en Europa el barroco esplendor de las monarquías y el despegue del mercantilismo occidental, la primera fase del capitalismo, salvaje ayer y hoy.

Cuando se lee la versión de los vencidos queda claro que el arribo de los europeos a tierras americanas fue una gesta sangrienta y que provocó el exterminio de vastas civilizaciones, a quienes les quitaron sus creencias, su cultura, sus tierras, su oro y su plata y sus mujeres.

No debería ser pues, motivo de celebración el 12 de octubre, sino de reflexión de que el etnocidio y el genocidio que comenzó en 1492, en América, aún no termina; persiste la injusticia, la desigualdad y la exclusión de los pueblos originarios. Suena a burla decir que son los más pobres de los pobres, que viven en regiones montañosas y dispersos (que mueren sepultados por aludes, “accidentes” que se explican por la depredación, por el ecocidio, a que son sometidas sus ancestrales tierras), que sufren de las enfermedades de la pobreza o ahora llamadas del rezago.

Con frecuencia se habla de la deuda histórica que se tiene con los pueblos originarios de estas tierras. Por esos es importante la reflexión y el reclamo que retoma Evo Morales al recordar que según el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que sólo entre el año de 1503 y el de 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.

Sobre esta base, y aplicando la europea fórmula del interés compuesto, informamos a los “descubridores” -acota el presidente boliviano- que sólo nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y otra de dieciséis millones de kilos de plata, ambas elevadas a la potencia de trescientos. Es decir: un número para cuya expresión total serían necesarias más de trescientas cifras, y que supera ampliamente el peso de la Tierra. Muy pesadas son estas moles de oro y de plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Después de más de quinientos años, las descomunales fortunas de políticos y de un puñado de empresarios, en medio de un pueblo empobrecido, se explica no por el trabajo y la eficiencia administrativa sino por el despojo de los recursos y bienes públicos, por su comportamiento de neo conquistadores desalmados. Llegará la hora en que los que han saqueado a la patria durante su vida independiente, en particular a lo largo de las tres últimas décadas en las que se han apoderado de las mejores tierras, bosques, minas, playas, carreteras, ferrocarriles, bancos, telecomunicaciones, etc., serán arrojados al basurero de la historia.

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