¡¡Exijamos lo Imposible!!Obama, Calderón y Eliot Ness versus los narcotraficantes
Alvaro Cepeda Neri
Alvaro Cepeda Neri
Conjeturas
Tal vez para elogiar al inquilino de Los Pinos, el inquilino de la Casa Blanca Barack Obama (a fines de abril de visita oficial en nuestro país) comparó a Calderón con quien, en nombre del la Ley, le puso las manos al inventor de las mafias y el gangsterismo: el policía Eliot Ness, célebre por los filmes de cine y televisión.
Éste, en realidad, sólo se dedicó a intervenir teléfonos y cercar a Alfonso Fiorello Caponi, (alias Al Capone y, también, Scarface) mientras que unos modestos burócratas del fisco estadounidense, “quienes examinando con lupa los libros de contabilidad del rey del hampa, consiguieron por fin detenerle por fraude fiscal, para juzgarlo y ser sentenciado con una multa de 50 mil dólares y once años de reclusión en la penitenciaría de Atlanta, Alcatraz” (René Reouven: Diccionario de los asesinos y de Oliver Cyriax: Diccionario del crimen).
A saber si Calderón, a su vez, aceptó tal comparación como alabanza o en sentido peyorativo. Como sea, el estadounidense (que ya redobló su intervención en Irak y Afganistán, desdiciéndose de sus promesas electorales) quien está por militarizar la frontera y afianzar el muro para cuidar su país (y está en su derecho); nada hace para impedir el tráfico del contrabando de armas para la delincuencia y reducir la entrada de droga para el consumo de las mismas por no pocos de sus paisanos, ha decidido tender una mano de seda por medio de la señora Clinton y una mano dura que es la suya, para el clásico estira y afloja de la política exterior.
Las mafias mexicanas y sus ramas colombianas, dedicadas al comercio de las drogas tienen sus fortunas en dólares y en bancos mexicanos, estadounidenses, y en “paraísos” fiscales, para lo cual solamente se necesita que unos burócratas de Hacienda y otras instituciones, se decidan a intervenirlas para entonces sí asentarle al narcotráfico un golpe de muerte.
Pero mientras siga su combate midiendo fuerzas con baños de sangre, detener a los sicarios que caen en las redadas y otros fines, la lucha a la Elliot Ness no pasará de combates que parece que van ganando los narcos. La delincuencia de las mafias necesitan ser objeto de un rastreo de sus finanzas y después o simultáneamente, una persecución militar-policiaca.
Elogio o no, lo de que Calderón es el Eliot Ness, no pasa de ser una comparación que finalmente ha servido para que el periodismo de la caricatura logre dar en el blanco de la crítica sin mayores consecuencias en la realidad del combate a muerte y el ofrecimiento de recompensas por su captura.
Lo que se requiere es perseguir, como en el caso del Chapo Guzmán, poseedor de mil millones de dólares, a todos los narcotraficantes y sus complicidades con la narcopolítica (con gobernadores, presidentes municipales, funcionarios federales, etc.) llegando a sus finanzas y desmantelándolas a la luz de una legislación de extinción de dominio o sea de expropiación de todos sus bienes. De otra manera, colgarle a Calderón lo de Eliot Ness, no pasa de ser una vacilada.
cepedaneri@prodigy.net.mx
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