¡¡Exijamos lo Imposible!!• De San Bernardo (no el perro, sino el santo)...
• De Onésimo Cepeda (ni perro, ni santo)...
11 abril 2009
11 abril 2009
“Todo lo que un sacerdote guarde para sí después de haberse alimentado y vestido, es hurto, es rapiña, es sacrilegio” decía quien es considerado Padre de la Iglesia de Roma...
Y lo traigo a colación, amables lectores, porque en Coacalco, Estado de México, asesinaron a tiros a Roberto Martínez de la Vega. Quienes lo acribillaron, literalmente lo acribillaron, dispararon con fusiles de asalto AK 47, cuando menos un centenar proyectiles...
El hombre circulaba solo en un vehículo Fusion (de lujo) ¡sin placas!, cuando fue interceptado por una camioneta Lincon (de más lujo) según manifestaron los testigos que presenciaron la ejecución de don Roberto...
Desde donde dispararon sus “Cuernos de chivo”, para después desaparecer por el boulevard Coacalco, sin que hasta la fecha se haya sabido más de los sicarios, aunque, como es costumbre, se implementó un operativo conjunto que hasta el momento ha resultado infructuoso, como también es costumbre...
¿Y qué tiene eso de raro, podrán preguntarse ustedes amables lectores, sucede, no todos los días, sino a cada rato?...
Pero resulta que don Roberto Martínez de la Vega, tenía 42 años y estaba adscrito, al servicio de ¡Onésimo Cepeda!, el obispo de Ecatepec conocido por sus frivolidades y escándalos...
El más reciente de ellos, la demanda que en su contra se presentó por el robo de ciento treinta y tantos (no estoy cierto de la cifra, pero eran) millones de dólares, que parece ser que el prelado se los quería birlar...
Siempre siguiendo las santas enseñanzas de San Alfonso de Ligorio, designado Padre de la Iglesia, que aconsejaba a los sacerdotes hacer todo lo que hubiera que hacer en el lecho de un enfermo; pero no para curarlo (ellos son médicos de almas, no de cuerpos) sino para que deje todos sus bienes a la iglesia...
Y el controvertido prelado quiso seguirlo al pié de la letra, pero como le falló la jugada, hizo que la moribunda le firmara que había recibido de don Onésimo, un préstamo por los millones de dólares que al no pagárselos, pues se había muerto, quería cobrarse a lo chino quedándose con una cara colección de obras de arte...
Pero el pagaré que según esto le entregaron cuando le prestó el dinero, era tan auténtico como “La Donación de Constantino” el documento que pudiera considerársele como el acta de nacimiento de la iglesia de Roma, pues sobre la base de ello se apropiaron de los Estados que después llamaron “pontificios”, a los que les cobraban impuestos, y que resultó ser un documento falso que Constantino si siquiera conoció...
¿Pero cómo está eso de que estaba adscrito a la seguridad del tal Onésimo, se preguntarán Ustedes, pues dónde trabajaba?...
Y resulta que el ciudadano hoy occiso, era policía de Ecatepec, es decir, que la seguridad del obispo involucrado en asuntos de millones de dólares, lo pagan los ciudadanos con sus impuestos...
Y si piensan Ustedes amables lectores que el coche de lujo ¡y sin placas! era del Obispo y que lo había enviado a un mandado, pues como dato curioso, cabe agregar que hace un par de meses, un hermano del occiso don Roberto, también fue acribillado en el mismo boulevard Coacalco...
Saquen ustedes sus conclusiones, amables lectores, que sin duda serán las más sensatas; yo en lo personal no me extraño, porque si son capaces de transportar droga dentro de las imágenes (vírgenes, santos y cruces) que por todos lados andan paseando, lo demás, es lo de menos...
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.

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