¡¡Exijamos lo Imposible!!Pobre Chucho
Samuel Schmidt
schmidt@mexico.com
Durante la campaña del 2006 un presidente municipal del PRD me comentaba muy molesto que no había manera de poner a la gente a trabajar porque las tribus (y familias) estaban preocupadas por acomodarse para quedarse con una regiduría un año después. El les decía que si ganaba López Obrador habría trabajos para todos y posiblemente mejor pagados que los 30,000 que ganaba un regidor.
No hubo manera de convencerlos porque ellos luchaban por algo tangible y no la posibilidad que alguien les echara un ojo desde el D. F. El resultado es que en esa ciudad el PRD se derrumbó a un nivel históricamente bajo. Cuando alguien habla de las crisis constantes y sistemáticas de ese partido uno tiene que tomar en cuenta que muchos de sus miembros son pragmáticos, centaveros, más interesados en la ganancia personal que en una victoria ideológica y aquellos que buscan una transformación de la realidad se encuentran usualmente en minoría o marginados.
¿Acaso debamos analizar el conflicto actual en el partido bajo la premisa de la política utilitaria? No hay duda que Jesús –Chucho- Ortega viene de esa “izquierda” utilitaria, corrupta, acomodaticia, dispuesta a la negociación a cambio de ganancias personales, con una inclinación a ver la política como una profesión donde la ganancia económica es un componente importante. Su paso por el Partido Socialista de los Trabajadores fue significativo, ese partido fue el epítome de la corrupción y el fraude político y Chucho era uno de sus líderes.
Para Chucho la presidencia del PRD era parte de un proyecto de vida, bastaría ver que su familia se ha traspasado curules –como muchas familias perredistas, panistas y recientemente el PRI-. Y es por eso que la batalla por el control de las prerrogativas legales se convierte en una lucha a muerte quedando muy poco espacio de conciliación en medio.
Hoy Chucho esta atrapado en la trampa que se colocó con ese manejo deshonesto de los procesos electorales y no la librara fácilmente. Veo las fotos que le toman a Jesús Ortega, el presidente del PRD y se ve apesadumbrado. Los periodistas buscan los ángulos picosos y muestran fotos sugerentes, aquella que ellos creen ningún otro fotógrafo conseguirá, y para muchos eso representa la gloria, como es el caso de Korda y la famosa imagen del Che Guevara, un instante que ayudó a alimentar la imagen del líder revolucionario. En el caso del presidente del PRD en una imagen se le ve abrumado, en otro sudoroso, pero en general la impresión es de un líder derrotado.
Desde que llegó a la presidencia del partido con un recurso judicial era obvio que la política había fracasado y que su gestión sería turbulenta por decir lo menos.
En un sistema democrático, que no es el caso mexicano, los que pierden limpiamente en las urnas aceptan la derrota, pero cuando los procesos electorales están plagados de irregularidades no hay manera de conseguir consensos ni liderazgos aceptados, porque no fue por medio de un proceso político que se estableció el liderazgo, sino que la trampa se legalizó; esto no quiere decir que solamente Ortega haya hecho trampa, la hicieron ambas partes, lo que no es un dato menor para entender el nivel de descomposición del partido, pero el como beneficiario carga con la culpa.
La derrota electoral del PRD de este año es una prueba fehaciente de la inviabilidad del partido, su refundación bajo líderes corruptos y vividores no es más que un ejercicio fútil. Son muy pocos los líderes que tienen la estatura de auto criticarse para corregir, para la mayoría la culpa normalmente esta en los otros, en el caso del PRD la opción privilegiada es la purga, expulsar del partido a los demás y con eso se salva algo; casi es de lo perdido lo que aparezca, pero para los bolsillos de los que se queden.
¿Qué busca Chucho Ortega con su renuncia?, ¿la salvación del partido o la suya propia? Si es una maniobra, su resultado va a polarizar todavía más, si la intención es honesta, entonces los jefes de las tribus deben retirarse para que la sangre joven del PRD refunde el partido, pero esto es poco viable, así que lo que parece más viable es la refundición del instituto político y entonces Chucho tal vez pueda tocar el réquiem.
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